| CARMEN, de Vicente Aranda |
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Más caro, más malo, más de lo mismoDebo avanzar desde ya, que Vicente Aranda no es una persona de mi agrado y su cine me disgusta. Primero porque desde que tengo uso de razón mantiene una actitud soberbia, intentando ser provocador cuando cae en el patetismo más absoluto, y un repaso a algunas de sus declaraciones harían compartir esa opinión a más de uno y a más de dos, pero eso es excesivamente subjetivo, lo que ya no lo es es lo tremendamente horrible que es su cine, quizás a excepción de algunos pasajes de Celos, todos los films que he tenido la oportunidad de ver dirigidos por él me han confirmado su inutilidad como director de cine, así, tal cual. Lo grave del asunto es que la cosa viene de lejos, con los oasis de El Lute (1987) y El Lute II (1988), la filmografía del sr. Aranda es como un desierto, nada puede encontrarse en ella que pueda hacernos albergar la esperanza o el interés en su cine y para más inri, con sus dos ultimas (súper)producciones(súper malas) anunciadas a bombo y platillo, con polemicas y mucho dinero invertido en ellas, ha llegado al cénit de lo que puede ser llamado sin duda, como anti-cine. Antes de que algún buen espectador "sólo veo cine español" me cosa a e-mails protestando, dire que los encuadres no tienen nacionalidad y el plano medio no entiende de fronteras, asi que el baremo empleado para juzgar el cine de Tonny Scott, se le aplica a todo el mundo. Pero entremos en faena y hablemos de Carmen. Hace poco comentabamos en la redacción (1) acerca del cine de Aranda que contiene un universo tématico propio, pero el problema es que esta tan pésimamente mostrado que da risa considerar a Aranda como director de cine, asi pues, Carmen es más de lo mismo. Igual que bodrios infumables como La pasión turca (1994) (¿era una comedia?) o Libertarias (1996) (Dios mio, ¿quién produjo una cosa así?) Carmen es una historia de pasión mal filmada, de celos tratados del modo más maniqueo posible y con algo de sexo o erotismo esto si que tratado visualmente con un poco más de gracia. Mi ignorancia supina me impide hablarles acerca de la obra original de Merimée, pero hablando de cine les dire que Aranda puede ser considerado un pornógrafo. No por el sexo, sino por la suciedad de su puesta en escena. El movimiento de cámara hacia primer plano de Paz Vega en el primer encuentro con Sbaraglia y la memez de la mosca hacia mitad del film son, se lo aseguro, lo peor que he visto en muchos años. Es para levantarse y abandonar la sala, es la muestra de la tremebunda incapacidad del cineasta por narrar algo mediante imágenes y no mediante la palabra. Pero sin duda el highlight es el final, plano, contra plano, cenital y vamos que nos vamos, que esa composicion no la ha visto nadie y voy a ser superoriginal (y disculpen el tono). Y la cosa no mejora, el trabajo de Aranda tras la cámara se hace pesado, nada hace pensar que la pelicula ha sido planificada, los minutos pasan y todo sigue igual. Aranda lo filma todo como si nada le ocurriera a sus presonajes, plano aquí, plano allá, encuadra todo por igual, desprestigiando su oficio plano tras plano, secuencia tras secuencia. Pocas veces la pasión han estado tan bien interpretadas (tanto aquí por Paz Vega como por Pilar López de Ayala en Juana la Loca) y nunca ha estado tan mal rodada. Claro que aquí no hay que restarle méritos al cineasta, que parece saber dirigir a la perfección personajes extremos y sacarle lo mejor a sus actores pero que sin duda tiene un enorme problema cuando debe mostrarlos cinematograficamente. (1) No se crean que esto es como los Cahiers, la comunicación digital hace de redacción y alguno que otro hace de Rivette & co. |