Miradas de Cine LOST INT TRASLATION  
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Cubierta del disco
Lost in Traslation. Música de VVAA.
Edita: Emperor Norton. Duración: 53' 48''. año: 2003. País: EE.UU. Directora: Sofía Coppola.
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Sofía Coppola tiene un excelente gusto musical. Era algo que saltaba a la vista tras contemplar y escuchar Las vírgenes suicidas, y que se ha confirmado de forma irrevocable con su segundo largometraje, Lost in translation.

La cineasta ha dibujado en su última película una extraordinaria historia de amor imposible, que surge entre un actor maduro y la joven esposa de un rockero de moda (los rumores dicen que el personaje de Scarlett Johansson es líricamente autobiográfico y retrata las causas de la ruptura entre la propia Sofía Coppola y Spike Jonze). Sus destinos se cruzan en Tokio, una ciudad extraña y posmoderna, metáfora de la absoluta incomunicación que preside sus respectivas relaciones de pareja. Ambos encuentran en el otro un oasis en el que olvidar sus miedos, sus frustraciones y sus fracasos, y la directora nos presenta con precisión quirúrgica el bello encuentro entre sus almas solitarias.

Para hacerlo se apoya, como en su anterior película, en la creación de una atmósfera que inunda todo el relato. Ese latir de la ciudad y de la propia historia de amor, se refuerza gracias a las canciones. Como ya hizo en su adaptación de la novela de Jeffrey Eugenides, ha contado con la supervisión musical de su antiguo amigo Brian Reitzell (batería de la desaparecida banda Redd Kross que luego ha desempeñado esa misma función en el grupo Air).

Él es quien se encargó de dotar de una coherencia plena a la banda sonora de la película, que auna en catorce temas (el primero es una breve introducción con ruidos de las calles de Tokio) canciones de hasta diez autores diferentes con una homogeneidad increíble y una sensibilidad única.

«Le conté a Brian un poco sobre la historia -recuerda Sofía-, sobre el sentimiento que yo quería transmitir: Tokio de noche, esa sensación de estar ahí y sentirte extraño, solo y desorientado, pero también dejándote llevar por la experiencia. Le pedí que me hiciera un recopilatorio para escucharlo y evocar esas sensaciones mientras escribía el guión».

Lo primero que pensó Reitzell, que había viajado a esa ciudad japonesa con anterioridad, fue que la música tenía que tener un cierto aire surrealista. «Estás rodeado por toda esa tecnología, sufriendo jet lag y el cambio horario, y como flotando. es un lugar muy espiritual», comenta. Le grabó a la cineasta tres CDs que llamó "Tokio Dream Pop", repletos de temas atmosféricos de grupos como Cocteau Twins, Brian Eno y The Jesus and Mary Chain. Fue entonces cuando se planteó la presencia de Kevin Shields en el álbum.

Shields había sido el líder de My bloody Valentine, una de las bandas indies más importantes de finales de los ochenta y principios de los noventa, cuyas líricas composiciones habían dejado de sonar 13 años atrás, con la publicación de Loveless , citado en infinidad de listas como el mejor disco de los noventa. El músico apenas había aparecido desde entonces realizando alguna remezcla para Primal Scream o tocando la guitarra en alguna actuación en directo con este grupo.

Inesperadamente, Shields aceptó componer cuatro temas nuevos para la película, los primeros que escribía desde 1991. Su voz sólo aparece en uno de ellos, City girl, que abre el álbum tras la introducción. De una forma mágica, este corte sigue la estela de otras piezas clásicas de su banda, como Sugar o Cupid come, sentando el tono del resto de la música y de la propia película. La voz murmurante de Shields se mezcla con los poderosos punteos de una guitarra eléctrica para crear esta balada ensoñadora.

