| EL RETORNO DEL REY, de Peter Jackson |
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Fin del ViajeTras cinco años de ilusiones, esperas, emociones y sentimientos intensos, el viaje llega a su fin. Peter Jackson completa la que seguramente será la obra de su vida, la inconmensurable hazaña de llevar a la pantalla un paradigma de novela inadaptable: "El Señor de los anillos", y de llevarla desde un punto de vista tremendamente fiel a Tolkien, autor del libro, y lo que es aún más importante, tremendamente fiel a su forma de entender el cine y el mundo. con, por supuesto, sus aciertos y sus errores, pero como todo, dependiendo de quien los juzgue y bajo que óptica. Para no engañar a nadie, en primer lugar confesaré, que hace casi diez años, "El Señor de los Anillos", la trilogía central de la obra de Tolkien, ocupó en mi estantería, el lugar que antaño reservaba al Viejo y al Nuevo testamento, y se convirtió para mí, en EL CREDO. Un credo que resume todas mis ideas, acerca del mundo y de mi mismo, y que con motivo del estreno de las sucesivas entregas de la adaptación cinematográfica, he ido apuntando en este y otros escritos: Defensa del medio, necesidad de oposición a la globalización, negación al poder, definición del mal como ente invisible y omnipresente, y bueno, incluso de la muerte, vista ésta como un simple viaje hacia el Oeste, hacia las Tierras imperecederas. De Peter Jackson, de quien, de entre todo lo que ha hecho, admiro la que es una de las más maravillosas películas producidas en los noventa, Criaturas celestiales (Heavenly creatures, 1994), sólo puedo hablar con auténtica devoción. Muy pocos pensábamos que podría escalar esta montaña hace más de siete años cuando anunció sus intenciones, pero desde luego, creo que casi nadie, podía haber pensado, que esa subida a lo inalcanzable, se iba a saldar con tanta belleza, con tanto amor hacia un texto (amor que no enfermiza fidelidad absurda), hacia unas ideas, hacia el cine. A Peter Jackson le han achacado muchas cosas en contra, durante estos siete años. y sí, seguro que se ha equivocado, como luego comentaré (al menos, en lo que a mi punto de vista se refiere), pero es que, todos los extremos le han condenado, desde los que esperaban cine facilón y superficial, a los que exigían una fidelidad psicótica al texto, ignorando que cine y literatura son medios muy diferentes con públicos muy diferentes y reglas que nada tienen que ver. El integrismo es un mal en este mundo, y en literatura, no lo es menos. Oir hablar a la gente del Círculo Tolkien, despreciando la obra de un artista como Jackson, basándose en que éste haya prescindido o cambiado cosas en el salto de un medio artístico a otro, no puede producir más que una honda tristeza, hacia aquellos que se aferran a los puntos y las comas, y que parecen no entender la esencia del libro. Aquellos que cual piedras en el estanque, han vivido toda su vida rodeados de agua, aunque el agua parece ser, que nunca ha penetrado en ellos. Los aciertos de Jackson en estas películas, han sido numerosos. En primer lugar, adaptar, desde un criterio personal (Recordemos que esta es una adaptación desde su óptica, que nadie se engañe pensando que se puede hacer la adaptación "cero universal" de un texto que sólo en la literatura podía seguir siendo universal). En este punto, siempre contrapongo el mismo ejemplo. es mucho más estimulante la adaptación no literalmente fiel hecha por Jackson de los libros de Tolkien, que la infantil y despersonalizada fidelidad que Chris Columbus ha imprimido a las adapataciones "potterianas" de los de J.K. Rowling (afortunadamente esto parece que cambiará con el nuevo rumbo emprendido en esta saga, por el excelente Alfonso Cuarón). Lo primero que me llamó la atención cuando ví La Comunidad del anillo, fue que era una película 100% de Peter Jackson, con momentos e ideas propias del neozelandés, y numerosos aciertos visuales (destaco de entre todos la acreditación de un anillo mediante el reflejo de las disputas entre personajes, y como mal absoluto en el Concilio de Elrond). Lo segundo, que se reforzaran las ideas principales del texto de Tolkien, extendiendo partes que en el libro no figuraban o sólo eran insinuadas. como la asociación de Sáruman con la manipulación genética, y la ciencia desnaturalizada (el científico que busca sólo el poder) o el reforzamiento del mensaje ecologista, contraponiendo árboles a máquinas de forma muy evidente. De la misma manera, desde un principio, me sentí plenamente identificado, con las elecciones que el director hizo: Viggo Mortensen sustituyendo a un Stuart Towsend pusilánime, Elijah Wood (¿De verdad todavía alguien piensa que este chico es