Miradas de Cine EL PLANETA DEL TESORO, de Ron Clements y John Musker   MdC
Cartel de la película
Por José David Cáceres

USA, 2002. T.O.: Treasure Planet. Directores: Ron Clements y John Musker. Productores: Roy Conli, John Musker y Ron Clements. Producción: Walt Disney Animation. Guión: Ron Clements, John Musker y Rob Edwards, basado en la novela La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. Dirección artística: Andy Gaskill. Música: James Newton Howard. Montaje: Michael Kelly.
Dibujos animados.

 
Miradas de Cine © 2002

Un tesoro galáctico

Walt Disney Productions vuelve a adaptar un clásico de la literatura. A lo largo de su historia ha sido una practica habitual en la compañía, llegando a conseguir films espléndidos a partir de novelas bastante complejas (cfr. El libro de la selva, El jorobado de Notre Dame…). Incluso en algunas ocasiones la adaptación ha estado encubierta (cfr. El rey León) o era más genérica y el reflejo de una época literaria, de un género y de unos autores (cfr. Atlantis). La excelente novela de Robert Louis Stevenson "La isla del tesoro" es el punto de inspiración para esta nueva incursión en el dibujo animado tradicional, cuyo título indica ya la adecuación de la misma a un marco futurista.

Uno de los mayores inconvinentes, a mi modo de ver, de este film es precisamente esto último. ¿Por qué trasladar la aventura de una época a otra ficitica y futurista? Uno de los alicientes de las novelas de aventuras reside precisamente en la historia de marineros y piratas que se hacen a la mar y las injerencias y maravillas que ésta les devuelve, amén de los acontecimientos que se originan a partir de sus generalmente temerarios viajes sin rumbo. El cambio de escenario expuesto en El planeta del tesoro responde a la nueva época tecnológica que vivimos, donde navegar por los océanos se ha convertido en algo totalmente anacrónico y supuestamente poco interesante; sin embargo este cambio es engañoso, pues si bien la aventura ahora en vez de tener el océano como telón de fondo tiene a la galaxia, y en vez de haber piratas con su pata de palo hay cyborgs, el resto se corresponde con el siglo XVIII y XIX de la novela, tanto en las indumentarias de los personajes como en su comportamiento. Y es aquí en realidad donde este proceso de adaptación falla, pues si a juicio de sus responsables, la historia original no funcionaria, ¿por qué han conservado una buena parte de ella? ¿por respesto a la novela? ¿para qué sirve, entonces, ese nuevo punto de referencia futurista? ¿cómo toque de originalidad (1)? ¿aporta algo a la historia? Sinceramente, creo que no, aunque tal vez no la dañe del todo. Lo que a mi modo de ver si está claro es que resulta bastante contradictoria la elección y sobre todo muy poco atractiva en el fondo.

El resultado, no obstante, expuesto ya el mayor reparo del film y asumiéndolo como una limitación del mismo, es bastante atractivo, si bien está lejos de figurar entre lo mejor de la major y es junto con la divertida, pero algo tonta, Hercules el trabajo menos estimulante de su pareja de directores, John Musker y Ron Clements, máximos responsables de la estupenda Basil, el ratón superdetective, de la notable, aunque algo sobrevalorada, La sirenita (el resurgimiento de Disney tras casi dos decadas de moderado o nulo éxito comercial) y de la magnífica Aladdin, para mi gusto el mejor film Disney junto con El jorobado de Notre Dame (éste de Gary Trousdale y Kirk Wise, que tampoco convencieron del todo con su anterior trabajo, Atlantis, tal vez no por casualidad otra película de aventuras) de los últimos veinte o si me apuran treinta años.

El film consigue ser trepidante y muy entretenido, conservando la esencia de la novela, aun a pesar de algunos recortes, lógicos en general. La llegada de Billy Bones, muy sintetizada, despierta el interés del espectador tras la introducción bastante convencional del héroe, y después de una brillante escena de acción, se enlaza, sin solución de continuidad, con la decisión de emprender el viaje en busca del planeta del Tesoro y el comienzo propiamente dicho del viaje desde el puerto galáctico (éste da lugar a una gran idea muy bien resuelta: desde el planeta de los protagonistas se ve el contorno de la luna; un encadenado magnífico muestra en realidad que esa supuesta luna es el puerto galáctico desde donde partirá la expedición). El viaje se centra exclusivamente en la relacion entre el marinero Silver, el cyborg, y Hawkins, el héroe, que, a pesar de un fragmento con canción (la única del film), bastante horrible (ese paseo en barca de Silver y el chaval, y la relacion que se establece con el padre del chaval, con un inserto-flashback de esos tan feos y retóricos), está logrado y resulta lo mejor de la película junto con el desenlace ya en el planeta en cuestión, espectacular y vibrante...

El diseño de personajes siguiendo la línea habitual de los productos de Disney se basa en la inclusión de tipos antropomórficos y singulares compañeros de los protagonistas, siempre buscando un toque humorísitco, con excelentes resultados como demuestra la criatura Morph y el desquiciado robot B.E.N. (ambos recuerdan en formato reducido el magistral diseño de el Genio de Aladdin, el primero por las diferentes formas que adopta, el primero por su carácter anárquico y alocado). De los protagonistas el mejor con difrerencia es Sivler, mientras que la madre del protagonista y algun malo poco elaborado se presentan como los mas convencionales. Mención aparte merece la capitana del barco, con un diseño más cercano a las líneas onduladas de anteriores trabajos de Musker y Clements y todo un acierto.

Por todo esto El planeta del tesoro se puede considerar como un buen film (excelentemente) animado. Las limitaciones y defectos ya apuntados no deberían ser un obstáculo para disfrutarlo plenamente.

(1) De original tiene bastante poco pues atendiendo sólo al dibujo animado, hay un lejano film japonés, Odin que ya proponía una aventura galáctica-naval parecida en este sentido.