Miradas de Cine CORAZÓN SALVAJE (Wild at Heart, 1990)  
Top David Lynch
Sumario
Por Alejandro G. Calvo

Cartel de la película


Sailor Ripley


La llama que enciende un cigarro


Perdita Durango


El atraco


Bobby Peru y Lula
Miradas de Cine © 2002

El mago de Oz en el infierno tejano

Dentro del amor y miedo por la violencia que Lynch expresa en sus films, es en Corazón salvaje, donde se halla uno de sus inicios de película más escalofriantes: Suena una música estilo años setenta a medio camino entre rock suave para adolescentes y música de orquesta de baile, en lo que parece ser una fiesta de fin de curso. Sailor (Nicolas Cage) y Lula (Laura Dern), bajan las escaleras que dan acceso a la salida de la fiesta, desde arriba les observa Marietta (Diane Ladd), la madre de Lula, agarrada a un martini. Un chico negro detiene a la pareja en la escalera, apartando a Sailor. Le comenta que Marietta le ha dicho que Sailor le ha intentado violar en el lavabo, luego le enseña un fajo de billetes y le dice que se los ha dado Marieta para matarle, con la otra mano saca una navaja. Cambio de música de diegética (música de baile) a no diegética (heavy metal). Sailor ataca al chico y agarrándole la cabeza con las dos manos se la destroza contra el suelo. Se levanta, vuelve la música de baile. Sailor se enciende un cigarro y señala con su dedo índice a Marietta, que sigue entre enfadada y excitada en lo alto de la escalera.

En tan sólo cinco minutos, Lynch ha reunido una constante en su filmografía: La perversión del hábitat natural social. Si bien, produce el mismo efecto, esta rotura con la tranquilidad normal aparente, que el del paro cardíaco y las cucarachas en el apacible jardín de Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986) o el de la caída de Alvin en el interior de su casa mientras su vecina toma el sol en el jardín en Una historia verdadera (The Straight Story, 1999), esta resulta más violenta y descriptiva de lo que será el resto de la obra: La continua huída del infierno familiar de dos jóvenes amantes, a los que las circunstancias siempre les obliga a rendirse a su violento destino. Una vez más, como en Twin Peaks: Fuego, camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992) o en la mísmisima Cabeza borradora (Eraserhead, 1977), detrás de una apariencia de estabilidad familiar, se esconde un turbio y complejo pasado, que ha sembrado el hogar de mentiras y falsedades, incluyendo la violación de Lula por su tío Pooch (remarcada en la inocencia de una Lula con rulos y la boca ensangrentada) y el asesinato del padre de Lula a manos de Marietta y el mafioso Marcello Santos (J.E. Freeman), en una escena brutal que remarcaría la importancia del fuego tanto en la vida de los personajes como en la de todo el film en sí. El fuego, así como las cerillas que se encienden, y sobre todo el humo de los muchos cigarrillos que se fuman, actúan como leit-motiv del film, marcando el territorio entre dramático y absurdo que rodea a nuestros personajes, siempre al borde, literal y no tan literal, del incendio personal.

El film, ganador del Festival de Cannes en 1990, gran año para Lynch, pues la serie Twin Peaks batía récords de audiencia en todo el mundo (de hecho que él se apartara de la serie para rodar Corazón salvaje influyó definitivamente para que la serie se viniera abajo), es una adaptación de la novela homónima de Barry Gifford, el mismo que escribiera "59 Degrees and Raining: The Story of Perdita Durango", novela que adaptaría Alex De La Iglesia en Perdita Durango (1997), retomando el personaje que interpreta Isabella Rosellini en Corazón salvaje (aunque no se parezcan en nada ambas Perditas). Gran base del éxito del film, se halla en la contraposición pasión desgarradora entre los protagonistas, plasmadas en unas escenas de sexo bellísimas, alejadas del ambiente malsano sexual de Terciopelo azul y más cercanas por ejemplo al tierno amor lésbico de Mulholland Drive (Mulholland Dr., 2001); y en un continuo humor absurdo, de una brillantez sensacional, tan tronchante como patético, tan divertido como doloroso. En Corazón salvaje conviven escenas plástica y narrativamente mágicamente trágicas, como ese encuentro con la pareja accidentada, con Sherylinn Fenn apareciendo con el cráneo abierto con la pieza "Dark Lolita" de Angelo Badalamenti de telón de fondo, mientras dice una y otra vez que no se lo cuenten a su madre y pregunta donde está su secador; con escenas de un humor surrealista, como la historia del primo Dell (Crispin Glover), que amaba la Navidad y creía que unos hombres con guantes negros le obligaban a hacer cosas, como meterse cucarachas por el ano. Ese surrealismo bizarro hace que nos muramos de risa ante las mujeres tremendamente obesas y desnudas corretean por la caravana de Big Tuna, o el chascarrillo que deja Perdita Durango cuando secuestra al bueno de Johnny Farragut (impresionante Harry Dean Stanton, en el único personaje 100% bueno de la película y que acaba teniendo la muerte más terrible del film ) dejando una nota supuestamente escrita por él a Marieta que dice: "Me voy a pescar y quizás a cazar búfalos".

