| DARK WATER, de Hideo Nakata |
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Llega la ola del terror nipónSiempre me ha gustado el cine oriental, en particular el japonés, y también la ciencia-ficción en cualquiera de sus vertientes, y si me pongo a particularizar aquí también, pues tengo que decir que el género de terror es uno de ms predilectos. Así pues, cuando se unen estas dos características no me queda más remedio que acercarme al cine a ver que es lo que se cuece. Ahora, coincidiendo en la cartelera con el remake de The ring, cuyo original dirigió Hideo Nakata, se estrena en nuestro país (aunque en muchos menos cines que el citado remake, de hecho en una sola sala en Madrid) Dark Water, la nueva historia de terror de Nakata. Tengo que decir que aunque la película me ha gustado, para ser la segunda que veo del mismo director (la primera fue The ring) también me ha resultado repetitiva en algunos aspectos bastante importantes de la trama, y me temo que el origen de estos parecidos viene principalmente de la procedencia de los guiones, ambos basados en sendas novelas de Koji Suzuki (ya bautizado por algunos como el Stephen King japonés), que a su vez se inspiran en leyendas japonesas de fantasmas. En esta ocasión las protagonistas son una madre separada (Hitomi Kuroki) y su hija de seis años, que se las tendrán que ver con unas tremendas goteras en su nueva casa, unas goteras que esconden un misterio, por supuesto, ya que si no fuese así, se llama al fontanero y se acabó la historia. Los momentos de terror están bastante bien dosificados y muy conseguidos, evitando los típicos golpes de efecto de las películas americanas de terror actuales, aunque de vez en cuando nos encontremos con sorpresas agradables como El sexto sentido o El último escalón, con las que los dos films de Nakata también guardan ciertos parecidos. De hecho, puede decirse que ni una sola gota de sangre aparece en toda la película, una lástima para los amantes de la hemoglobina, aunque ésta se verá sustituida por ese agua oscura que anuncia el título, y que también puede ser bastante terrorífica, y si no, ojo al “momento bañera”. El problema que tiene Dark Water es que para ser una película de hora y media, termina por hacerse larga, y por momentos, repetitiva, algo que también acusaba The Ring (y perdón por ser yo ahora el que me repito). La falta de profundización en algunos personajes como el del padre de la niña, o el abogado que ayuda a la madre, que podían haber dado algo más de juego al film, evitando que se quedase algo hueco en algunos momentos, también resulta un pequeño lastre para la película. Sin embargo, puedo asegurar que si lo que realmente buscamos es pasar un poco de miedo, es bastante recomendable y desde luego mucho más sano ver el film que nos ocupa antes que, por ejemplo, Jason X (muy divertida, eso sí) o engendros como Dracula 2000. De hecho, en el epílogo de la película, la tensión generada cuando la protagonista, en total ausencia de banda sonora, entra de nuevo en la casa donde todo ocurrió, es quizá más difícil de soportar que todo lo que hemos presenciado con anterioridad, que ya tenía lo suyo. Los amantes del género (subgénero, si se
quiere, metiéndonos ya en las nacionalidades del film) todavía
estamos de enhorabuena, pues está a punto de llegar The Eye,
de los hermanos Pang, que promete más emociones fuertes. |