| ARAC ATTACK, de Ellory Elkayem |
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Para amantes o nostálgicos de la serie BNo cabe duda de que en Hollywood escasean las ideas: Remakes, reformulaciones de viejos géneros, plagios, más remakes... la cuestión es, a estas alturas, con qué intenciones se efectúa esta expropiación, y si se hace de forma respetuosa o no. El cartel de la película no dejaba lugar a dudas: Su estilo exagerado y tremendista imitaba al de las viejas películas fantásticas americanas de los años 50, y eso es exactamente lo que hace el film: Seguir fielmente y con humildad digna de mención los pasos de esta fórmula, por la que, y ya lo adelanto, siento incontenible devoción. Por tanto, Arac Attack no tendría nada que ver con el cine de adolescentes a lo Scream, ya que éste tiene su origen en el cine de terror de los ochenta que seguía el esquema acuñado por John Carpenter en su famosa La noche de Halloween. Aunque la campaña publicitaria nos venda el film como "de los creadores de Godzilla e Independence Day" (el alemán Roland Emmerich, director de esas joyitas, es productor ejecutivo aquí), que nadie se asuste, porque el film de Ellory Elkayem carece de la aparatosidad, la circunspección, la grandilocuencia y el patrioterismo de esos dos productos, muchos más ambiciosos (y caros) que éste, y también mucho menos interesantes. Arac Attack es un divertimento modesto, quizás no muy logrado, pero que juega sus bazas con cierta habilidad, resultando un bocado ligero y moderadamente sabroso que podrán disfrutar aquellos paladares que no sean demasiado exigentes. El argumento es muy sencillo, y haría, está claro, enfurecerse a cualquier científico por su inconsistencia: Un barril de contenidos tóxicos cae del camión que lo transporta y va a parar a una charca, contaminando a unas arañas que había en las cercanías. Los bichitos comenzarán a aumentar de tamaño y... boom, ya tenemos Aracnofobia elevada al cuadrado. Es un detalle, por cierto, que el realizador (¿o realizadora?) Elkayem se haya acordado de La Humanidad en peligro, aquella vieja película en la que unas hormigas se hacían gigantes por efecto de la radioactividad. El sentido del humor está presente en la cinta de diversas maneras, aunque cabe censurarle el dibujo del tópico personaje negro gracioso y chiflado (a Spike Lee no le haría ninguna gracia, vaya), si bien es costumbre en estos productos que los caracteres sean puros estereotipos. Hay momentos destacables: Los políticamente incorrectos chistes macabros a costa de los gatos, los perros y las avestruces; algunas secuencias en las que los personajes son pringados por las sustancias que contienen las arañas (y que no están hechas para provocar asco en el espectador -aunque lo provoquen-, sino para divertirle: esto no es un mal giallo), momentos tan absurdos como la anormal cita entre los dos novios jóvenes en el coche, que termina muy mal para el chico, o la araña que se esconde dentro de la tienda de campaña y persigue al viejo barbero deteniéndose cada vez que éste vuelve la vista (un recurso habitual de los cartoons de la Warner); por no hablar del fugaz inserto de los maniquíes en una postura comprometida (no se sabe a qué viene, pero no deja de ser un detalle gamberro), o del trabajador que, ante una manguera que ha dejado de echar agua inexplicablemente, procede a sorber a través de ella, y vemos un enorme bulto que va pasando por dentro del tubo hacia su boca hasta que, efectivamente, el trabajador termina ingiriendo unos cuantos artrópodos. También hay algunos diálogos con chispa, si bien otros son completas sandeces, justo es decirlo. Sin duda, el reparto es de segunda fila dentro del Hollywood actual, aunque cumplen, en general, con lo que se espera de ellos. Los únicos nombres medianamente famosos serían los de David Arquette, actor gesticulante y limitado visto en Scream y secuelas, y Scarlett Johansson, a quien tuvimos este año en las estupendas El hombre que nunca estuvo allí y Ghost World, y que parece algo encasillada en los papeles de teenager problemática. Hay secuencias de acción espectacular un tanto insípidas, aunque tampoco muy numerosas. Las historias sentimentales también tienen cabida, pero sólo de pasada (obsérvese la poca importancia que Elkayem da a la escena inmediatamente posterior al clímax, la penúltima del film). La música tiene ecos de Danny Elfman, mientras que los efectos especiales y la fotografía, amén de algunas transparencias cantarinas, transmiten una sensación de irrealidad y suciedad que no desagrada. Por supuesto, Arac Attack no es nada del otro mundo (son arañas, no alienígenas), y podría estar bastante mejor hecha de lo que está. Quizás la cosa sería más enjundiosa si la hubiesen firmado, por ejemplo, el Joe Dante de Gremlims, el Ron Underwood de Temblores, el cutre pero divertido Larry Cohen de It's Alive!, película con bebé mutante, o The Stuff, film con un yogur asesino, o, y hubiesen sido palabras mayores, si la hubiese realizado John Carpenter, indiscutible maestro en estas (y otras) lides. Aunque su sentido del humor nada tiene que hacer ante el de gozadas como Mars Attacks!, la película de Elkayem sigue el aceptable camino de producciones recientes que se inscribían en la serie B con un resultado ligeramente por encima de la media, como Deep Blue Sea, excepción agradable dentro de la poco estimulante carrera de Renny Harlin, o Evolution, una graciosa propuesta del, pese a todo, muy mediocre Ivan Reitman |