| LA MATANZA DE TEXAS (2004), de Marcus Nispel |
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Vuleve LeatherfaceTras el estreno en nuestras salas hace un par de semanas de Amanecer de los muertos, excelente revisión de la mítica Zombi, de George A. Romero, llega por fin la anunciadísima nueva versión de La matanza de Texas, uno de los títulos más emblemáticos del cine de terror de todos los tiempos. La película de Tobe Hopper, que data de 1974, se convirtió en un rápido éxito de crítica y público merced a una exposición cruda y realista de los escalofriantes hechos acaecidos en el condado de Travis, Texas, donde Thomas Hewitt, antiguo matarife, presuntamente asesinó a más de treinta personas, aunque el caso nunca fue totalmente esclarecido. Un filme donde como en pocas ocasiones se ha filmado el auténtico horror, y que convirtió inmediatamente en leyenda dentro del género a Leatherface, el asesino cuya cara se esconde tras una máscara fabricada con la piel de sus víctimas. Como en Amanecer de los muertos (dirigida por Zack Snyder), el escogido para dirigir el proyecto es un debutante como realizador de largometrajes, pero con gran prestigio dentro del mundo de la publicidad y numerosos premios a sus espaldas en dicho campo. En el caso de Marcus Nispel también se da la circunstancia de que ha dirigido una enorme cantidad de vídeos musicales. Afortunadamente, en ambos casos los filmes no se caracterizan por un estilo videoclipero como el que presuntamente desprenderá House Of The Dead, al menos a la vista del terrible (que no terrorífico, eso sería bueno) trailer, y predomina un estilo narrativo conciso en el que todo se cuenta con los planos justos y de una forma visualmente muy atractiva, notándose para bien su talento en el mundo publicitario. La fotografía de esta nueva Matanza de Texas a cargo de Daniel Pearl (también responsable de fotografía en la primera versión hace treinta años), donde dominan los colores fríos y el empleo de los mismos escenarios que en el filme original consiguen recuperar bastante bien el espíritu de éste en ese aspecto, pero a pesar de venderse como un remake de la versión del 74, no se trata de eso, para regocijo de los fans de aquella (aunque algunos se echarán las manos a la cabeza cuando se descubra el rostro de Leatherface), pues las comparaciones suelen ser odiosas, y en lugar de limitarse a copiar planos y situaciones continuamente (por no citar ya la reconstrucción plano a plano propuesta por Van Sant en Psicosis), no abusa de esto en su planteamiento, y aunque se aleja un poco del terror psicológico ofrecido por la película de Hopper, funciona de forma efectiva manteniendo bien el suspense y quizá salpicando la pantalla con un poco más de sangre que su predecesora. Es posible que, del mismo modo que ocurría en la notable Jeepers Creepers, de Victor Salva, la película vaya de más a menos, algo sin duda poco deseable, pero hay que admitir que el comienzo del filme es verdaderamente sobrecogedor. En contraste con este tono inicial, Nispel se divierte mientras tanto jugando con su cámara a atravesar la cabeza de la autostopista y la luna de la furgoneta, un plano digno de ser recordado por su originalidad, pero principalmente porque nos distancia de la situación de los jóvenes, buscando aparentemente una óptica opuesta a la de la película de la que es heredera, donde el espectador se iba introduciendo cada vez más en un mundo de pesadilla en continuo crescendo, donde la identificación con los protagonistas y su terror era total. En este aspecto la película de Nispel se parece más a otras producciones actuales del género como por ejemplo Km.666, sin embargo la cuidada puesta en escena, el interesante desarrollo visual y unos personajes variopintos, tanto el del sheriff como el resto de aliados de Leatherface, consiguen desmarcarla un tanto de sus homólogas. En la misma línea, los intérpretes escogidos son todos rostros jóvenes y guapos, entre los que hay que destacar sin duda a la voluptuosa Jessica Biel (y a su sensual ombligo descubierto), a la que pudimos ver recientemente en Las reglas del juego. Un filme, que aunque no supera a la película original de Tobe Hopper, sí resulta una propuesta interesante dentro de lo que nos viene ofreciendo el mercado hollywoodiense actual, y a pesar de que en su tramo final se ve también lastrada por un par de pequeñas trampas bastante zafias e innecesarias, sin duda merecerá la pena para los degustadores del género. |