Miradas de Cine MULHOLLAND DRIVE, de David Lynch   MdC
Cartel de la película
Por José David Cáceres
USA-Francia, 2001. T.O.: Mulholland Dr. Director: David Lynch. Productores: Alain Sarde, Mary Sweeney, Neal Edelstein, Michael Polaire, Tony Krantz. Producción: Les films Alain Sarde, Studio Canal, Asymmetrical Productions. Guión: David Lynch. Fotografía: Peter Deming, en color Foto-Kem. Diseño de producción: Jack Fish. Música: Angelo Badalamenti. Montaje: Mary Sweeney. Duración: 146 minutos. Intérpretes: Justin Theroux (Adam Kesher), Naomi Watts (Betty Elms), Laura Elena Harring (Rita), Ann Miller (Coco Lenoix), Dan Hedaya (Vincenzo Castigliane), Mark Pellegrino (Joe), Robert Forster (Harry McKnight), Brian Beacock (El cantante), Angelo Badalamenti, Lee Grant, Diane Baker, Chad Everett, Scott Coffey..
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Carrera de múltiple sentido

El noveno largometraje de David Lynch se podría decir que es fascinante, hipnótico o emocionante, pero sería tremendamente injusto, pues es todo eso y mucho más.

La duración de Mulholland Drive es de dos horas y media aproximadamente. Es admirable la capacidad de Lynch para conseguir que prácticamente toda la película mantenga la misma sensación de excitación, misterio e incertidumbre, como si cada momento fuera el primero (y el último) de una historia rocambolesca, extraña, estremecedora, conmovedora o simplemente divertida. Y con esto no quiero decir que el film no tenga sentido -lo tiene y mucho(s)- o que no sea más que una sucesión de fragmentos inconexos (o poco relacionados entre sí) como muchos de los detractores del director de Montana suelen asegurar (sin detenerse a ver más allá) al valorar éste y otros de sus films. Es cierto que hay escenas o incluso secuencias en Mulholland Drive que en apariencia pueden parecer absurdas o nada importantes en relación con la historia central, mas todo sigue una enorme coherencia y un sugerente ejercicio de estilo por parte del director, que (de)muestra la importancia que tiene para él la puesta en escena de un film, entendida como un todo en el que los movimientos de cámara, la planificación, la música -extraordinaria una vez más: gracias al excelente Angelo Badalamenti-, la fotografía -las luces, las sombras, los colores-, el sonido -diseño del propio Lynch-, el diseño de producción -del viejo amigo Jack Fisk-, el montaje -de Mary Sweeny, co-productora también de sus últimos films- son al fin y al cabo los elementos que definen la narración cinematográfica. Resulta casi imposible encontrar un director de cine en activo que se plantee soluciones tan arriesgadas y complejas, lo haga de forma tan personal como el director de Dune y consiga resultados tan brillantes.

Mulholland Drive es toda una declaración de principios por parte de su director y uno de sus films más sorprendentes e inagotables, que remite no sólo a títulos previos de su filmografía (mucho más a Terciopelo azul o a Twin Peaks, la película, que a la espléndida Carretera perdida, aunque también se pueden encontrar resonancias de él) también a míticas películas de la época clásica. Y en Mulholland Drive no puede tener más sentido dichas referencias (que van de las más obvias -la mujer amnésica toma el nombre de Rita debido al cartel de Gilda que ve en una pared- hasta las más sutiles e inteligentes -por ejemplo el dinero de Rita que recuerda al que roba Marion Crane/Janet Leigh en la obra maestra Psicosis-), pues el film indaga en ese tema tan recurrente que es el cine dentro del cine alternando el glamour y la mítica del Hollywood clásico con el lado oscuro y sucio del negocio, siendo las dos protagonistas representantes de lo primero, y el director de cine y su mundo de lo segundo.

La perversión absoluta de la narrativa convencional o mejor dicho la reconstrucción de la narración cinematográfica (como apunta Quim Casas en su análisis del film en "Dirigido por…" nº 308) es uno de los pilares sobre los que progresa el cine de David Lynch siendo la clave, como señalaba líneas arriba, la importancia que tiene para Lynch la puesta en escena entendida como un todo. Mulholland Drive es su obra cumbre, por el momento, al respecto, proponiendo un mosaico de historias/escenas/momentos algunas tan solo enunciadas, otras relacionadas lejanamente en el metraje del film, conviviendo con la historia central con admirable precisión y resultando en todos los casos como elementos distorsionadores para el espectador que observa todo lo que acontece con sorprendente e impagable fascinación. Son ejemplos imborrables la escena entre el director de cine y el cowboy (sic) que le recuerda cuál debe ser su elección en el casting del próximo día; el divertidísimo sketch de un torpe asesino y sus dificultades para conseguir que todo parezca un accidente; la extraordinariamente desasosegante secuencia en el bar donde un psiquiatra escucha como su paciente le explica que sueña siempre con ese mismo lugar; la antológica secuencia en el club Silencio hacia el final del film que posee una fuerza expresiva (la canción "Crying" cantada en castellano por Rebekah del Rio y el rostro de las dos protagonistas) indescriptible.

Mulholland Drive narra la historia de Betty, una chica que aterriza en Hollywood con la intención de llegar a ser actriz, hechizada ante la meca del cine, pero que se adentrará en una oscura historia al encontrar a Rita, una mujer que ha perdido la memoria en un accidente de coche en Muloholland Dr., en su nueva casa (en realidad la de su tía que se ha ido a rodar fuera). Betty le ayudará a averiguar su verdadera identidad y la dejará permanecer en la casa, llegando a surgir estrechos lazos entre ambas (prodigiosa la escena de sexo tan sensual como excitante a mi modo de ver). Ambas mujeres se ven perfiladas de algún modo (relacionándolas entre sí) por la planificación escogida de Lynch en las escenas respectivas en que cada una llega a la casa: mientras la sensación de misterio y desconfianza inunda el momento en que Rita se introduce en ella, la llegada de Betty está cargada del glamour e ingenuidad que rebosa la aspirante a actriz. Hay otro personaje conductor en la historia: es el director de cine, un pelele que sufre las ingerencias de productores y mafiosos. Hollywood al completo: pasión, drama y oscuridad.

Mulholland Drive es todo esto y mucho más. Una película de gran complejidad, un referente del cine de ayer y de hoy.