Miradas de Cine LA VIDA DE NADIE, de Eduardo Cortés   MdC
Cartel de la película
Por Javier Castro

Dirección: Eduard Cortés. País: España.
Año: 2002. Duración: 95 min. Interpretación: José Coronado (Emilio Barrero), Adriana Ozores (Agata), Marta Etura (Rosana), Roberto Álvarez, Adrián Portugal, Rosa Meras.
Guión: Eduard Cortés y Piti Español. Producción: Pedro Costa. Música: Xavi Capellas. Fotografía: José Luis Alcaine. Montaje: Fernando Pardo. Dirección artística: Ion Arretxe. Vestuario: Nereida Bonmatí.

 
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Nadie conoce al vecino

Ahora que el cine Español está en horas bajas (aunque cualquiera lo diría con la bulla que está causando Almodóvar), parece que sólo pueden funcionar las películas que cuesten una pasta, que tengan un montón de chistes, alguna explosión, unas pizquitas de sexo y, por supuesto, ser comedia o intriga. El cine de género parece la salvación de las industrias maltrechas. Cuando algo va mal, hay que dejar de experimentar e ir a lo que siempre funciona. Algo así como que si la música experimental no funciona volviéramos a la tuna y las sevillanas. En la crítica sobre Mortadelo y Filemón o en un artículo del año pasado de la sección “Correu per musol” titulado “nuestro cine” pueden encontrar reflexiones mucho más certeras sobre estos temas. Afortunadamente ahora voy a hablar de un trabajo que se sale un poco de este encasillamiento.

Porque sin ser una gran película, la ópera prima de Eduard Cortés supone un soplo de aire fresco contando una historia que sorprende sin aspavientos, sin pretensiones autorales o trascendentes, con un guión bien construido y dirigido durante casi todo el metraje, y unas interpretaciones estupendas.Y es que para hacer una película interesante no hace falta gastarse un dineral ni dejar pasmado al espectador. Basta con tener una buena historia y contarla bien. La prueba fue la buena acogida que recibió en la pasada SEMINCI vallisoletana, donde obtuvo además un merecido premio a la mejor interpretación femenina para Adriana Ozores.

Se trata de una curiosa e interesante propuesta sobre la vida de alguien que no es lo que dice ser, y está basada en una historia real ocurrida en Francia hace algunos años, aunque la historia real fue mucho más macabra e inverosímil que la que cuenta la película. Emilio Barrero (interpretado por José Coronado) está casado con una mujer perfecta, tiene un hijo perfecto, vive en una casa estupenda y trabaja como alto ejecutivo en un banco (palabra con varias acepciones interesantes). Todo perfecto. Hasta que una día conoce a la que podría ser la amante perfecta, una joven estudiante, y a partir de aquí comienza a descubrirse que las cosas no son tan perfectas. No digo más, porque aunque la trama se descubre pronto, hay muchas cosas que es divertido ir conociendo mientras se producen.

La primera parte mantiene un tono de comedia que a medida que avanza la película y sobre todo en la parte final se va tornando en tragedia, sobre todo cuando comienzas a identificarte con las nuevas emociones que aparecen en el protagonista.

En el clímax final se nota cierta inexperiencia en el director, que no le da el ritmo necesario y queda un poco ralentizado y reiterativo perdiendo parte del efecto, así como en algunos momentos de los comienzos de la película, aunque en general es divertida (ya se sabe que lo contrario de divertido no es serio, sino aburrido). El retrato del ambiente burgués apoltronado en su bienestar, en el que las apariencias juegan un papel fundamental hasta el punto de que la gente confía su vida y sentimientos a aquellos que parecen tenerlo todo, sin ocuparse de que son realmente y como viven, muestra un aspecto de la cruda realidad española que nos trae a la memoria a algunos ilustres ejemplares de la fauna patria como Mario Conde, Roldan y compañía.

Así que sin tratarse de una gran película, es un producto digno; bastante más de lo que se puede decir de la producción media nacional o de la mayor parte de las americanadas basura que inundan nuestras salas. Y desde luego mucho más original.

El problema es que la van a estrenar en el momento en el que nos llega lo mejor (supuestamente) y más promocionado (eso seguro) de la industria americana, lo cual garantiza que La vida de nadie pasará desapercibida y será un nuevo fracaso de la industria nacional (sea lo que sea). Yo no lo lamentaré especialmente, porque mi chovinismo se limita a Medem y poco más, pero los que viven de esto están fabricándose un hermoso funeral con plañideras bien entrenadas. Vaya mi pésame para ellos.