Miradas de Cine MONSTER'S BALL, de Marc Forster MdC
Cartel de la película
Por José Luis Hurtado
USA, 2001. T.O.: Monster's Ball. Director: Marc Forster. Productores:Lee Daniels. Guión: Milo Addica, Will Rokos. Fotografía: Roberto Schaeffer, en color. Diseño de producción: Monroe Kelly. Música: Asche and Spencer. Montaje: Matt Cheese. Duración: 111 minutos. Intérpretes: Billy Bob Thronton (Hank Grotowski), Halle Berry (Leticia Musgrove), Peter Boyle (Buck Grotowski), Heath Ledger (Sonny Grotowski), Sean Combs (Lawrence Musgrove), Mos Def (Ryrus Cooper), Coronji Calhoun (Tyrell Musgrove), Taylor Simpson (Lucille), Amber Rules (Vera).
Miradas de Cine © 2002

Los silencios de Zentropa

Monster's Ball que desde ya, es una de las grandes sorpresas agradables del año, empieza suavemente, tan suavemente, que uno se prepara para dormitar ante una nueva película de pena de muerte con Billy Bob Thorton de malo, sufrida esposa de reo negro y buen chico (el rubito Heath Ledger). Pero a poco de empezar la función, un impacto al corazón de uno de los personajes, hiere al espectador en el mismo sitio, despertando del letargo y asistiendo atónito al comienzo de uno de los dramas más fascinantes, secos y sin concesiones que uno recuerde ultimamente. Despues de ese disparo atronador, nuestra garganta se estremece..., llega el sufrimiento en estado puro.

Si hay algo que pueda aterrar más al espectador que ese "Yo siempre te he querido", rayo que antecede al trueno, son los silencios de Billy Bob Thorton, en principio verdugo, y revelado alma solitaria, esclavizada y que no ha tenido el valor que esposa e hijo, de emprender la huída, de la condena impuesta por su padre y que el ha tratado de perpetuar, hasta que el dolor es infinito, hasta que alguien, le muestra el camino de la desolación y le muestra el infierno en el que vive.

Dos seres destrozados (el drama del personaje de Halle Berry quizás suene más a artificio de guión), une a estos dos despojos que encarnados en dos intérpretes en estado de gracia (que grande eres, Halle) conducen al espectador, directo al alma humana y a una explosión de amor muy singular

El referente directo de Forster a la hora de abordar la puesta en escena y cogerle el tono a esta tragedia cuasi griega, es sin duda Lars von Trier, pero no el de Dogma, sino el de Zentropa (sus películas no pertenecientes al movimiento). La forma de mostrar esa América rural, las elipsis, la estética feísta, el uso del silencio como estrategia de los personajes para mostrar ambiguedad e incomodar al espectador, son sus rasgos distintorios. Hasta los pasos al cadalso del reo inicial, recuerdan a los de Selma, bailando en la oscuridad.

Pero Monster´s Ball, es ante todo un relato de la desesperación por huir de una condena que es la soledad. Y como ilustración dura y sin ambajes de ello, consigue plenamente sus propósitos. No hablo tanto de la discutida escena sexual eliminada en los USA, que supone una agresión al espectador más por la frase que una y otra vez repite ella ("Haz por favor que me sienta bien") que por las imágenes que vemos, sino por ese desenlace, aún más duro y revelador. La soledad es el castigo más terrorífico que existe a la anterior falta de amor de los protagonistas para con sus hijos, y ambos huirán de él, pasando por encima de la memoria y del dolor que el corazón siente ante la mentira y/o traición.

En este sentido, los personajes, son despojados de todo, quedándose sólos, en silencio, y esto parece como digo un castigo divino a su crimen, el total desprecio hacia sus hijos. La entrega incondicional y absoluta del uno al otro, para salir del infierno siamés donde viven (excelente la escena en la que Berry compara las fotos de su hijo con los del hijo de Thorton, víctimas de la falta de amor paterna), tiene además esa prueba final de dificil superación con el descubrimiento de todas las caras de la verdad. Berry hace creíble esa dificil, dulce y amarga, fría como el hielo para el espectador, decisión final. Elije, con el alma partida la salvación, y translada al público la incomodidad y el drama moral, porque en el fondo sabemos que nosotros hariamos lo mismo.

Monster's Ball es dura, hermosa, (hasta poética), y es sobre todo silencio, un silencio después del trueno más doloroso que existe, un silencio, que además, que interrumpe un silencio aún más grande, el del discurso vacío del cine que habitualmente vemos.