| LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS |
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Héroes de leyendaLa antepenúltima adaptación de cómicAlgo bueno ha acabado teniendo esta lluvia de adaptaciones de personajes del mundo del cómic, por más que muchas de sus propuestas resultaban bastante indecentes (The Phantom, La sombra, Spawn, Daredevil, Blade...), y es que al final, gracias a films como los Batman de Burton, Desde el infierno de los hermanos Hughes, los X-men de Bryan Singer, el Spiderman de Raimi, Blade 2, y, seguramente la más bella de las propuestas, el Hulk de Ang Lee; lo que se ha conseguido es revalorizar el carácter, siempre denostado, del cómic como un universo sub-cultural, que realmente, lleva influenciando la manera actual de hacer cine desde hace ya bastante tiempo. Siendo como soy, alguien que suele ver todo lo que se estrena en pantalla grande, desde el último Kiarostami al último Ben Affleck, he de reconocer que en general todas las propuestas provenientes del cómic me parecen a priori atractivas, aunque uno acabe al final cansado de tanto cliché y formulismo cinematográfico, repitiendo uno y mil estilemas generalmente ancladas en un turbio moralismo que haría correr al más republicano. Por eso cuando llega a nuestras pantallas un film cómo La liga de los hombres extraordinarios, abreviado, LXG (The League of eXtraordinary Gentlemen), y antes de que lleguen las futuras Hellboy de Guillermo del Toro y The Punisher de Jonathan Hensleigh -ya había una, como mínimo, reivindicable anterior versión de El Castigador, a cargo de Mark Goldblatt con un entonces desconocido Dolph Lundgren como protagonista-, uno ya parece estar preparado para cualquier cosa, y sinceramente, premisas argumentales a parte, el film es precisamente eso: cualquier cosa. A falta de conocer el cómic de Alan Moore y Kevin O'Neill -el primero es el firmante del cómic From Hell que adaptaron con curiosa suerte los hermanos Hughes en Desde el infierno-, lo más interesante de la adaptación que ha llevado a cabo el realizador de Blade Stephen Norrington, es la premisa argumental, que, con ligeras variaciones, ya planteaba el cómic La unión de un grupo de personajes míticos nacidos de la literatura, que en seguida pasaremos a presentar, unidos como si de un grupo de superhéroes galácticos se tratara (no se preocupen, nada que ver con el fútbol), luchando contra un malvado tan o más legendario que ellos. Por eso, pese al resultado simpático pero "ya visto" del film, uno puede asegurar una primera hora de disfrute mientras se van desvelando las personalidades del grupo y su curioso desarrollo en la pantalla (a la hora de film, cuando ya se conocen a todos, uno empieza a cansarse de trampas argumentales y diálogos faltos de inteligencia). Pero bueno, pasemos a presentar a LXG. Alineación:- Allan Quatermain (Sean Connery): El cazador del grupo, nacido de la mente de H.Rider Haggard, segurante más conocido por ser el pre-Indiana Jones que ya en los años 30 conseguía (cinematográficamente) encontrar Las minas del rey Salomón. Su principal poder es una puntería milimétrica y bueno, que lo interpreta Sean Connery, que es aún más superhéroe que el propio personaje literario. - Mina Harker (Peta Wilson): De nombre de soltera Wilhelmina Murray, pasó a mejor vida vampírica en las garras del Conde Drácula que inmortalizó Bram Stoker. En LXG Mina es ahora un superhéroe que ofrece sus colmillos para salvar el mundo y parece haber sustituido al Conde de Transilvania por otro inmortal, en este caso, Dorian Gray. La actriz que se pensó en principio fue Mónica Bellucci, pero acabó en manos de la televisiva Nikita. - Henry Jeckyll y Edward Hyde (Jason Flemyng): Robert Louis Stevenson, autor también de La isla del tesoro, dibujó al hoy ya más que conocido Dr.Jeckyll, o Mr.Hyde, cuando se ha tomado su pócima. En LXG, además de padecer el síndrome Hulk -cómo apunta afiladamente Joseph Parera en Imágenes...