| DARKNESS, de Jaume Balagueró |
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Auténtico terrorYa han transcurrido tres años desde el debut cinematográfico de Jaume Balagueró con la inquietante Los sin nombre. Ahora de repente y en poco más de un mes nos encontramos con sus dos nuevos films en la cartelera: O.T. La película, codirigida con Paco Plaza, destinada a un sector muy concreto del público, pero también muy numeroso, y que sin embargo no está acabando de triunfar en las taquillas. Por otro lado (el lado oscuro y el que yo he elegido) tenemos Darkness, la cuarta película (si no me equivoco, que es muy posible) de la productora española Fantastic Factory de Filmax. Se ha contado con un presupuesto de superlujo, unos doce millones de euros, y un reparto de lo más internacional (en el que destacan Lena Olin, Anna Paquin y Giancarlo Giannini en el papel del abuelo de la familia), y se ha rodado en inglés, con el fin de traspasar nuestras fronteras, algo parecido a lo que ocurrió con Los otros de Amenábar; eso sí, esto y el hecho de que en ambas ocasiones la mayor parte de la trama transcurre en una enorme y tétrica casa aislada son los únicos parecidos que encontraremos entre ambas películas. En Darkness, el terror no lo encontraremos en sucesiones de sustos chabacanos, ni en un asesino sobrenatural que venga a torturarnos con sus secuelas, ni tan siquiera en ese exceso sanguíneo-visceral tan socorrido en algunas ocasiones, pero encontrarlo vaya si lo encontraremos. Lo que pasa es que se esconde tras las oscuridad, donde no podremos verlo, pero sí sentirlo, y además por si acaso estarán las siluetas de esos terroríficos niños ocultos en las sombras. De este modo, Balagueró se empeña (y esto le honra) en sugerirnos, mostrándonos muy poco, con una muy buena utilización del sonido y la banda sonora de Carles Cases, y probando que se obtienen mucho mejores resultados, por lo menos a la hora de conseguir el objetivo que se ha propuesto: provocar terror. También lo consiguió en la anterior Los sin nombre y con esta sí que guarda numerosos parecidos, y quizá sus defectos (no muchos) también son similares, básicamente se centran en algunos personajes que no acaban de estar lo suficientemente definidos, como es el caso del limitado Fele Martínez como el novio de Anna Paquin (si me llego a enterar yo del casting ) o el hombre de la muleta que sabe cosas del turbio pasado de la casa, pero se niega a revelarlas por completo, un personaje éste demasiado forzado y que apenas tiene peso en la historia. A pesar del comienzo algo flojo, la película va ganando en tensión a medida que avanza, con algunas escenas de auténtico infarto, como en la que comienza con el padre (Iain Glen) pelando patatas y termina bueno no diré como termina, porque es mucho mejor verlo, pero está resuelta de una forma admirable. También como ocurría en Los sin nombre, nos encontramos con un montaje muy particular, una cámara que se mueve, en alguna ocasión quizá más de lo deseado (con una técnica muy especial, dando patadas al trípode, y esto es cierto), pero desde luego con el claro objetivo de desasosegar al espectador, y esos flashes de imágenes casi imperceptibles entre las que se puede ver una cocina ensangrentada o a un par de niñas en medio del pasillo en una clara referencia a El resplandor de Kubrick. Y por supuesto, un final nada convencional. De pequeño yo no temía a la oscuridad, pero creo que esta noche tardaré en dormirme. Hmmm, a ver que echan por la tele Topaz, vaya, ya ha empezado, Operación Triunfo es que no me llama, Crónicas Marranas .Bueno, creo que leeré algo, pero eso sí, nada de terror. |