limitado e inexpresivo, cuando no existe probablemente un actor mejor dotado para el drama que él, de entre todos los de su generación?), McKellen, Lee, y creo que todo el reparto al completo, además de Shore, un compositor que hasta ahora no había demostrado que podía estar a la altura de los grandes, y que nos deja un clásico, ya para siempre. Pero es que, el proyecto se había cuidado con un cariño que rayaba la locura. como demuestra el ver a Alan Jee y a John Howe, los mejores ilustradores que la obra de Tolkien ha tenido, dibujar la películas en los prados de Nueva Zelanda, o ver al jefe de Wetta y a sus hombres, mimar con tanto cariño cada detalle, orgullosos de pertencer a esta película, una película hecha en familia (no por número de miembros del equipo, sino por los lazos que parecen haberse establecido entre todos, como demuestra el famoso corto de Sean Astin The long and short of it). En el repertorio de extras de las ediciones en DVD, se pueden apreciar estos, y todos los detalles que conforman la brillantez de una obra como esta, de la que hasta el operador más insignificante, parece sentirse orgulloso. A uno no le queda otro remedio que ponerse de parte de los creadores, cuando explican con todo detalle su comprometida situación, sometidos cada dia al juicio despiadado de miles de internautas y momias varias. Ni en mis mejores fantasías podría haber imaginado a un Gollum creado por Andy Serkis y WETTA, que superase tan ampliamente las creaciones digitales de Lucas y Cameron (a priori los grandes tótems de efectos especiales del cine americano, gracias a sus propias empresas). Y es por ello, y por otros muchos detalles, por imágenes tan hermosas como el rescate de Gandalf en Orthanc en el primer film (la filosofía del guión al descubierto, de lo pequeño a lo grande y viceversa), que uno no puede por menos que restar toda la importancia a nimiedades como que no aparezcan Tom Bombadil y señora, o que los elfos se den un garbeo por Helm. Jackson, como fan consumado del libro que es y gran visionario del medio cinematográfico que ha demostrado ser, hizo sus elecciones, y estas son discutibles, pero jamás atacables. Recordemos., son SUS elecciones, es SU adaptación. Quitó a Tom Bombadil, a pesar de ser un personaje clave en el mundo de Tolkien, porque ralentizaba el ritmo del primer film, y sí. CON TODA LA RAZÓN (cuanta gente conozco que se ha dejado el libro en esa parte); cambió el final de LAS DOS TORRES, porque cronológicamente, las partes del libro de Tolkien (que no van sincronizadas), se desfasaban temporalmente entre sí. Y TAMBIEN CON RAZON, y transformó al personaje de Faramir, porque simplemente debía establecer prioridades, y su prioridad, era EL ANILLO, y mostrar su alto poder de corrupción de mentes y espíritus. Lo siento, pero me creo más a este guerrero con remordimientos del film, que al poeta filósofo del libro. Por el contrario, enriqueció la relación de Smeagol y Frodo, contraponiéndolos; creó un papel más fuerte e interesante para Arwen, sin traicionar a la Arwen literaria (es insignificante que sustituyera a Glorfindel en el Vado del Bruinen). Y así muchas cosas más, que parecían iban a fracasar a priori, pero que funcionaron. Suena a blasfemia, lo sé. pero en algunas partes, mejoró el libro. Simplificó el mensaje de Tolkien, y lo machacó una y otra vez, para que llegara a todos de forma más directa (sobre todo a los que no han leído , ni jamás leerán el referente literario). Hizo su discurso, sin dejar de ser fiel al de otro. ¿Qué hizo mal Peter Jackson entonces? Pues bien. Para mí, ampararse demasiado en la edición extendida del DVD, al utilizarla como comodín de montaje. No se puede falsear la historia, y luego esperar a arreglarlo en una edición videográfica. No se puede rodar versiones coherentes de cuatro horas y media y luego meter tijera. (aunque quizás esto sea un deseo mas que un reproche. se que no puede estrenarse un film de cuatro horas). Está claro que las ediciones extendidas de estas películas son muy superiores a las estrenadas en la gran pantalla (motivos de duración comercial), pero contar con medias verdades la batalla del Abismo de Helm, al dejar la aparición de los ukornos para la versión extendida y mostrar de esta manera una inverosímil victoria de Rohan, o lo que ha sido mucho más grave, eliminar la caída de Sáruman de "El retorno del rey" (que se ha dejado para la extendida del tercer film), parece poco de recibo. Pero esto no dejan de ser detalles. En la trilogía que nos ocupa, se echan en falta cosas, pero siendo sinceros, no olvidemos que estamos ante cine, limitado comercialmente a tres horas de duración (los exhibidores no admitirían cuatro horas