Miradas de Cine THE MAJESTIC, de Frank Darabont   MdC
Cartel de la película
Por José Luis Hurtado
USA, 2001. T.O.: The Shipping news. Director: Lasse Hallström. Productores: Rob Cowan, Stephen P.Dunn, Linda Goldstein Konwlton, Irwin Winkler. Guión: Robert Nelson Jacobs, según la novela de E. Annie Proulx. Fotografía: Oliver Stapleton, en color. Diseño de producción: David Gropman. Música: Christopher Young. Montaje: Andrew Mondshein. Duración: 111 minutos. Intérpretes: Kevin Spacey (Quoyle), Julianne Moore (Wavey Prowse), Judi Dench (Agnis Hamm), Cate Blanchett (Petal Bear), Pete Postlethwaite (Tert X. Card), Rhys Ifans (Beaufield Nutbeem), Gordon Pinset (Billy Pretty), Scott Glenn (Jack Buggit), Jason Behr (Dennies Buggit).
Miradas de Cine © 2002

Nostalgia para besugos

Con The Majestic, el prematuramente bendecido y novel director Frank Darabont (otrora guionista) parece haber perdido de forma súbita su meteórico prestigio. Dicho prestigio se había consolidado a través de dos adaptaciones de relatos de Stephen King, y dieron pie a una excelente película y a otra estimable Cadena perpetua (absurdo título que oculta el hermoso original "Rita Hayworth y la redención en Shawsank") y La milla verde respectivamente.

La base sólida de los guiones, estirados para enriquecerlos en matices con historias paralelas secundarias, emocionantes, y el contar con el concurso de excelentes intérpretes, junto con detalles de calidad y buen criterio a la hora de la filmación (el manejo de la grúa para hacer avanzar la historia en el primero de los títulos era exquisito) convirtieron a estos dos primeros films en pequeñas joyas contemporáneas (en el caso de Cadena perpetua en casi un clásico moderno).

Y no es que a Darabont se le haya olvidado filmar, pero sustituir a Morgan Freeman, Tim Robbins y Tom Hanks por Jim Carrey, y transformar en imágenes un texto que rezuma mediocridad por todos sus costados, ahoga un producto, que no puede tildarse sino de facilón.

No voy a entrar en la interpretación de Jim Carrey, que salvo en Man on the Moon nunca me ha parecido que valga para esto del cine, pero sí tengo que decir, que el reparto almibarado de la cinta está a su escasa altura, incluyendo al gran Martin Landau (en horas bajas).

El film, se revela como una mezcla de Capra, Cinema Paradiso y Caza de Brujas, pero que ríanse de las concesiones de la cinta de Tornatore porque esta tiene el doble, y la mitad de gracia que la pelicula del siciliano. Son tantas las concesiones..., que hacía tiempo que en un film americano no escuchaba entero el himno de los USA cantado por el reparto al pleno. Por faltar, no falta la merengosa relación de amor, ni el discurso final que exalta las libertades americanas, Constitución en mano. Retales de numerosos films de Capra (Caballero sin espada, Juan Nadie, Que bello es vivir, etc...) cosidos con babas.

Eso sí, donde The Majestic pierde toda su autoridad para hablar con el público, es en el rendido homenaje a los cines que Darabont hace, y que chirría más que la puerta del Castillo de Drácula. Una nostalgia para besugos, donde al ralentí se narra con enfermiza actitud, un ceremonial que es por todos añorado, pero que visto en pantalla produce náusea y sensación de absurdo, el ir al cine un sábado por la noche convertido en sacramento ñoño. El homenaje se convierte en casi afrenta, y resulta más casposo que las películas de "serie B" que trata de reivindicar.

A Darabont le han vendido gato por liebre en este caso, o bien, le han colocado un perro en el final de la película, tal y como le sucede al protagonista de su film, cada vez que tiene que ser supervisado por el jefe de un estudio. ¿Nadie le ha podido aconsejar de que no firmara este bodrio?

Olvidable desde ya, habrá que esperar al siguiente título de Darabont, para ver por dónde se desenvuelve un director, que con una cinta mala, ha conseguido echar por tierra, sus méritos pasados de una forma implacable.