Sus otras tres aportaciones son instrumentales, y funcionan de una forma sublime acompañando a las imágenes y evocando las situaciones que ilustran. Goodbye, Ikebana y Are you awake? son temas melódicos, hipnóticos y atmosféricos en los que conviven quebradizas notas de guitarras con delicados sonidos de sintetizadores, que inciden en el mundo interior de los protagonistas, en su desorientación vital y en la relación que mantienen.

Además de Shields, el único que repite participación es Reitzell, que firma dos temas junto a Roger J. Manning Jr. Se trata de On the subway , una breve delicia con teclado, sintetizador y percusión que apenas dura un minuto pero que podría prolongarse eternamente como sublime hilo musical, y Shibuya , otra pieza magistral, cercana a los trabajos de pioneros de la electrónica como los alemanes Tangerine dream.

El tercer protagonista del score vuelve a ser una vez más Air, el dueto francés que compuso la modélica música de Las vírgenes suicidas . Aquí aportan un solo tema, Alone in Kyoto, compuesto para la película que sirve como adelanto para su cuarto disco de estudio (Talkie walkie). Con su intimismo habitual, los franceses ofrecen posiblemente el mejor retrato de los sentimientos en que los protagonistas están inmersos, sus dudas, sus esperanzas, y sus temores. Una obra de arte que sobrevuela el resto del disco con casi tanta importancia como las piezas de Shields.

El resto del compacto no desmerece, y completa una verdadera joya que, a falta de lo que esté por llegar, ya se perfila como el mejor disco de 2004, el acompañamiento perfecto para la mejor película de 2004.

El músico de moda de la nueva escena francesa, Sebastian Tellier, aporta Fantino , un himno a la melancolía que sigue la onda de anteriores trabajos de Air y le sitúa en primera línea mundial. Tommib , de Squarepusher se acerca a la evocación cósmica de Shibuya y cierra la aportación instrumental del disco.

El disco también recoge dos temas de corte pop: Too young, una canción desenfadada que Sofía Coppola introduce en el film como prólogo a la secuencia del karaoke, un momento clave en la película, y Kaze wo astumete, una inesperada sorpresa compuesta por la banda japonesa Happy end en 1971, que destila el aroma de los clásicos atemporales.

Para el final he dejado dos cortes estrechamente ligados entre sí: Girls , de Death in Vegas, y Sometimes , de My bloody Valentine. No podía faltar una de las canciones clásicas de la banda de Shields, con sus asfixiantes guitarras y sus depresivos lamentos como fondo perfecto. El tema de Death in Vegas sigue la estela marcada por My bloody Valentine, con la presencia hipnótica y reiteratia de un coro femenino, acompañado por una cuidada y compleja instrumentación que se unen en un crescendo imparable gracias a la irrupción de guitarras y batería, para dejar paso a una plácida resaca emocional.

El disco se cierra con Just like honey , una canción mítica de The Jesus and Mary Chain. Se trata de un tema romántico, desencantado y extraordinariamente conciso, próximo en espíritu a City girl o Sometimes . Para quienes se enamoraron de la película, ocho minutos después de esta canción aparece la inolvidable y melancólica interpretación que Bill Murray hace en el karaoke de More than this , de Roxy Music.

TRACKLIST: 01. Intro/Tokyo . 02. City Girl (Kevin Shields . 03. Fantino (Sebastian Tellier) . 04. Tommib (Squarepusher) . 05. Girls (Death In Vegas) . 06. Goodbye (Kevin Shields) . 07. Too Young ( Phoenix ) . 08. Kaze Wo Atsumete (Happy End) . 09. On The Subway (Brian Reitzell & Roger J. Manning Jr.) . 10. Ikebana (Kevin Shields) . 11. Sometimes (My Bloody Valentine) . 12. Alone In Kyoto (Air) . 13. Shibuya (Brian Reitzell & Roger J. Manning Jr.) . 14. Are You Awake? (Kevin Shields) . 15. Just Like Honey (The Jesus & Mary Chain)