| BLACK HAWK DERRIBADO, de Ridley Scott |
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Radicalizando la derrotaEsta claro que a esta alturas nadie puede pedirle a Ridley Scott que imponga cierta personalidad en sus películas, es imposible. Scott, como Soderbergh o Howard (por poner directores de cierto éxito hoy en día) jamás se han acercado a los controvertidos parámetros del cine de autor, su trabajo como artesanos siempre ha primado por encima de su labor como autores de sus obras(1) . Ahora bien, una vez reconocidas sus limitaciones identificativas, estos (por lo menos los dos primeros) han potenciado su envoltorio artístico hasta llevarlo a cotas de artesanía más que notables, premiando siempre la espectacularidad o brillantez de sus imágenes frente a la calidad de sus historias. Scott, resucitado tras la premiada Gladiator y la interesante Hannibal, nos trae Black Hawk derribado desde el espíritu mismo de su interés por la filmación, cada vez más compleja, como una crónica derrotista, revisitando los infiernos de las derrotas del Vietnam, o una pesadilla moral frente a la impoluta moralidad norteamericana en lo que a conflictos bélicos y liderazgo político se refiere. Por eso, más allá de buscar el patriotismo en Black Hawk derribado cabe resaltar ese viaje al más doloroso de los infiernos de los marines norteamericanos (desde los Rangers a los Delta Force) en un país tan lejano y extraño, como sin interés monetario alguno (no hay ni petróleo ni diamantes), como es Somalia. Es decir, Scott, que no duda en ningún momento en airear el patriotismo de los marines, toma el riesgo de retratar de la manera más cruel una derrota que dolió mucho en su día (no sólo las tropas estadounidenses se retiraron de Somalia, si no también de otros países como Ruanda o Irán) y por ello, dar una patada a la inteligencia militar norteamericana, poniendo en duda la sobiranía de los Estados Unidos en la política internacional (evidentemente el señor Bin Laden contribuiría también a ello el pasado 11 de Septiembre). Pero como digo, eso debe ser lo de menos, no estamos hablando de la horrible y aniquiliable Pearl Harbour, donde una derrota servía para empezar a ganar una guerra, si no de una paliza sin más consecuencias que la vergüenza, de una radiografía del ridículo disfrazada con la valentía de los soldados norteamericanos. Una vez asimilado (no entendido) la posible ideología de Black Hawk derribado el espectador debe primero, intentar olvidar la primera media hora de película (digna del peor Scott de La teniente O'Neill o Thelma & Louise), donde se limita a describir en brochazos rocanroleros de un solo trazo a parte de los soldados/superiores que protagonizarán el film, para después introducirse en un puro espectáculo de horror y sangre, que hará las delicias de todo espectador sediento de acción y trincheras, que venía reclamando más cine bélico dentro del mismo cine bélico. Scott coge la primera media hora de Salvar al soldado Ryan y Enemigo a las puertas y la alarga durante dos horas, creando un delirio continuo, una sensación de pavor y desasosiego del dolor interminable, plagándolo de imágenes brutales como ese primer plano de cuatro manos buscando la arteria femoral en el muslo de un soldado malherido o visionando el cuerpo segmentado por la mitad de otro marine norteamericano. Ahí es donde Black Hawk derribado conquista al espectador, en las intachables secuencias de caídas de los dos helicópteros "Black Hawk" que reza el título, así como en el escalofriante linchamiento que cientos de somalíes propinan a los soldados defendiendo el segundo helicóptero abatido (concluyéndolo con esa imagen del soldado siendo apaleado intentado agarrar la foto de su mujer e hijo). Es eso, y nada más, un disfrute que debe hacer oídos sordos a banderas, un horror que debe beber más del surrealismo bélico-civil que de la vanagloria del honor militar, un sinsentido (ojo a la expresión de Tom Sizemore cuando empieza a perder a todos sus hombres sin poder encontrar como llegar a la zona de caída del primer "Black Hawk") lleno de dolor por encima de las débiles descripciones de sus protagonistas. En fin, un film para contemplar y disfrutar, no para perderse en guiños fascistas. 1. Si alguna vez se les consideró autores erróneamente, en especial en sus primeros trabajos (Scott-Blade runner, Aliens, Legend; Soderbergh- Kafka, el misterio oculto, Schizopolis) su posterior filmografía ha servido para negarlo. |