Miradas de Cine Conversaciones con Àngel Quintana

Con motivo de la reciente publicación de su último libro “Fábulas de lo visible” conversamos con el crítico de cine Àngel Quintana, profesor de la Universitat de Girona y crítico de la revista especializada “Dirigido” y del “Diari de Girona”.

MdC. Para empezar, me ha sorprendido que en la portada de tu libro “Fábulas de lo visible” aparezca una foto del director Yazujiro Ozu y que sin embargo no aparezca citado en el texto.

AQ. Bueno, más que nada esto es una casualidad. Yo escribí el libro y la editorial me solicitó una imagen para la portada en la que apareciese un realizador en pleno rodaje, y pensé que en vez de colocar una foto de Spielberg con una cámara o una foto más típica me parecía más adecuado colocar una foto del Yazujiro Ozu porque es un director que me encanta. Pienso que en el discurso del libro podría haber encajado, ya que es un cineasta que explora una cierta realidad a partir de la forma pero que en su momento no me entraba en las coordenadas que guiaron mi escritura.

MdC. Al ver la imagen de Ozu y comprobar que no era objeto de tu estudio pensé que quizás había otros directores que te hubiera gustado analizar pero que se quedaron en el tintero.

AQ. A ver, sí, pero no. Una cosa que tenía clara era que el libro debía tener una estructura de ensayo y que no fuese una enciclopedia del realismo en la cual apareciesen todos los nombres importantes. Una opción por la que opté clarísimamente fue que no apareciese Ken Loach. Al tomar esa decisión expresaba una opción política en el sentido de decir que hablo de lo que me da la gana y no me ajusto a que sea un repaso exhaustivo del tema. Es decir, no tanto una relación de cineastas, sino más bien una relación y una reflexión acerca de cómo el cine ha trabajado la idea de realidad, cómo la ha investigado.

MdC. Más sobre los teóricos.

AQ. Sí, más sobre los teóricos y más sobre otros temas como el concepto de realidad desde los griegos, cómo lo asimila el cine de Hollywood…. Y después selecciono tres cineastas concretos para uno de los capítulos del libro, unas elecciones que de alguna manera es una provocación. Menos Abbas Kiarostami del que ya se habla como un cineasta realista, escojo a unos que son invisibles en nuestro país, los Straub, y a Rohmer que no acostumbra a ser considerado de esta manera, sino más bien un director que reconstruye la realidad, y así darle la vuelta un poco a esta concepción. Tenía claro que no quería hacer un libro sobre realizadores, y tal como podría haber incluido a Ozu, también podría haber extendido más mi análisis de los directores neorealistas, pero como ya había escrito un libro sobre el tema preferí hacer tan solo un acercamiento puntual, dentro de su importancia.

MdC. ¿Conectando tu libro con un tipo de cine que vemos hoy en las carteleras, qué te parecen las adaptaciones literarias que han llegado este último tiempo como “Adaptation” o “Soldados de Salamina”, tan lejanas al concepto de adaptación como el que teorizó Bazin y aplicó Rohmer?

AQ. Bueno, me interesan, pero cuando yo hablo de Bazin explico cómo él pretendía que en la adaptación se sintiese la palabra y eso lo aplico al cine de los Straub, unos personajes que son invisibles, desconocidos en nuestro país, que cuando se proyectan sus películas media sala se levanta y se va, tienen un club de adeptos y otros que no los soportan. De los casos que citas, “Adaptation” me parece una película que me cae simpática pero que no me acaba de funcionar porque se le ve el truco, ya que intenta ser un tipo de cine atrevido, pero acaba cediendo ante un modelo de cine conservador, y, por otra parte, “Soldados de Salamina” es una película que, a mí, particularmente me gusta, pero que pone de relieve una imposibilidad de hacer un modelo de cine radical. Cuando leí la novela por primera vez pensé que podía hacerse una buena adaptación cinematográfica, pero no en el sentido en el que lo puede pensar la mayoría de la gente, como una gran historia, sino que lo que me interesó de la novela de Cercas era la manera en que la literatura va creando sus propios mitos y cómo esto podía ser aplicado a las imágenes. Así como la novela de Cercas es un relato real construido de forma documental, la película podría haber sido un documental, pero todo esto es pedir demasiado tal como está la industria y entiendo que se busquen soluciones intermedias, pero al final el problema es justamente ese. Para mí, “Soldados de Salamina” es una película resuelta con dignidad y que me sorprendió gratamente, pero que como adaptación se queda corta, le falta un punto de atrevimiento que hace que se quede a medio camino de lo que podría haber sido, y esto pasa mucho en el cine español.