de metraje). Quedémonos pues con lo que vemos, olvidemos el libro y rindámonos ante lo que es una de las grandes películas (de casi diez horas) de la historia del cine. Juzguemos pues lo estrictamente cinematográfico. Con Las dos Torres Jackson consiguió hacer un film entretenido; tomando como base el que sin duda es el libro más aburrido y que menos juego da, de la trilogía (el que no se lo deja en casa del amigo Bombadil, se lo deja en las charlas énticas o en las Ciéngas de los muertos). Las dos torres no era tan rica y compleja como el primer film, era incluso más comercial (por eso gustó más), menos fiel al libro, por supuesto, (todo allí estaba en función de hacer una buena película, al contrario que en la primera parte que importaba más no ser rechazado por los fans del libro, pero que consiguió que los ajenos al mundo Tolkien, no se oreasen de nada) en este segundo film, aunque se sobreabundaba en las consignas de Tolkien-Jackson, algo que seguía demostrando cierta unidad de criterio (ecologismo, diversidad cultural frente a uniformización, etc.), el resultado era más irregular, más artificioso, más plagado de guiños para adolescentes, pero en el fondo lo mismo. El objetivo se consiguió con excelente resultado: Partir de un texto inferior al anterior, y conseguir un producto fílmico superior. ¿Y que hay de El Retorno del Rey? Sin duda, el más vibrante de los tres libros, el "Grand finale" de esta auténtica ópera wagneriana. ¿Qué nos encontramos en el cine? En la tercera película, vemos el desenlace del viaje, descubrimos que las victorias siempre son, en el fondo, tristes, y que tal y como decía Sam al final del segundo film. Es muy difícil que el mundo vuelva a ser el que era, después de haber soportado tanta maldad y horror. Son necesarios los sacrificios y las despedidas. La muerte disfrazada aun de viaje, siempre es una dolorosa despedida, y cuando vean las que dicen son las imágenes más bellas de toda la trilogía jacksoniana, el final de este tercer film, sus corazones dirán. El retorno del rey es la conclusión a la altura del resto, y es una obra maestra del cine. Más grande, más alta, más lejos. Desde ese comienzo que hace temblar la sala (que magnífica habilidad para arrancar con un terremoto y de paso hacer un flash-back al punto neurálgico del film anterior, en este caso Gollum, en el anterior film el Balrog), hasta un relato que va "in crescendo"; les aseguro que no se respira en las últimas dos horas de película, de una intensidad emocional difícilmente digerible. Las batallas, el viaje espeluznante de Frodo lleno de dolor y lágrimas, la épica y los pensamientos de los personajes, como David Lean sólo hasta ahora había sabido tratar. Y el encadenado de finales consecutivos (más de media hora de metraje) que pone el corazón en un puño. Una extraña sensación de magia y de dolor inunda el corazón del espectador. Lo más importante, la sensación de que estamos viendo algo muy grande, historia viva del cine, quizas emociones que recordaremos siempre en nuestras vidas. Los actores como nunca han estado antes (esta es la película de Sean Astin y tambien de Billy Boyd). La partitura de Shore, aún más épica, hasta en las baladas intimistas (excepcional la entonada por Boyd). La recreación de escenarios portentosa, el guión, plagado de pequeñas filigranas sublimes que engarzan sentimientos de lo general a lo particular (que maravillosa escena la de Gandalf explicando a Pippin lo que es la muerte). Y las águilas, criaturas tolkenianas, testigos desde el cielo de los avatares de los hombres, y que Tolkien mete en los finales de todos sus textos anulares. Gollum real, superándose a sí mismo; "Ella" terrorífica. Théoden majestuoso en su gran escena (del personaje de Dénethor, decir que se queda pobre de dibujo. otra vez habrá que recurrir a las extendidas). El rostro de Frodo desde el barco, su última imagen, sonriendo.. Para siempre en mi recuerdo.. ¿Y que nos queda después? El recuerdo, la satisfacción de la obra por fin acabada. las imágenes bellísimas, las siluetas recortadas de esos personajes entre la luz de atardecer de Los Puertos Grises. alejándose de nosotros . Nosotros, que seguimos en esta Tierra Media de hoy en día, un lugar donde Sauron, paradójicamente parece haber triunfado desde hace ya tiempo, y donde los orcos campan a sus anchas. Nosotros, que salimos de las salas de cine, cogemos el camino de regreso a casa, y al llegar y desplomarnos sobre el sofá del salón, con el recuerdo aún presente de toda esa magia, exclamamos: «Bueno., estamos de vuelta». El viaje ha sido maravilloso y ha merecido la pena. Por si alguien no os lo ha dicho. Pete, Fran, Phil. gracias por todo. ¡FRODO LIVES! |