Pero sin duda las mejores escenas del film son en las que aparece el personaje de Bobby Peru, interpretado por un perfecto Willem Dafoe (¿alguien recuerda una mala interpretación de este actor?), personaje abstrayente de la película que acaba centralizando toda la trama en su poder de perversión/seducción. Tanto en la secuencia de "di fóllame" con quizás algo más terrible que una violación a la embarazada Lula, como en la escena del atraco en la Ramos Feed Store, en la que, y en uno de los acelerones rítmicos típicos de Lynch, se consigue aunar violencia de tintes viscerales (otra de las pasiones de Lynch: Desde el bebé de Cabeza borradora al asesinato de Andy en Carretera perdida/ Lost Highway, 1996) con la muerte de Bobby saltándole la cabeza por los aires, y el humor absurdo de los dueños del almacén, donde envueltos en sangre discuten sobre los avances de la ciencia mientras uno de ellos busca su mano... que ha cogido un perro y se la ha llevado para comérsela.

Así esta road movie con personajes tan misteriosos como el Señor Raindeer (Morgan Sheperd), que podría ser primo hermano del Dick Laurent de Carretera perdida, que a la vez sería cuñado del Cowboy de Mulholland Drive, ambos parientes lejanos del Ben de Terciopelo azul y todos juntos, futuras proyecciones del Barón Harkonnen de Dune (ídem, 1984), acaba transmutando una historia de amor bajo las melodías de Elvis Presley (cantadas por el propio Cage, en una época donde daba gusto verle actuar) y con ecos a la fábula de L. Frank Baum "El mago de Oz", en especial a la versión fílmica que realizó Victor Fleming con Judy Garland como Dorothy, en un tornado árido y sangriento en una tierra iridiscente y áspera, apestada de podredumbre, industria en declive y freaks extraídos desde la última neurona del universo lynchiano.

Mención aparte merece, tanto por la sorpresa que me crea el hecho de que Lynch deseara un happy end que no existía ni siquiera en la novela de Gifford , y que además se aleja temática y tonalmente del resto del film. En una secuencia que parece sacada de un film de Donald Siegel, unos macarras le dan una paliza a Sailor, al que se le aparece nada menos que el hada buena (Sheryl Lee, ¡La Laura Palmer de Twin Peaks!) y le dice que regrese con Lula, que no renuncie al amor. Este, evidentemente lo hace y por fin le canta el "Love Me Tender". Aún ahora no sé si detesto o amo este final.

(1) Esta escena sería tomada como fuente de inspiración en el debut cinematográfico del escritor Ray Loriga, La pistola de mi hermano (1997)
(2) La escena del asesinato de Johnny entroncaría directamente con el ataque de Frank Booth a Jeffrey Beaumont en Terciopelo azul, en esta Frank se pinta los labios y besa apasionadamente a Jeffrey manchándole la cara, exactamente lo mismo que realiza Perdita con Johnny.
(3) El hoy actor de bodrios tan ejecutables como City of angels (ídem, 1998.Brad Sielberling), Asesinato en 8 mm (8 mm, 1999. Joel Schumacher) y Con Air (idem, 1997. Simon West), por aquel entonces era un joven actor con mucho talento demostrado en films como: Arizona baby (Raising Arizona, 1987. Joel Coen), Besos de vampiro (Vampire kisses, 1988. Robert Bierman), Peggy Sue se casó (Peggy Sue got married, 1986. Francis Ford Coppola) y otras.
(4) Merece contar que aunque Gifford no participó en el guión de Corazón salvaje, sí lo hizo en el de Carretera perdida que no se basaba en ningún libro sino en una idea de Lynch, quedó muy satisfecho con la película, ante la irritación, por ejemplo, del Comité Fascista de Ataque a las Adaptaciones Literarias.