| 8 MILLAS, de Curtis Hanson |
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Cuando la palabra es arma de destrucción masivaDesconcertado. Esa es la sensación que tuve cuando salí de la sala después ver el nuevo trabajo de Curtis Hanson. Desconcertado porque quizás esperaba un gran paso adelante (esperanza influenciada por las referencias que traía el film) y Hanson ha construido una película correcta, sin mas, cosa difícil pero reprochable a un cineasta que ha demostrado con sus dos anteriores películas que tiene mas calidad. No estoy diciendo que tengamos que abominar de 8 millas, creo que es una buena película, pero le falta ese algo que la haga radicalmente distinta a todas esas historias de superación personal, lucha contra todo y sobretodo contra los miedos de uno mismo (la lista de películas que se mueven bajo estas premisas seria interminable). Así, 8 Millas tiene mucho de lo de siempre y poco de novedosa. Con una historia circular, donde lo que no se pudo conseguir al principio se conseguirá al final, seguimos al rapero en su vida, desde sus momentos más duros hasta los más felices. Duda, sufre, se pelea, se reconcilia, acaba ganando... les suena? Eso sí, y ahí quizás esta la clave del asunto, el film respira autenticidad en cada fotograma. El rap es una música (y en este caso también modo de vestir, modo ve vivir, la pose, etc...) que no tiene tantos seguidores en España como lo pueda tener el rock o el heavy y en la mayoría, por no decir todos los casos en los que lo hemos visto retratado en alguna película americana, ha sido a través de esos gangsta motherfucker negros de dos por dos con mas oro en el cuello que dientes en la boca, con lo que uno pensaba que ir a ciertos barrios de Estados Unidos era como ir a vaya usted a saber donde. Y es ahí donde en algunos pasajes de la historia aciertan Hanson y el guionista Scott Silver, nos muestran al rapero y su mundo bajo una perspectiva realista alejada de exageraciones y extravagancias. Todo el mundo desde el minuto cinco sabe que Jimmy ganara la batalla rapera, lo que importa es ver el camino que recorre el personaje protagonista para poder lograrlo (una vez mas asistimos a secuencias vistas millones de veces) y es el paisaje de ese camino, encarnado por unos magníficos secundarios, lo que hace que la película gane enteros. Personajes como el de la madre alcohólica cuyo único trabajo es ir al bingo, la mirada de la hermana de Jimmy, la historia de amor con Alex o el personaje de Cheedar, son los que hacen que el film no sea un paseo rutilante por las interioridades de un rapero que quiere triunfar para escapar de su barrio y se convierta por momentos en un film mas completo y rico en matices. Podría decirse que el film se salva gracias a los personajes secundarios, muy bien construidos, dotados de verdadera entidad y excelentemente interpretados. Porque no es que Jimmy sea un personaje cargado de tópicos, sino que son algunas situaciones argumentales las que le convierten en un personaje ya visto. La autenticidad de la que hablo, se apoya también en la espléndida fotografía de Rodrigo Prieto, que capta la atmósfera urbana a la perfección, pero sobretodo en la interpretación de un genial Eminem que solventa con nota alta los problemas que puede suponer interpretar a un personaje tan contradictorio emocionalmente como lo es el de Jimmy. Un buen film, que no esta a la altura de los anteriores trabajos de Hanson pero que le confirman como un director que tiene un mínimo de criterio y coherencia para escoger el material que va a llevar a la pantalla, y eso es de agradecer. Para acabar me gustaría recordar a los más
despistados que las secuencias donde se rapea estaban subtituladas, ¿a
qué no les costó seguir la película aunque tuvieran
que leer? |