- basado en no comprar las camisas donde compran los pantalones (a ambos se les rasgan siempre las primeras, quedando los segundos intactos), el grupo usa a Mr.Hyde como arma de destrucción masiva contra sus enemigos. - El hombre invisible (Tony Curran): En el film el personaje de Skinner -no se pudo usar el nombre de Hawley Griffin, el verdadero Hombre invisible creado por H.G.Wells, por una cuestión de derechos (vaya, que no pagaron lo suficiente)- es el que posee la mayor trampa argumental del mismo (llega a desaparecer durante más de media hora), a la que si le sumamos su invisibilidad, pues vaya, que casi no aparece por la película. - Capitán Nemo (Naseeruddin Shah): Lo que más llama la atención de Nemo, es el acierto del director de casting al contratar al actor indio Shah, un hombre con una trayectoria envidable dentro del hoy de moda Bollywood. Por lo demás, Norrington transforma al capitán del Nautilus que nació de la mente de Julio Verne, en un experto ninja y espadachín, cuyo, sin embargo, mayor mérito, es navegar con la inmensa nave ¡¡por los canales de Venecia!! (eso sí, correctamente pixelada). - Dorian Gray (Stuart Townsend): Posiblemente el personaje más atractivo del film, nacido de la pluma de Oscar Wilde en la maravillosa novela El retrato de Dorian Gray. Este personaje, cómo el de Tom Sawyer no aparecía en el cómic de Moore (en su lugar aparecían personajes tan o más ricos cómo el detective August Dupin -Edgar Allan Poe-, Mycroft Holmes -el hermano mayor de Sherlock, Conan Doyle-, el legendario villano Fu-Manchú -Sax Rohmer- o el antepasado de James -Campion Bond-). Es el presumido del grupo, digo... el inmortal, aunque ya sabéis, no debe jamás ver su retrato, pues es él el que envejece por Gray. - Tom Sawyer (Shane West): El amiguete de Huckleberry Finn, obra del (este sí es realmente inmortal) Mark Twain, impuesto en el film por la productora del mismo, ¿cómo iba a ver un film de superhéroes sin un norteamericano?. En LXG Sawyer ya no recorre en su balsa el río Mississippi, su función es matar villanos al servicio del FBI, o de su majestad, o bueno, ya sabéis... de quien sea. - M (Richard Roxburgh): El único personaje en principio fuera de tiempo -a no ser que se trate de un antepasado, que puede ser, o que siempre lleve el mismo nombre el jefe de los servicios secretos británicos (de hecho en la misma saga Bond siempre ha ido cambiando el intérprete hasta que últimamente lo interpreta una mujer, Judy Dench)- y es el que, como no, organiza la misión (imposible). A Roxburgh todo el mundo le conoce ya desde su papel como villano en Moulin Rouge. - Moriarty: El malo de la función, cuya identidad representa, es una sorpresa. Nacido como el antagonista de Sherlock Holmes, es el villano que seguramente más veces ha huido de la justicia (entonces Berlusconi no había nacido). En LXG quiere enfadar al mundo y provocar una guerra mundial, o sea cómo George Bush Jr., pero con atractivo. Resultado final (¿final?):El film costó unos 95 millones de dólares, y hasta el momento, no ha recuperado dicha inversión, aunque todo indica que tendrá más suerte en su recorrido internacional, por lo que prepárense para LXG 2 (¿quién serán los intérpretes entonces? ¿Phillip Marlowe? ¿El Quijote? ¿Hank Chinasky? ¿Vito Corleone? ¿Pepe Gotera y Otilio?). Por lo visto, durante la filmación, realizador y artista principal andaban enfrentados continuamente, e incluso se rumoreaba la posibilidad de que Norrington hubiese sido expulsado de la post-producción del film, cosa que al parecer, no sucedió en la realidad. Sea como fuere, LXG, acaba resultando lo que pretende ser: un producto palomitero digno de disfrute y que discurre ágil durante sus más bien corto metraje. El film se sostiene sobre tres escenas de acción situadas al principio, en medio y al final de la cinta, que actúan como pilares de la misma. Cuando no hay acción mejor taparse los oídos no vaya a ser que oigamos algún diálogo tan inútil cómo los que sostienen Quatermain y Sawyer, o sin duda, la frase más insana de la cinta: Cuando alguien apuñala a Mina y le dice "Ya tenía ganas de clavártela, pero no de esta forma". Pese a todo, como digo, la producción encierra momentos espectaculares y algunos, de gran belleza plástica, pero ya saben cómo funciona esto, no pondrán una frase en su sitio ni de casualidad. Así que mejor sentarse y preparase para disfrutar de la felicidad del deporte nacional: el encefalograma plano. No me extraña que Norrington haya decidido no volver a trabajar en Hollywood; visto lo visto, lo mejor que ha hecho este hombre es su curiosa ópera prima, Máquina letal, y fue precisamente fuera del mercado comercial donde triunfó. Este artículo no hubiera sido posible sin la ayuda del excelente artículo de Ángel Sala sobre el film que aparece en el último "Imágenes de actualidad" (Septiembre 2003). |