Miradas de Cine BLACK HAWK DERRIBADO, de Ridley Scott   MdC
Cartel de la película
Por José Luis Hurtado
USA, 2001. T.O.: Black Hawk Down. Director: Ridley Scott. Productores: Jerry Bruckheimer y Ridley Scott. Producción: Revolution Productions, Jerry Bruckheimer films para Columbia Pictures. Guión: Ken Nolan, según la novela de Mark Bowden. Fotografía: Slavomir Idziak, en color. Diseño de producción: Arthur Max. Música: Hans Zimmer y Mel Wesson. Montaje: Pietro Scalia. Duración: 144 minutos. Intérpretes: Josh Harnett (Sargento Matt Eversmann), Ewan McGregor (John Grimes), Tom Sizemore (Coronel Danny McKnight), Eric Bana (Sargento Norm Hooten), William Fichtner (Sargento Paul Howe), Ewen Bremmer (Shawn Nelson), Sam Shepard (General William Garrison), Gabriel Casseus (Mike Kurth), Kim Coates (Wex), Zeljko Ivanek (Harrell), Jeremy Piven (Cliff Wolcott), Ron Eldard (Mike Durant).

TEMAS RELACIONADOS

Critica de A. G. Calvo

ENLACES DE INTERÉS

Web Oficial

 

 
Miradas de Cine © 2002

El publicista subliminal

Black Hawk derribado, supone la incursión de uno de los más prestigiosos cineastas de finales del siglo XX, en uno de los pocos géneros que aún no había tocado. Sí, Ridley Scott tras aproximarse con La teniente O'Neil al mundo de las botas altas y la vestimenta caqui, se zambulle de lleno en la refriega sangrienta, pero con un resultado que no envidia el nefasto desenlace de la incursión americana en Somalia que nos narra este film.

Para empezar, tengo que decir, que a mi Ridley Scott no me parece un buen director de cine, es más, me parece simplemente un ilustrador, en absoluto creador, un hombre que conoce bien su oficio, un publicista ante todo, capaz de dotar de las más bellas imágenes al producto que tiene que vender, y que depende exclusiva y demasiado habitualmente, del texto que tiene debajo, para hacer una buena o mala película. El prestigio de este hombre se fundamenta en básicamente dos proyectos (Thelma y Louise está más pasada que un doble vinilo de "Los Pekenikes"), el Alien de 1979, al que cualquiera que haya leído un poco sobre la génesis del film, le viene a la cabeza la conclusión, de que Scott tuvo poco que ver en el resultado de un proyecto que estaba ya muy hecho cuando se le eligió como director, y sobre todo Blade Runner, que ilustra de forma sublime el excelente guión de Peoples sobre el no menos estupendo relato de Phillip K. Dick.

A partir de ahí, y analizando pormenorizadamente y de una forma mínimamente parcial la trayectoria de Scott, uno llega a la conclusión, de la vocación de mercenario a sueldo de este hombre, con muy poquitas inquietudes autorales, y eso sí, repito, un gran oficio.

En el cine bélico, 1998, supuso un año muy especial. Formalmente, este tan denostado y prostituido género cinematográfico alcanzó su cénit, gracias a dos films muy dispares. Cénit formal de la mano de Spielberg y su Salvar al soldado Ryan, y cénit en lo temático, con la magistral La delgada línea roja de Terrence Malick. Estos dos films, dejaron cerrada la puerta de momento, a cualquier otra aportación estilística o conceptual sobre la filmación del campo de batalla, es decir, dijeron todo lo que quedaba por decir, y además con un mensaje antibelicista brutal (en el film de Spielberg no exento de un patriotismo sonrojante).

Pues bien, Black Hawk derribado aparte de no aportar nada al género ni formal ni en cuanto a contenido se refiere, no es ni más ni menos que un puerco anuncio publicitario de la Gendarmería Mundial USA, nada sutil, y eso sí, revestido de un mensaje humanista y con espíritu crítico que mueve a la risa, por lo que en realidad esconde y a toda costa trata de ocultar.

Hollywood, se ha especializado en los últimos años en un tipo de productos muy inteligentes que podriamos definir como "rebeldemente reaccionarios" y que Tim Robbins se encargó de denunciar en su excelente ópera prima Ciudadano Bob Roberts. Estos productos y esta mentalidad presente en la sociedad de los Bush (Padre, hijo y Espíritu Santo), consiste en una impostada autocrítica, en un falso liberalismo y tolerancia, y en un cuestionamiento light de las instituciones de la "derechona", que en el fondo no busca sino reforzarlas y defenderlas. Si recuerdan aquella peliculita Aquellos hombres buenos, se trataba de lo mismo, cuestionar en un principio el papel del ejército, para finalmente, vendernos la necesidad de éste y el gran y loable papel que cumple en nuestra sociedad.

En el film de Scott, estamos con más de lo mismo. el film se presenta como una autocrítica a las intervenciones amercanas de paz en corral ajeno, pero extrañamente, la película se acaba revelando como un gigantesco anuncio del valor de "nuestros muchachos", la autocrítica se convierte en loas (para el que lo quiera ver) y la trampa es fácilmente descubierta en algunos aspectos importantes:

1 - El humanismo de los soldados americanos se reduce a los ojitos de cordero degollado de Josh Hartnett, soltando unas parrafaditas de diálogo de ONG de barrio. El resto del comportamiento del reparto es simplemente racista, y el quid de la cuestión, es que no se contraponen las posturas, es decir, el humanismo es una anécdota en el texto del film.

2 - En ningún momento se da el punto de vista del pueblo somalí, salvo en la charleta con el traficante, presentado como un ogro, o la escena de segundos de duración, en la que el soldado penetra en la vivienda somalí. El pueblo somalí se presenta como salvaje, despiadado y proveniente directamente de Atapuerca.

3 - Se adivina cierto paralelismo entre la intervención narrada y los hechos presentes, que hacen pensar en justificación propagandística de la actual cadena de intervenciones americanas en Asia. Todo ello refrendado por un cierto regodeo autocomplaciente en la derrota narrada en el film de Scott.

En cuanto a la película en sí, directamente no acierto a valorar cinematográficamente más de dos horas de tiros, ruidos y explosiones con gruas alocadas corriendo de un lado para otro, mucha sangre y mucha tierra; y eso sí, una excelente partitura de Hans Zimmer.

Imagenes no impactantes por viejas y vistas ya mil veces, y un texto muy flojito, que además obedece a unas intenciones más que vergonzantes.

Ridley Scott anda como vaca sin cencerro por los pastos hollywoodienses, haciendo anuncios de Coca-cola y Pepsi. Mientras tanto, aquí en Europa hemos visto el año pasado una película titulada Kandahar.