Miradas de Cine Cuando éramos soldados , Randall Wallace   MdC
Cartel de la película
Por Carlos Rosal
USA, 2002. T.O.: We Were Soldiers. Director: Randall Wallace. Producción: Randall Wallace, Bruce Davey y Stephen McEveety. Guión: Randall Wallace, basado en el libro de Harold G. Moore y Joseph L. Galloway. Fotografía: Sean Semler, en color DeLuxe. Diseño de producción: Thomas E. Sanders. Música: Nick Glennie-Smith. Montaje: William Hoy. Duración: 138 minutos. Intérpretes: Mel Gibson (Teniente Coronel Hal Moore), Madeleine Stowe (Julie Moore), Greg Kinnear (Comandante Bruce Crandall), Sam Elliott (Sargento Mayor Basil Plumley), Chris Klein (Teniente Segundo Jack Geoghegan), Barry Pepper (Joseph L. Galloway), Keri Russell (Barbara Geoghegan), Ryan Hurst (Sargento Ernie Savage), Jsu Garcia (Capitán Tony Nadal), Marc Blucas (Teniente Segundo Henry Herrick).
Miradas de Cine © 2002

El patriotismo bien entendido

El cine bélico americano, siempre estará observado con lupa. Es inevitable politizar el análisis que se haga de un film bélico (esto no es más que una crítica breve), y más aun si son los amigos americanos quienes entran en el campo de batalla. La visión histórica que ha dado el cine es compleja, deberíamos repasar numerosísimas películas, desde Griffith o Ford hasta Coppola o Stone. En términos generales, cada uno, excepto los films puramente propagandísticos, dio su visión sobre el conflicto sobre el que trataron. Ford lo hizo magistralmente con sus documentales (sobretodo La batalla de Midway) y Stone mediante su trilogía sobre Vietnam, Coppola nos hizo descender a los infiernos, y Griffith nos dio unas clases de cine con los (muy personales) episodios de la guerra civil americana.

El resurgimiento del cine adscrito a este género (Black Hawk derribado, La guerra de Hart, Pearl Harbour, Windtalkers…) ha hecho en mayor o menor medida que los americanos y por extensión todo el mundo, se replanteen ciertos aspectos sobre sus actuaciones militares pero en general con un escaso acierto y lo que es más preocupante, dando una visión digamos un tanto distorsionada.

Cuando éramos soldados, dirigida por el guionista de Braveheart, Randall Wallace, supone un punto de inflexión en la dinámica de utilizar la guerra tan solo como telón de fondo de unas peripecias que se podrían desarrollar en cualquier otro contexto y pasa a formar parte de las escasas películas en que se cuestiona la propia intervención del ejercito americano (en este caso en el conflicto vietnamita).

Cuando éramos soldados narra la primera intervención del ejercito americano en el país asiático, pero las reflexiones que plantea el film se podrían extrapolar a cualquier conflicto. Wallace ha escrito un guión acertadísimo, con numerosas connotaciones hawksianas en sus personajes (1) y que exceptuando un par de ¿obligados? tópicos (2) llega a definir un sentimiento que (casi seguro) estaba latente en la sociedad americana de la época. Me refiero a ese patriotismo bien entendido, al hecho (comprensible, razonable, pero no por ello compartido) de que aunque Vietnam sea una guerra que no entendemos, y ya que tenemos que ir, estoy a favor de mi país.

Por ello no hay frases populistas ni discursitos con música (el único que hay está rodado con una frialdad absoluta, sin músicas bonitas ni otros elementos accesorios que pueblan este tipo de secuencias), la frase de un soldado moribundo «me alegro de morir por mi país» no suena a patriota con una fábrica de serrín instalada en la cabeza…pero sin duda el mayor acierto de Wallace viene en la igualación de los personajes, el coronel interpretado por Mel Gibson es exactamente igual a su rival oriental, o los soldados vietnamitas también escriben a sus respectivas mujeres, y mueren heroicamente, envueltos en una bandera de su país igual que los americanos.

Otro de los muchos aciertos del guión es la justa medida que se le dan a los combates, que intercalados con secuencias que nos muestran como las mujeres de los soldados viven su día a día con sus maridos fuera, hace que el film (con un argumento anecdótico) se haga muy llevadero a pesar de su larga duración.

Cabe resaltar, como punto a favor (uno más) la utilización que hace Wallace de las banderas americanas. Éstas se muestran en todo su esplendor colorista cuando van muriendo uno a uno los componentes del batallón que esta luchando en Vietnam sobre las cabezas de sus mujeres, y cuando finalmente los americanos consiguen vencer, la bandera que se nos muestra es una pequeña, rota, sobre el tronco de un árbol y va acompañada por una reflexión del comandante vietnamita, una reflexión que viene a decir que lo peor no son los muertos que han caído en este "pequeño combate" sino todos los que vendrán después hasta que se acabe una guerra que no ha hecho más que comenzar.

En Cuando éramos soldados, la planificación es simplona, la fotografía es correcta (con un buen par de momentos plagiados del film de Walsh Objetivo Birmania) y todo lo demás. Es en la elección del tratamiento temático lo que hace albergar alguna esperanza que el genero bélico, no ha caído en combate.

(1) El profesionalismo, el valor o el peligro como motor de la trama son constantes en este film.
(2) Me refiero a las cartas a la novia. Aunque aún gracias que ningún americano mata a su compañero para ahorrarle sufrimiento.