MYCHAEL DANNA (2ª parte)  
3ª parte 2ª parte 1ª parte archivo














Miradas de Cine © 2002-2003

Después de grabar la banda sonora de El liquidador, Danna había colaborado con Egoyan nuevamente realizando la música de En passant, segmento del armenio incluido en la serie Montréal vu par., que estaba formada por seis historias dirigidas entre otros por Léa Pool o Denys Arcand. La música en el episodio de Egoyan adquiere un papel básico y fundamental teniendo en cuenta que se trata de un episodio mudo en el que sólo la banda sonora y la gestualidad de los actores conducen la sorprendente narración. En 1992 ambos creadores coincidieron de nuevo en Gross misconduct, un telefilm en que Egoyan recreaba la vida de Brian Spinner Spencer, un problemático jugador canadiense de la NHL, y un año más tarde la colaboración se repetiría en Calendar, la primera incursión de Danna en la raíces de la música tradicional armenia (un camino que debería retomar como veremos más adelante en Ararat (Atom Egoyan, 2002).

Así llegamos a 1994, con Exótica, una película que, como su imprescindible banda sonora, está estructurada en forma de striptease, revelando paulatinamente un relato cargado de emoción. Es el primer trabajo de Danna donde queda manifiesto su interés por la música hindú, ya que además de utilizar diferentes instrumentos tradicionales indios (shehnai, oud o dharabukha), toma prestados samplers de dos canciones de los compositores Hemant Kumar y Madan Mohan. El exotismo musical se conjuga con sintetizadores, clarinetes y piano en las piezas que se escuchan en el local de striptease, mientras el intimismo protagoniza el resto de uno de los mejores trabajos de su autor hasta la fecha (8).

Tras participar en la banda sonora de Dance Me Outside (Bruce MacDonald), el músico realizó su cuarta y última colaboración con Tim Clement, en North of Niagara, una regresión a los sonidos de la naturaleza que ya habían explorado juntos a mediados de los ochenta. El entorno, los paisajes canadienses, el clima hostil pero apacible, se reflejan en un trabajo con títulos tan explícitos como Remember summer , Mount Nemo o Silent lake.

En 1996 Mychael Danna firmó junto a su hermano Jeff a celtic tale: The legend of Deirdre , la primera entrega de un doble trabajo en el que desarrollan su pasión por la música celta. La extraordinaria parte sinfónica del álbum esta interpretada por la Utah Orchestra, dirigida por Brian Miller, y mientras Mychael se encarga del piano y los teclados, Jeff se ocupa de la guitarra, la mandolina y teclados. El compacto cuenta con temas sobresalientes como The child Deirdre , donde resuenan en todo su esplendor instrumentos como el arpa celta, la flauta de pico y la travesera o el fagot, mientras en otros como Sons of Uisnach o The drowning pains el protagonismo recae en las gaitas irlandesas y escocesas acompañadas por la orquesta. Mención especial requiere el único tema cantado del disco, Lament , donde la voz de Krysia Kocjan se eleva sobre orquesta y demás instrumentación con una elegancia y naturalidad pasmosa. El disco contó con el aplauso entusiasta de Fiona Ritchie, presentadora de The Thistle and Shamrock , uno de los programas de radio más prestigiosos del mundo dedicados a la música celta.

Mychael prosiguió con su camino de experimentación e investigación y ese mismo año realizó su primera incursión en la música para espectáculos de Danza. Su colaboración llegó en Dead Souls (montaje dirigido por Gilles Maheu para la Compañía de Danza Carbone Quatorze). Su trabajo en cine continuaba con nuevas colaboraciones, en este caso con John Greyson para su película Lilies , cuya banda sonora se grabó en una capilla del siglo XI al sur de Inglaterra.

1997, una década después de su encuentro con Egoyan, marcó el nacimiento de dos nuevas colaboraciones con sendos cineastas asiáticos que han contado repetidas veces desde entonces con Danna para sus películas. En primer lugar quien reclamó sus servicios fue la realizadora hindú Mira Nair. Kama Sutra le permitió al compositor acercarse a la cultura de un país que siempre le había interesado (9), a través de las historias narradas por una mujer preocupada por preservar y difundir las tradiciones de su pueblo. Una banda sonora ecléctica con la voz de Shubha Mudgal en algunos pasajes era lo mejor del largometraje.

La segunda colaboración del año le llegó de la mano de Ang Lee, el realizador taiwanés que acababa de desembarcar en Hollywood con un éxito sin precedentes gracias a Sentido y sensibilidad (cuya música había estado compuesta por Patrick Doyle). Lee contrató los servicios de Danna para La tormenta de hielo (Ice storm), y el resultado ha figurado entre las mejores diez partituras de la década de los noventa en multitud de encuestas en medios especializados. Por desgracia, y como suele ser habitual, el compacto comercializado sólo incluye dos cortes del compositor (Shoplift y Finale ), cediendo el protagonismo a autores como Bowie o Zappa. Las minimalistas notas de Danna, brillan gracias al talento del flautista indígena norteamericano Dan Cecil Hill y a la interpretación de The Evergreen Gamelan Ensemble, que trasladan al oyente con fidelidad a los conflictos emocionales de una familia de Nueva Inglaterra en proceso de desintegración.

En 1997 el compositor participó en otros dos trabajos para el cine: Regeneration (Gillies Mackinnon), historia ambientada en la primera Guerra mundial, cuyas notas fueron grabadas en el Bratislava Radio Hall con una enorme orquesta cuyas notas eran salpicadas con poemas leídos por los protagonistas de la película. El año se cerró de la mejor de las maneras posibles, con una colaboración con Atom Egoyan en la que particularmente considero su banda sonora más rica y trabajada: El dulce porvenir.

