| DESENFOCADO, de Paul Schrader |
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La vida sexual de Bob CraneDos de los productores de la nueva película de Paul Schrader son Scott Alexander y Larry Karaszewski, autores de los guiones que dieron pie a Ed Wood, El escándalo de Larry Flynt y Man On The Moon (interesante carrera, la de esta pareja), y que vuelven a verse involucrados en la biografía de un personaje marginal del mundo del espectáculo con esta Desenfocado, adaptación de un libro de Robert Graysmith acerca de Bob Crane, actor fundamentalmente televisivo que alcanzó popularidad a finales de los sesenta a raíz de la teleserie Los héroes de Hogan, y que murió asesinado en circunstancias no esclarecidas allá por 1978. Paul Schader aceptó el reto de realizar el biopic, y ha vuelto a demostrar que es un gran director de cine. El mimo que ha puesto en la reconstrucción de todas las épocas (la forma de filmar sufre coherentes cambios a medida que la historia se desarrolla), así como su precisión al describirnos la evolución de las tecnologías de video y las primitivas handycams, al recrear las imágenes de la serie que hizo famoso a Crane, e incluso, también, al tener en cuenta los cambiantes patrones de la moda, así lo atestiguan, como también su magnífica dirección de actores, con un desconocido Greg Kinnear a la cabeza, y un gran elenco de secundarios en el que destaca, cómo no, Willem Dafoe, que interpreta a John Carpenter (nada que ver con el director de Fantasmas de Marte), el compinche de Crane. El interpretado por Dafoe es un ambiguo (y opaco) personaje, que le introducirá en el mundo de las grabaciones pornográficas amateur, y en otro tipo de actividades subterráneas. Kinnear y Dafoe acaban formando una pareja extraña y tragicómica, digna de ser recordada. Como sucede con muchas películas de Schrader, Desenfocado permite una multiplicidad del punto de vista sobre los hechos narrados. Uno de los aspectos que la película analiza, común a los anteriores trabajos de Alexander y Karaszewski, es la preocupación por la intolerancia social contra aquellos que afrontan su existencia de un modo excéntrico. Los comportamientos atípicos de Crane (como guardar fotos de sí mismo con sus ligues en la guantera del coche, tocar la batería por puro placer en locales de strip-tease, o grabar y editar todo tipo de material hardcore para "consumo propio") causan el recelo de la mayoría de la gente hacia un personaje que, en realidad, ni ha hecho excesivo daño a nadie (aunque sí ha llegado a grabar a personas sin el consentimiento de éstas), ni puede evitar ser como es. Otro aspecto (en esencia es el mismo, pero desde otra perspectiva), éste quizás más cercano a Schrader, es la contradicción entre la vida familiar "decente" de Crane (es un padre de familia que va a la iglesia y cría a los hijos que ha tenido con su novia del instituto, con la que lleva años casado), y su particular Dr. Hyde, que le convierte, en cuanto se le presenta la oportunidad, en un playboy compulsivo, un practicante del voyeurismo (y de otras actividades que se sugieren, sin ser mostradas explícitamente), y, finalmente, en un egoísta rastreador de placeres empíricos, un vulgarizador de las doctrinas epicúreas del hedonismo que piensa continuamente en el propio placer inmediato (el título original de la película, Auto Focus, tiene una segunda significación de "enfocado sobre sí mismo", como ha aclarado el propio Schrader). Esta condición interfiere, sin duda, en su vida personal (y también daña su conservadora imagen como actor), provocando fuertes contrastes que surgen por la alternancia de secuencias orgiásticas con otras del ámbito familiar, quedando al descubierto una serie de contradicciones morales del personaje. Desenfocado también es, claro está, una película sobre la adicción al sexo. Crane y Carpenter, gracias a la fama del primero, consiguen citas cada noche y las utilizan para realizar sus perversiones de modo metódico y alegre. Ambos llevan una vida basada únicamente en lo apetitivo, en la delectación plena y sin prejuicios de aquello que les excita de modo primario ("un día sin sexo es un día perdido", es su lema), mas lo fuerzan hasta el punto de ya no ser capaces ni de recordar el nombre de las mujeres con las que se han relacionado, ni dónde tuvo lugar el encuentro. Sus fotos y grabaciones son, asimismo, un amasijo de imágenes desordenadas, fruto de una obsesión enfermiza que termina matando las mismas sensaciones. De tanto repetirse, la sensación pierde ya toda su gracia. Lógicamente, esta decisión vital de los personajes comportará un reverso, recogido en la parte final de la película. La decadencia física (y profesional) de Crane les lleva a él y a Carpenter a un callejón sin salida que les niega la posibilidad de seguir el mismo camino, y esto provoca que salga a relucir el vacío interior de los personajes. Incapaz de encontrar nuevas experiencias a su gusto, Crane concluirá por intentar patéticamente recomponer su carrera como actor (sobrevive haciendo café-teatro, y Schrader lo muestra varias veces interpretando la misma -penosa- escena para confirmar lo repetitivo y tedioso de ese trabajo), pero esta posibilidad parece inviable, y se verá definitivamente abortada por su muerte. Schrader filma el cadáver mostrándolo como una especie de carcasa hueca, como si hubiese sido sometido a una taxidermia. Bob Crane había elegido su destino tiempo atrás (de modo consciente o no, da igual), y el film nos lo ratifica con crudeza, cierto, pero también con el suficiente respeto como para no caer en el moralismo. |