LA PELIGROSA VIDA DE LOS ALTAR BOYS, de Peter Care   MdC
Por Carlos Rosal
USA, 2002. T.O.: The Dangerous Lives of Altar Boys. Direcctor: Peter Care. Producción: Jodie Foster, Meg LeFauve, Jay Shapiro. Guión: Jeff Stockwell, Michael Petroni, basado en el libro homónimo de Chris Furmann. Fotografía: Lance Acord. Música: Marco Beltrami y Joshua Homme. Diseño de producción: Gideon Ponte. Montaje: Chris Peppe. Intérpretes: Emile Hirsch (Francis Doyle), Kieran Culkin (Tim Sullivan), Vincent D'Onofrio (Father Casey), Jena Malone (Margie Flynn), Jake Richardson (Wade Scalisi), Tyler Long (Joey Anderson), Jodie Foster (Sister Assumpta), Arthur Bridges (Donny Fylnn).

ENLACES DE INTERÉS

Web oficial

Ficha en imdb

 
Miradas de Cine © 2002-2003

Welcome to the real world

"Remember all the movies, Terry, we'd go see Trying to learn how to walk like heroes we thought we had to be. And after all this time to find we're just like all the rest. Stranded in the park and forced to confess." (Bruce Springsteen, Backstreets)

«¡Sé realista!» Le espeta uno de los protagonistas a su camarada hacia la mitad del film. Una frase que si bien en el contexto es simplemente adecuada, resume a la perfección el objetivo del film.

La infancia-adolescencia en el cine siempre ha oscilado entre dos polos muy alejados entre sí, uno, el de films como Los 400 golpes, Rebelde sin causa o incluso Barrio apuestan por un realismo con ciertas dosis de ensoñaciones infantiles (¿poesía?) que le otorgan a las películas un aura de romanticismo inigualable, el otro gran grupo es el que apuesta por la ñoñeria tonta, lo "bonito" tratando a los personajes infantiles como meros observadores del mundo de los adultos y la correspondiente inocencia de esta visión, con lo que obtienen películas descaradamente concebidas para esbozar la sonrisita de turno, decir que mono o que mona y poco mas.

El excelente debut tras las cámaras de Peter Care, iría encaminado a pertenecer al grupo encabezado por el film de Truffaut. Dentro de una comunidad cerrada, hostil y retrógrada, como la que tan bien retrata cierto cantante americano nacido en el seno de una de esas comunidades (me refiero al señor Springsteen, nacido en Freehold, NJ), la única posibilidad de escape es huir lo mas lejos posible (Born to Run que cantaba aquel), pero si se es un niño, la única posibilidad es soñar, el escape mental y romántico y por ello igual de efectivo es la base sobre la que se sustenta La peligrosa vida de los Altar Boys, ese escape de la realidad más inmediata de quien sabe que aquí no hay nada estimulante. Un escape que se consigue tanto a través de métodos "naturales" como artificiales, así, las borracheras y los colocones del grupo de amigos pasan de ser "la gamberrada que todos hemos hecho" a ser una vía de escape válida con tal de huir de la triste realidad inmediata

Los cómics actúan por lo tanto como ejemplo de la vida que se quiere llevar, así como lo pueda ser el Rock'n'Roll para unos, o el cine para (nos)otros. No son de extrañar las continuas interrupciones entre lo real y lo ficticio a lo largo de la película, esa monja que se convierte en la mala malísima conduciendo una Harley o ese amigo que pasa a ser el súperhéroe llamado pateador de culos es el fruto de la conjunción realidad-ficción que sólo es creíble cuando se es niño, eso si, a mi parecer un tanto excesivas en cuanto a duración y hacen que en ciertas ocasiones el tempo del film se resienta.

El tratamiento de hechos que ya parece que sean impepinables en todo film sobre niños que se precie, está, además de fielmente retratado, enmarcado en un contexto que huye de lo habitual para convertirse en excepcional y necesario, sin romanticismos estúpidos. Hay temas muy serios planteados en el film (que no desvelaré), introducidos sin concesiones, de un modo directo, huyendo del modo en que muchos cineastas, por el hecho de tratar con niños, muestran ciertos temas de un modo estúpido e irrespetuoso. Así, los excelentes diálogos del film o la caracterización de los personajes infantiles demuestran que puede hacerse una película seria sobre la adolescencia, recurriendo a temas archiconocidos (pero ciertos al fin y al cabo) sin caer en las trampas de siempre.

Pero el mundo de los cómics o de los sueños y aspiraciones siempre choca con el mundo real, esos héroes de los que nos habla Springsteen, o esos súperhéroes que quieren ser los Altar Boys, jamás tendrán su correspondencia en el mundo real, la materialización de los sueños es en muchos casos imposible y este es uno de ellos, además de ser imposible resulta ser trágico.

Eso sí, que hay esperanza para huir de la realidad es lo que se desprende de la ultima idea que contiene el film, un hecho para mí contradictorio por lo expresado a lo largo de la cinta, pero que, como siempre y aun cayendo en el auto-engaño, hace que nos sintamos capacitados para poder buscar, buscar hasta que encontremos nuestro propia Trinidad Atómica.

Narrada con sencillez y con un maravilloso juego espacial donde el refugio de los amigos actúa como muralla que les separa de todo lo demás, La peligrosa vida de los Altar Boys es una película que hace renacer la esperanza en que la juventud de ahora (bueno, no tengo 70 años, pero espero que me entiendan), no sea la panda de borregos influenciables por publicistas, siniestros dueños de discográficas y monstruos que ostentan cargos de jefes en las grandes productoras.

Larga vida a los Altar Boys.