11'09''01, de Varios Directores   MdC
Cartel de la película
Por Javier Castro
Gran Bretaña-Francia, 2002. T.O.: 11'09''01-September Eleven. Director: Youssef Chahine, Amos Gitai, Alejandro González Iñárritu, Shohei Imamura, Claude Leloch, Ken Loach, Samira Mahkmalbaf, Mira Nair, Idrissa Ouedraogo, Sean Penn, Danis Tanovic. Producción: Alain Brigand. Guión: Youssef Chahine, Sabrina Dhawan, Amos Gitai, Alejandro González Iñárritu, Paul Laverty, Claude Leloch, Ken Loach, Samira Mahkmalbaf, Idrissa Ouedraogo, Sean Penn, Marie-Jose Sanselme, Danis Tanovic, Daisuke Tengan, Pierre Uytterhoeven, Vladimir Vega. Fotografía:Samuel Bayer, Luc Drion, Ebrahim Ghafori, Pierre-William Glenn, Yoav Kosh, Mustafa Mustafic, Jorge Müller Silva, Mohsen Nasr, Masakazu Oka, Declan Quinn, Nigel Willoughby. Música: Michael Brook, Mohammad Reza Darvishi, Alexandre Desplat, Manu Dibango, Osvaldo Golijov, Taroh Iwashiro, Salif Keita, Heitor Pereira, Gustavo Santaolalla, Vladimir Vega. Intérpretes: Maryam Karimi, Emmanuelle Laborit, Jerome Hôrry, Nour El-Sherif, Ahmed Seif Edine, Dzana Pinjo, Aleksandar Seksan, Lionel Zizréel Guire, René Aimé, Vladimir Vega, Keren Mor, Liron Levo, Tanvi Azmi, Kapil Bawa, Ernest Borgnine, Tomoro Taguchi, Kumiko Aso.
 
Miradas de Cine © 2002

El día de los reproches

Tras los atentados del famoso día parecía imprescindible hacer la rosca de una manera u otra al jefe ultrajado. Parece que así nació la idea de hacer esta película, en la que 11 directores de diferentes países y culturas deberían dar su visión del famoso día. Pero lo que al principio parecía un ejercicio de complacencia y burdo peloteo se transformó en algo mucho menos complaciente por obra de unos directores en muchos casos comprometidos por la causa de la justicia, por encima incluso de consideraciones políticamente correctas. No es el caso de todos los episodios, pero muchos aprovechan el pésame lanzar alguna pulla al "inocente" amigo americano.

La idea es la siguiente. Hacer 11 cortometrajes de una duración exacta de 11' 9" y 1 fotograma, en el que, con temática libre, se tratara el tema del siglo. Todos (o casi) cumplen la premisa, pero hay algunas visiones muy críticas con la política exterior americana, y aprovechan para reclamar la atención del espectador sobre otros temas que han quedado hundidos bajo la avalancha del monopolio del dolor que pretender tener los americanos (como si otros no tuvieran muchas más razones para quejarse).

Ciñéndonos al tema puramente cinematográfico debo decir que, como todas las películas de este formato, algunos de los cortos están muy bien y otros son muy malos (para mi gusto, se entiende). De lo que no se libra casi ninguno es del corsé que supone tener predeterminada la duración. Así, algunos se alargan demasiado para contar algo que necesitaría mucho menos tiempo, y otros lo tienen que resolver de forma demasiado apresurada. Como si lo del corto no fuera lo suyo.

Comienza la cinta con un episodio de la iraní Samira Makhmalbaf. Es uno de los dos que más me gustaron, y uno de los más contundentes. Tras el atentado, una maestra trata explicar a los niños que ha pasado algo muy grave. Les pregunta que es; uno dice que dos hombres del pueblo murieron al sacar agua del pozo, una niña cuenta que a su tía la enterraron hasta el cuello y la apedrearon, pero la maestra dice que ha sido aun más grave. El más duro y polémico quizá sea el del egipcio Youssef Chahine, aunque cinematográficamente no está entre los mejores. Tras los atentados al director se le aparece el fantasma de un marine americano de origen árabe muerto en un atentado en Beirut. Este le conduce a los lugares donde se gestan los atentados, siempre allí donde se han primado los intereses americanos e israelíes sobre la justicia. El corto no justifica la violencia, y lamenta tanto que muera gente inocente como que jóvenes con toda la vida por delante se inmolen por cualquier causa, pero muestra el marco de rabia y dolor en el que nace la violencia y pide a gritos una solución para ella.