MdC. Uno de los capítulos que me han parecido más interesantes del libro es el que dedicas a la llamada “era de sospecha”, en la que los medios construyen una imagen de la realidad regido por intereses políticos o económicos. ¿En ese sentido qué te parece una película como Bowling for Columbine en la que se muestra como los medios pueden llegar a construir un sentimiento de miedo tan fuerte en la población de un país?

AQ. El capítulo acerca de la era de la sospecha lo empiezo a considerar y a pensar a partir del 97 o 98, es decir el momento en el que en la cartelera estaban desde películas como Abre los ojos hasta The Game en las que se retornaba al mito de la caverna según el cual la realidad no existía. Entonces, vi que esto iba a más con la aparición en el 1999-2000 de películas de fantasmas en las que ante un mundo que es como la caverna platónica, vamos al otro extremo y convertimos a los fantasmas en amigos. Desde entonces ha habido el 11 de Septiembre, que lo cito pero sobre el que no profundizo, que funcionó como un terrible golpe que nos despertó de un cierto atontamiento y en los últimos meses se está notando que esta sociedad que parecía atontada se está levantando y manifestando. En una situación como esta, que aparezca una película como “Bowling for columbine” parece una casualidad, un documental de denuncia de un personaje americano, pero que reniega de serlo, que nos muestra las contradicciones internas de su país. Que se estrene en este contexto no solo me parece bueno, sino que me parece necesario. En realidad todo esto me daría para otro capítulo, pero a veces hay síntomas y hechos que no sabes hacia donde irán. Y, a ver, la idea de la sospecha sigue existiendo, en el libro explico que la primera guerra del Golfo fue de alguna manera el inicio mediático de esta era, y en esta segunda guerra aún tenemos más imágenes y estamos viviendo una guerra de medios paralela.

MdC. La reacción de la gente ante las imágenes que nos llegan parece haber sufrido un cambio. Tengo la impresión de que existe un cuestionamiento mayor de la información que nos llega.

AQ. De alguna manera, cuando vemos las imágenes de Bagdad, nos remiten mucho más a una reconstrucción de la realidad truncada, a unas formas de censura, a aquello que nos muestran y a lo que nos ocultan. Hay una cierta reacción a no creerse ciegamente el discurso. Además el punto de vista de la información en esta guerra no es puramente pro-norteamericano como durante la primera guerra del Golfo, en la que la información era mucho más oficialista y no nos llegaban las imágenes de televisiones de la zona del conflicto.

MdC. En tu libro afirmas que la era digital ha sido uno de los mecanismos que ha borrado del cine ciertas huellas de lo visible que habían marcado las formas de representación y que habían sido una de las bases de las teorías del realismo. Sin embargo la tecnología digital esta sirviendo a nuevos creadores para retornar a un cine realista, como Guerín con su En construcción o Kiarostami en Ten.

AQ. Este es un tema que está en la frontera del discurso. De alguna manera hablo acerca del fin de un realismo como sistema de reproducción de la realidad y planteo qué sucede ante la aparición del digital, en el que las imágenes se convierten en datos informáticos que se pueden manipular. Es curioso, porque los primeros textos sobre el digital hablan de realidad y los técnicos que intentaban crear imágenes de síntesis en sus ordenadores pensaban que estaban creando una realidad paralela y que llegaría un día en el que Lara Croft le arrebataría el Oscar a Nicole Kidman. Curiosamente se ha dado una especie de efecto contrario, evidentemente sí que existen los videojuegos en los que existen mundo fantásticos y esto se ha trasladado al cine, solo hace falta ir a ver una de las partes de El señor de los anillos, pero, paralelamente a esto, el digital se ha convertido en una herramienta que permite filmar barato. Antes, el cine era plata y era muy caro y lo que era barato era montar las películas, y ahora sucede lo contrario, rodar es barato y lo caro es montar. Esto nos devuelve a un cine de rodaje, que nos permite captar cosas del mundo. Además sucede que el concepto de montaje ha cambiado, ya no consiste en ordenar un plano tras otro, sino que se ha convertido en un proceso de post-producción en el que se insertan cosas y se modifican las imágenes.