Además de Atom Egoyan y Mychael Danna, hay dos nombres clave en la partitura de El dulce porvenir: Hossein 'Omoumi, el músico persa experto en instrumento musicales que se convirtió en asesor fundamental para Danna, y Sarah Polley, la actriz protagonista, que se encarga de prestar su voz a los temas con letra que guían la narración y que fue la coautora de estas mismas letras junto a Danna (10). «La inspiración para componer El dulce porvenir -explica Danna– surgió de la leyenda de El flautista de Hamelín, que es también el corazón de la historia de la película. Me impactó el carácter casi medieval de unos personajes que habitan una pequeña ciudad contemporánea; como los habitantes de la ciudad del cuento, ellos vivían en una dependencia muy directa con el resto de sus convecinos, y eran conscientes de las debilidades y excentricidades de cada uno. Esa circunstancia me sugirió el uso de una instrumentación occidental muy temprana, con laúdes y bielas. Frente a este mundo necesitaba encontrar algo contrapuesto para representar al personaje del flautista, y eso lo encontré gracias a 'Omoumi. Cuando conocí a Atom en 1986 ambos interpretamos para el otro nuestras piezas favoritas, y él tocó un fragmento de un baile medieval. Es un entusiasta de ese tipo de música, por eso fue muy gratificante para ambos combinar esas sensibilidades que nos habían reunido con las imágenes de la película diez años después de nuestra primera reunión» (11).

En 1998, su colaboración en The confession (David Jones), dejó paso a la segunda y última entrega de su homenaje particular a la música celta en compañía de su hermano Jeff. a celtic romance: The legend of Liadain and Curithir veía la luz exactamente dos años después de a celtic tale . Este trabajo seguía la línea de aquel, si bien la importancia que aquí se dio a los coros era capital mientras en la primera entrega ni siquiera aparecían. El Ritual Choir de la Iglesia de Santa María Magdalena de Toronto, dirigido por Christopher Adler, fue el encargado de ilustrar (quizá con excesiva sobriedad) el álbum. En esta ocasión, los hermanos se repartieron los instrumentos principales: órgano y teclados para Mychael y guitarra y mandolina para Jeff. Junto a ellos, otros dieciocho músicos encargados de flautas, percusión, gaitas, chelos y bielas entre otros instrumentos. Sobre el resto, destacan tres temas, probablemente los más épicos del álbum: Hills of Ireland , The blood of Cu Chulainn y Funeral.

«Sé atrevido» fueron las únicas instrucciones que el músico recibió de Joel Schumacher para componer la banda sonora de Asesinato en 8mm (8mm). El resultado es posiblemente la obra más abrupta y arisca de Danna, la que proporciona una escucha más difícil a su oyente, y la que recibió una crítica más severa de la prensa especializada. En ella combinó las voces de la orquesta sinfónica tradicional con instrumentos de viento, percusión y música vocal grabados en Marruecos durante el verano de 1998. Los instrumentos de vientos y las aportaciones vocales de cantantes como Younes Megri y Nesrate Mohammed son dos piezas básicas en esta composición que no es capaz de funcionar al margen de las imágenes opresivas y turbias elaboradas por Schumacher.

Para su nueva película, Ang Lee decidió repetir junto a Mychael Danna. Cabalga con el diablo (Ride with the devil) es una cinta épica sobre la Guerra de Secesión norteamericana. El canadiense reconoce que aceptó el encargo por una única razón: demostrarse a sí mismo que podía hacer este tipo de scores decentemente, y responder con su trabajo a las fuertes críticas que había recibido por 8mm. El banjo y la mandolina predominan en esta composición, donde Dirk Powell es el encargado de ejecutar los instrumentos principales. El tono instrumental in crescendo , que algunos críticos han comparado con el estilo hiper orquestal de James Horner, convive con espectaculares solos de banjo o guitarra en uno de los mayores cambios de registro de Danna.

El prestigio de Danna se afianzó en Hollywood tras Cabalga con el diablo, y nuevos directores reclamaban sus servicios al margen de sus realizadores habituales. Sus tres siguientes trabajos, son, a mi juicio, los más endebles de toda su discografía, ya que el compositor cae en lo anodino y en lo accesible renunciando a una de sus principales bazas como autor: la investigación. Danna escribió El viaje de Felicia (Felicia's journey, Atom Egoyan, 1999) para un cuarteto de cuerda, flauta, clarinete, oboe y percusión. Precisamente ese último elemento, la percusión, entra y sale de la partitura desaforadamente intentando crear un suspense y conducir hacia un clímax final que lo único que consigue es desquiciar al oyente/espectador. Inocencia interrumpida (Girl interrupted, James Mangold, 1999) es la obra más convencional de Danna; para darle forma contó con la ayuda de su hermano Jeff como encargado de los solos de guitarra acústica que se escuchan en la banda sonora. Para cerrar la prescindible tríada, Algo que contar (Bounce, Don Roos, 2000), supone la aproximación más evidente del compositor al género pop.

CONTINUARÁ

(8) Danna conquistó el Premio Genie a la mejor partitura de 1994 gracias a este trabajo.
(9) No en vano, la mujer de Mychael Danna, de nombre Aparna, es nativa de la zona norte de la India. Ambos contrajeron matrimonio durante el rodaje de La boda del Monzón (Monsoon wedding), cinta de Mira Nair que describe en tono de comedia crítica el ritual matrimonial clásico en su país.
(10) Danna hace un cameo en la película como uno de los músicos de la banda local en la que canta Nicole, el personaje encarnado por Sarah Polley. Danna es el encargado de tocar el armonio.
(11) Mychael Danna en http://home.cogeco.ca/~mdanna/Film.html