También el del británico Ken Loach, muy en su línea, hurga en las heridas de la política exterior y los intereses imperialistas. Un exiliado chileno (Vladimir Vega) manda una carta a los Estados Unidos expresando su dolor por lo que han sufrido y pidiéndoles que recuerden otro 11 de septiembre en el que los enemigos de la libertad liderados por el general Pinochet y respaldados por el gobierno americano derrocaron al gobierno democrático elegido por su pueblo. Otros días 11 conmemora el bosnio Danis Tanovic, en los cuales las mujeres exiliadas de Srebrenica se manifiestan para reclamar por su situación. Pero el 11 de septiembre del 2001 las mujeres no quieren salir a la calle; están todas escuchando la radio interesadas en los que pasa y sabiendo que nadie las va a hacer caso ese día. Pero una joven y un mutilado deciden salir, por ellos mismos y por los que han caído ese día. Quizá sea uno de los más líricos y hermosos de los que forman este largometraje.

Entre los demás, me gustaría destacar muy especialmente el que cierra la cinta, el dirigido por Shoei Imamura. Es el que menos tiene que ver con el tema, pues su mirada es mucho más universal que la de los que se centran en el día señalado. En su habitual estilo lleno de imaginación y lirismo con algún toque de humor, cuenta como un soldado japonés vuelve traumatizado de la II Guerra Mundial creyéndose una serpiente. Se trata de una metáfora de los horrores de la guerra, y una declaración contra todo dogmatismo que justifique y utilice la violencia para defender cualquier doctrina. Para mi gusto, el mejor de la película.

En el lado negativo hay dos que me han desagradado especialmente. El del mexicano Alejandro González Iñárritu se limita a mostrar la pantalla en negro junto a un ruido estridente mostrando de vez en cuando breves fragmentos de los videos de la gente saltando de las torres. Me pareció de muy mal gusto. Si tienes ganas de ir al baño aprovecha estos 11 minutos y pico. Tampoco me gusto, aunque este por estrictas razones cinematográficas, el del israelí Amos Gitai. La idea me parece interesante: en un mercado de Tel Avid estalla una bomba. En medio de los muertos, la confusión y la sangre una periodista intenta informar en directo, pero otro suceso más importante requiere la atención de los informativos. El problema es que la planificación en plano secuencia me resulta poco conseguida, perdiendo en algunos momentos el control de lo que ocurre delante de la cámara. Además, se alarga demasiado y cansa; con 5 minutos habría tenido de sobra.

Los demás tienen algunas cosas de interés, pero no me han entusiasmado especialmente. Los del francés Claude Lelouch y la india Mira Nair están más apegados a los hechos, contándonos anécdotas más o menos verídicas alrededor de los mismos. El del actor y director estadounidense Sean Penn ha gustado mucho a algunos, tratando el asunto muy tangencialmente, desde una perspectiva muy personal, aunque también se me hizo un poco largo. Una curiosidad es el del director de Burkina Faso Idrissa Ouedraogo, que merece la pena aunque sólo sea por ver cine de este país, además de mostrar una curiosa mezcla de modos de vida, desde puestos callejeros y gente viviendo en chabolas hasta cámaras de video digital y coches de lujo conviviendo en el mismo barrio. Además, la historia es muy alegórica y está muy bien hecha.

El resultado global de la película es bastante interesante, pero por la disparidad de estilos y puntos de vista el resultado, como en todas las propuestas de este formato que he visto, es irregular. No creo que nadie salga del cine completamente satisfecho ni desilusionado. Quizá el mayor problema es que, gustando mucho algunos episodios y poco o nada otros, se salga con la sensación general de indiferencia. Y si hay algo negativo que se puede decir de un experimento cinematográfico, es precisamente eso.