| LA PRESA, de William Friedkin |
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Un cocktail con muy malos ingredientesWilliam Friedkin es un director que realmente me interesa muy poco o nada. Si su carrera tiene algo que ofrecer al cine son sus dos obras mayores y a mi juicio muy sobrevaloradas, El exorcista, defendida desde esta revista por mi camarada Jose David Cáceres con el cual no comparto su opinión positiva sobre el film y French Connection, a quien el tiempo afortunadamente ha puesto en su sitio y hoy en día tan solo es recordada por aquellas persecuciones, por Fernando Rey y poco más. Algo es algo. Así pues, estamos ante el caso de un cineasta que comenzó su carrera con corrección o más que eso según los gustos de cada uno, pero que su talento, si lo hubo, se ha desvanecido tanto o más rápido que la memoria histórica de muchos de los que mandan. Eso si, Friedkin sigue rodando bodrios espeluznantes y parece que la cosa no tiene control (su mujer, según me han contado es la jefaza de Paramount). ¿De que se trata esta vez? Pues veamos, un soldado de esos que con un chicle derrotaría a todos los tiranos del mundo mundial (empezando por Bu...digo... por Sadam, sorry Georgie) esta loco de remate debido a lo que a tenido que soportar a lo largo de su experiencia en combate y como no, ahora es un asesino al que hay que matar y como no pueden hacerlo por los métodos convencionales piden ayuda al hombre que le enseño a matar (ojo que hay tres guionistas acreditados). Bien pues para desarrollar tan original libreto Friedkin nos ha intentado preparar un cocktail a base de las persecuciones de su mejor obra, French Connection, unas gotitas de Rambo (que poca vergüenza), lo ha condimentado todo con un toque de El fugitivoy para mas INRI le ha copiado planos al Apocalypse Now de Coppola, cosa que me hubiera parecido bien si dichos planos tuvieran sentido, pero... Desmenuzado ese cocktail que en un principio puede despertar cierta simpatía pero que a los veinte minutos se vuelve vergonzoso, el film no da para mucho más. Ni siquiera el reparto con un Tommy Lee Jones horrendo, con los mil y un tics propios del tipo de personaje que interpreta (ya saben, miradas al vacío cuando todo el mundo anda perdido buscando al criminal y ese tipo de tonterías) y un Benicio del Toro que parece sacado de los re-takes de Traffic. Eso sí, se adivina en la película una gran idea pero lógicamente se pasa sobre ella de puntillas. En un par de momentos de la película el personaje de Del Toro le recrimina a su antiguo instructor que no le hiciera caso cuando le escribía cartas contándole lo mal que lo pasaba en el ejercito, un pequeño y muy interesante sentido de culpa planea sobre el personaje de Tommy Lee Jones, pero desarrollar esa vía hubiera sido convertir la película en algo que hoy en día no interesa, o eso creen. Y sobre el trabajo de Friedkin tras la cámara mas de lo mismo (si es que uno ya no sabe que poner) la funcionalidad por encima de la intencionalidad resume a la perfección el trabajo del director del Exorcista, cosa que demuestra una vez mas que pocos cineastas que ruedan films comerciales se preocupan por darle a la película, no ya un toque personal, sino hacer un poco más interesante el relato a través de su planificación, y en eso Soderbergh, es el rey. Ya saben, una película olvidable, una película de William Friedkin. |