MdC. Pasemos hablar de los festivales de cine. ¿Que opinión tienes de la tarea que lleva a cabo la prensa especializada que acude a los grandes festivales?

AQ. Yo en este sentido soy muy crítico. Creo que no hay una labor seria en el sentido de considerar los festivales como válvula de promoción de un determinado tipo de realizadores y me parece que en este país esto se está haciendo mal. Pienso que los festivales son un lugar para hacer descubrimientos y sin embargo la prensa parece acudir a los festivales principalmente con la intención de formar parte de un tribunal del gusto que alzará o hundirá las últimas películas de los realizadores más populares en el circuito de festivales, mientras intentan buscar la obra maestra. Al final, esto tiene una influencia sobre aquello que se compra o se distribuye. No existe una búsqueda de lo importante y lo novedoso. Las crónicas que llegan de los festivales, junto a las películas que acaban ganando parecen ser las películas más asequibles o más de consenso. Un buen ejemplo es “El pianista” que me parece una película correcta, pero que sin duda no fue la película del festival de Cannes, y me parece triste que por culpa de una determinada prensa que no entiende un tipo de juego cinematográfico, una película como “Ten” de Kiarostami no encontrara distribuidor.

MdC. Desde tu experiencia, cuáles son los directores que te parece que no se han descubierto por culpa de esta actitud de la prensa que comentas, pero que han presentado propuestas interesantes.

AQ. Hay muchos. En el cine francés hay unos cuantos ejemplos, Olivier Assayas me parece muy importante, sin embargo aquí es un desconocido. Por ejemplo, en el último “Dirgido” aparece Erick Zonca, que ha hecho una película y media y tiene una importancia relativa en el panorama francés, y no Olivier Assayas que ya ha hecho ocho películas, que tiene una trayectoria muy sólida y que está investigando nuevos e interesantes caminos en el cine. El documental mismo, “Bowling for Columbine” nos llega ahora, pero Michael Moore ya había hecho cosas antes, como “Roger and Me”, y no se había hablado de él. Y en el último festival de Cannes, además del de Moore también se presentó un documental fantástico de Nicolas Philibert, “Etre et Avoir”, que se ha convertido en el documental de más éxito en Francia desde uno de los de Cousteau en los años 50, y que es un excelente documental sobre una escuela rural y del que aquí no se ha oído hablar en absoluto. Y si vamos hacia el mundo oriental, de Hou Hsiao-Hsien aquí solo se han visto dos películas, y es uno de los directores más importantes en el panorama del cine asiático junto con otro personaje interesante que es Tsai Ming Liang del que tampoco se conoce prácticamente nada. De Alexander Sokurov tampoco se conoce casi nada aquí.

MdC. Y cual es el papel de la distribución en todo esto.

AQ. No, a ver, todo esto empieza desde la crítica. Sokurov no se reivindica, Tsai Ming Liang no se reivindica, Hou Hsiao-Hsien tampoco, esto continúa en los distribuidores, que si compran algo, no saben lo que tienen entre manos y no saben cómo venderlo. Sigue en los festivales, por ejemplo, Sitges está más atento a descubrir el último creador de manga, que no digo que no sea interesante, que intentar presentar la obra de estos importantes creadores. Y después, el público que alimenta estos festivales, como Sitges o Valladolid por citar dos festivales a los que llegan productos extranjeros, no está atento a estas cosas, sino que están más atentos a los productos que llegan ya consagrados. Y todo esto genera un círculo vicioso catastrófico. A ver, yo llevo mucho tiempo viendo cine fuera, quizás soy un caso atípico por no ser de Barcelona, cosa que me ha obligado a tener que ver cine fuera y esto me ha dado una perspectiva que me permite ver con cierta objetividad el panorama nacional.

