Miradas de Cine SPIRIT: EL CORCEL INDOMABLE, de Kelly Asbury y Lorna Cook   MdC
Cartel de
la película
Por José Luis Hurtado
USA, 2002. T.O.: Spirit: Stallion of the Cimarron. Directores: Kelly Asbury y Lorna Cook. Productores: Mireille Soria y Jeffrey Katzenberg. Producción: Dreamworks SKG. Guión: John Fusco. Música: Hans Zimmer. Canciones: Bryan Adams. Diseño de producción: Kathy Altieri. Montaje: Nick Fletcher. Duración: 83 minutos. Dibujos animados
Miradas de Cine © 2002

¿Un "National Geographic" animado?

La última película de animación salida de la factoría Dreamworks de Katzenberg y Spielberg, sorprenderá al público que sin duda espera ver un nuevo Shrek, y es más, me atrevo a decir que lo aburrirá soberanamente y/o decepcionará.

Spirit, el corcel indomable, es una película de animación clásica, con casi ausencia de ordenador, nulo sentido del humor, canciones que aderezan la trama al más puro estilo Disney retro (el de los 70) y lo que seguramente es aún más alarmante para mayores y pequeños, sin casi diálogo.

Y sin embargo, con este nuevo producto de la factoría Katzenberg, el nuevo midas de la animación continúa con su compromiso y empeño personal de renovar temáticamente los largometrajes de dibus americanos.

He dicho temáticamente, que no formalmente, porque en esto Lasseter y Pixar llevan todas las ventajas, y Disney que tiene cabida para todo, arriesga por lo general más.

Ese compromiso de Katzenberg, lo habiamos podido degustar ya, desde el primer largometraje de la casa: El príncipe de Egipto, donde se trató de realizar una superproducción animada (si bien con un tufillo propagandístico pro-sionísta muy lamentable) más para adultos que para niños. La conquista de ese público adulto continuó, con la idea de rodar una comedia en la tradición woodyalleniana con Woody Allen, que fue Antz, buscando también esa novedad formal; y siguió con la elaboración de un largometraje que tuviera como protagonistas a los habituales secundarios graciosos de tantos y tantos films clásicos, aquí con su parcela de gloria en primer plano (La ruta hacia Eldorado). No fue sin embargo hasta Shrek cuando en un intento de subvertir los valores morales de los cuentos de hadas (sólo en apariencia, puesto que se sigue la regla moral de la no mezcla de razas: ogros con ogros, princesas con príncipes…) se logró el primer éxito comercial y crítico importante.

Ahora en Spirit, se arriesga de nuevo temáticamente al suprimir los diálogos de los caballos y añadir una voz en off intermitente que refleja el pensamiento del ecuestre protagonista, y que ya puestos, podían haberse además ahorrado.

Resulta curioso, que Katzenberg obligará a rehacer un proyecto similar a éste cuando estaba en Disney (El rey león) para alejarlo precisamente de las premisas que aquí se adoptan.

El problema de este riesgo, es que se queda amitad de camino entre ese episodio del "National Geographic" animado y la ñoñería marca Burbank, y no sólo por la referida voz en off, sino por las canciones de Bryan Addams, que contradicen los planteamientos austeros iniciales y que en la versión española, con un poco dotado y capacitado intérprete doblador, producen el sonrojo continuo del espectador y molestia (¿para cuando, el poder escuchar las canciones de estos films en V.O.?).

Y aparte de esta solución de compromiso entre riesgo y conservadurismo, el resto del film es ni más ni menos que un Bailando con potros visto y revisto en mil y una ocasiones, sin ningún aliciente más ni novedad que destacar, sin más tensión, ni más emoción que relatar; aunque eso sí, es de agradecer la contención en el uso del ordenador, que empieza ya a ser fatigosa en su uso indiscriminado.

Sin la frescura de otros films recientes (Pixar sigue mandando en la clasificación), ni el olor a podrido y añejo que despiertan las producciones Disney (vale ya de falsa autoparodia chusca con moralina enfermiza), Spirit se ubica en un terreno medio, entre la decepción y el éxito, entre la grandeza de miras y la mediocridad de resultados, quizás el peor lugar posible para un film de este género.

Habrá que espera nuevos trabajos, para ver si Katzenberg se decide a darle un mejor uso a su particular piedra filosofal. Aún no ha hecho nada extraordinario en Dreamworks y ya va por el quinto intento...