| CONDENADO, de Michael Caton-Jones |
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Apología del telefilmYa en las últimas críticas que desde MdC le hemos dedicado a lo más reciente que ha estrenado Robert DeNiro -Otra terapia peligrosa, Showtimes...- ha quedado denotado que esta última faceta cómica que se está empeñando el actor en demostrar que tiene -cosa que, por otra parte, tampoco necesitaba, pues sólo contemplando films cómo El rey de la comedia o Gente de Sunset Boulevard, ya quedaba demostrado el buen hacer del actor en dicho género-, le está llevando a poseer una lista de films digna de la decandecia de Marlon Brando, actor, con el que tantas veces se le ha comparado. Pues bien, si en el terreno de la comedia, el protagonista de Toro salvaje ha mantenido cierta regularidad dentro del mainstream hollywoodiense, con films cómo Una terapia peligrosa o Los padres de ella, en el campo del thriller, DeNiro ha demostrado haber perdido por completo el olfato a la hora de distinguir una buena película de una cinta mediocre. 15 minutos, The score, Showtimes... no son más que películas de tercera fila, indignas de aguantar en cartelera más de una semana, o en el caso del film protagonizado por Eddie Murphy, un error desde su misma gestación, un completo desastre que nunca debió haberse filmado. Por supuesto, DeNiro no ha perdido su talante interpretativo, es más, si Condenado merece ser vista, es únicamente por la satisfacción -no placer- de ver al dúo DeNiro-McDormand enfrentados cara a cara, llevándose en sus escenas lo mejor de una película digna de ser emitida en sesión continua en Antena 3 junto con Las desgracias del divorcio o Secuestro de un hijo ciego cualquier sobremesa de domingo. Pero más allá de estas pocas escenas, secundarias al fin y al cabo respecto a la trama del film, Condenado se convierte en una película moralista en formato de thriller que va basculando entre lo cochambroso y lo risible, sin más aspiraciones que las de intentar sostenerse por su propio peso. El firmante de la película es Michael Caton-Jones, que tiene en su haber una aberración del tamaño de Chacal, y ya había coincidido con el mejor DeNiro de los noventa en Vida de este chico. Su realización se basa en crear una atmósfera basada en la decrepitud de los antiguos paseos de Long Beach y en focalizar toda la responsabilidad de la acción en el personaje de DeNiro. Así Condenado se mantiene cómo puede tres cuartas partes del film, donde aún nos queda un par de secuencias mínimamente emotivas, cómo cuando LaMarca visita el piso de la mujer de su compañero asesinado o se reencuentra con su hijo fugado. Finalmente la película se convierte en un thriller con un clímax nada convincente, donde chirría a más no poder el último monólogo dramático de DeNiro intentando salvar a su hijo de la muerte a manos de la policía. Ni DeNiro ni McDormand acaban así por salvar un film de una muerte artística firmada con empeño por guionistas y director. Y a los espectadores sólo nos queda un viejo paseo habitado por yonkis sacados del último anuncio de Hugo Boss y por moteros de las películas de Van Damme -ya sabéis, tipos sin escrúpulos más malos que el demonio condenados a morir en todas la sus películas, en este caso, con la cara de William Forsythe, que nunca ha vuelto a estar tan terrorífico, en el mejor sentido de la palabra, desde el American me de Edward James Olmos-, y rezar para que la próxima vez que Scorsese le ofrezca un film a DeNiro este decida aceptarlo, en vez de dedicarse a protagonizar las próximas Los padres del padre de ella o Vuelvo a necesitar otra terapia peligrosa, el cine se lo agradecería. |