Por otra parte, pienso que tenemos un público mal acostumbrado, el público que va a los Verdi o a los Renoir intenta buscar lo que yo llamo un cine de la felicidad, un cine amable con finales agradables que no comprometan demasiado. Y así, películas importantes de este año como la última de Marco Bellochio, de Manoel de Oliveira o incluso la última de Cronenberg, han sido grandes fracasos.

MdC. También es curioso que salas de versión original que se podrían utilizar para descubrir cine extranjero diferente e interesante se acaben utilizando para proyectar cine español.

AQ. Esta es una cuestión de intereses, algunas de estas cadenas actúan de productoras y gracias a esto un determinado tipo de cine español ha podido sobrevivir. En muchos casos ellos han sido los encargados de apoyar este cine español, ya que si hubiera ido a parar directo a los multicines habría sido barrido por productos norteamericanos. Como ejemplos podemos encontrar el fenómeno que supuso “Secretos del corazón”. Pero sí que se puede decir que hay una fuerte falta de curiosidad por proyectar cosas diferentes y esto llega a su punto más alto en el caso de la televisión. Es increíble como ninguna televisión privada ni nacionalista pasa ninguna película europea. Aparte de algún clásico que proyectan a las tantas de la madrugada no se puede ver más. Entonces si un distribuidor compra una película, por ejemplo, de Zhang Yimou sabe que no la podrá pasar por televisión y esto está provocando un desgaste brutal que hará que de aquí a unos años la cosa sea todavía más complicada.

MdC. Antes citabas los casos de Sitges y Valladolid como festivales que te resultaban poco interesantes. ¿Existe algún festival en España que te parezca ejemplar?

AQ. En este momento el festival que está apostando por unos productos más radicales con mayor coherencia es el festival de Gijón. Es un pequeño festival, pero es completamente coherente con la línea que sigue. Es un festival que apuesta por descubrir nuevas cosas, que tiende a invertir en un determinado tipo de cine independiente y que no es tan mimético como otros festivales. Se dan situaciones como que cuando Valladolid descubre a Wong Kar Wai, ya lo han descubierto en todas partes anteriormente, o cuando San Sebastián descubre a Otar Ioseliani, este hombre ya está consagradísimo. En cambio en Gijón hace dos años creo que apostaron por Pedro Costa, que es un director portugués muy importante, mucho antes que otros lugares y esto demuestra que están atentos a los nuevos valores que surgen.

MdC. Ahora me gustaría pasar a hablar un poco acerca de la crítica en España. ¿Que opinión tienes del panorama crítico español?

AQ. Tengo la sensación de que cada vez existe menos crítica, en un sentido de crítica responsable en los diarios, pese a que yo formo parte de ésta. Yo pienso que la crítica ha de descubrir, ha de apostar, presentar un discurso intelectual y se está viendo que cada vez existe menos. La crítica se ha convertido en un juego de distinción, de frases hechas, cada vez más entregado a las distribuidoras. Y esto me preocupa, porque entiendo que esto pueda ser así en el mundo de la prensa, televisiones y radios, pero que no haya un espacio fuerte para la crítica en el sector de las revistas especializadas es algo negativo que tiene un efecto devastador. El mundo universitario parece un poco despistado, la gente que está en comunicación audiovisual prefiere claramente ponerse detrás de una cámara que intentar reflexionar acerca del arte cinematográfico. Hay un cierto problema de cultura cinematográfica en estos momentos, hay una falta de gente que tenga interés en conocer la historia del cine y la crítica se resiente de todo esto.

MdC. ¿Que opinión tienes del trabajo que lleváis a cabo en “Dirigido”?

AQ. “Dirigido” es la única revista importante que está haciendo crítica, pero es una lástima que sea la única y que no tenga una línea editorial. Es una revista en la que participamos gente muy diversa, con pocas cosas que nos unan. Si te toca una película, la defenderás, si te toca otra, te la cargarás, sin que haya una dinámica conjunta. Esto es debido a que la revista ya fue concebida así, como un cajón de sastre. En este momento, es la única revista en el mercado con este tipo de formato y contenidos, y es una revista un poco ahogada por una serie de intereses o juegos que provocan que, por ejemplo, aparezcan más películas norteamericanas que europeas en la portada. Es una revista que debe llegar a un público lo más amplio posible y esto provoca este tipo de contradicciones.

A mí me interesa la crítica dedicada al cine actual, tengo una doble vertiente, por una parte tengo la universidad, más dedicada a la investigación y el análisis del pasado, y por otra la crítica en revistas y diarios. De alguna manera, este libro, “Fábulas de lo visible”, es una combinación de ambas vertientes, la más teórica y dura y la más actual y crítica.

MdC. El hecho de que, como dices, “Dirigido” sea la única revista de crítica con una distribución y periodicidad importantes ha provocado al ausencia, en la actualidad, de un debate crítico, que ha sido y sigue siendo un motor para el funcionamiento de la crítica en otros países.

AQ. Aquí anteriormente existieron “Film Ideal” y “Nuestro Cine” y después estuvieron “Contracampo” y “Dirigido”. “Contracampo” era una revista más de la escuela estructuralista, pero nuestra generación llegó cuando ya solo quedaba “Dirigido”, cuando yo era joven existía “Casablanca”, pero desapareció. Hoy solo queda “Dirigido” y algunas publicaciones como “Nosferatu” o “Archivos” de un carácter más monográfico o académico. Además hay un problema de público, porque pienso que, de alguna manera, la cinefilia ha cambiado. La cinefilia de “Dirigido” es vieja comparada con la nueva cinefilia. A ver, se pueden encontrar puntos en común en publicaciones como “Scope”, que es una revista muy digna, pero a la que le falta una exploración fuerte a nivel crítico. Sin embargo sí que apuesta por directores concretos, cosa que se refleja en las portadas.

MdC. ¿Y no se podría alimentar este debate a través de las páginas de la propia revista. Recuerdo números de “Dirigido” en los que diferentes miembros de la redacción mostraban sus opiniones, en muchos casos confrontadas, sobre diferentes temas, como el artículo “Drácula polémico”. Esto ha desaparecido.

AQ. Esto depende del consejo de dirección. Los redactores no decidimos en este sentido. Lo hicimos con “Drácula” y con “Tierra y Libertad”, pero no sé porqué no se ha vuelto a hacer. Como es una revista que tiene que tener un cierto atractivo para el mercado a veces suceden cosas extrañas en la manera de funcionar, por ejemplo, el caso de “Gangs of New York”, le encargan la crítica al corresponsal en Estados Unidos para que la crítica aparezca un mes antes de su estreno español, y la gente de aquí, que posiblemente podría comentar algunas cosas más interesantes, no puede hacerlo. Muchas veces el objetivo es avanzar críticas, la mayoría de críticas que escribo son de películas que he visto en Cannes y no hago críticas de cosas que he visto aquí.

MdC. ¿Hay algún crítico y teórico español que te parezca especialmente interesante?

AQ. Sí, hay gente interesante. Pero no forzosamente la gente que está en los grandes medios es la gente más interesante. Podría decirse que después de la época Guarner se ha acabado la posibilidad de vivir de la crítica. Él era un señor que se iba a todos los grandes festivales. Ahora no recuerdo a ningún periodista catalán que vaya a los tres grandes festivales, Berlín, Venecia y Cannes. Alguno de Madrid, como Ángel Fernández Santos aún lo hace. Pero mientras los que van ahora se limitan a ver la sección oficial, a Guarner, cuando ibas a Cannes, lo veías siempre en todas las proyecciones, fuesen las que fuesen. Y era un persona que no pertenecía al mundo universitario, era un crítico.

MdC. ¿Para finalizar, que te parece el anuncio por parte de la academia del cine español de la crisis del sector, cuando las cifras empiezan a fallar?

AQ. Mientras haya un “Mortadelo y Filemón” que los salve ya estarán contentos. Un país en el que un director como Víctor Erice solo ha podido realizar tres películas en toda su carrera hay algo que no funciona.

Entrevista realizada por Manuel Yañez en abril de 2003 en Barcelona en el Centro de Cultura Contemporanea de Barcelona, CCCB.