CON FALDAS Y A LO LOCO (Some Like It Hot, 1959)  
Ficha
Top Billy Wilder
Sumario
Por Jesús A. Ruiz



















Miradas de Cine © 2002

Humor inteligente

Hablar de Billy Wilder es hablar de una extraordinaria comunión entre industria, espectáculo y arte. Nadie como el adorado guionista y director para satisfacer tanto y tan bien a los estudios, a la crítica y a los espectadores. Estamos ante una de las más brillantes inteligencias del séptimo arte. Un maestro que desarrolló como pocos el Humor. Un Humor inteligente, y lleno de riesgos, pues como él mismo avisa: «La comedia supone un tremendo desafío para el director. Con el drama siempre se puede conseguir un buen resultado gracias a la implicación emocional. Pero en una comedia, una escena que no funciona conduce a un fracaso sin paliativos» En efecto, la comedia es siempre un juego de magia del que desconocemos los efectos que pueden derivarse. Cuando se practica el ejercicio del Humor lo que se hace es alterar la secuencia lógica de los hechos, definir una pauta que resulta conocida o familiar y alterar con un giro la secuencia previsible. Ese giro plantea dos problemas fundamentales; ser eficaz, por sorprendente y universal, y tener continuidad para no quedarse en un gag aislado. Por ello es tan difícil hacer comedia. Y Billy Wilder solventa estos dos problemas de modo admirable, sus giros han llenado de risas las salas a través de generaciones y sus historias han quedado hilvanadas para el recuerdo. Historias que pueden resumirse siempre en sinopsis escuetas y personajes entrañables y humanos, tan humanos como cada uno de nosotros, como el propio Baxter de El apartamento (The Apartment, 1960), que a pesar de aparecer al principio como un como un servil y miserable oficinista, recibe de la boca de Shirley el calificativo que todos le otorgamos: «¡pero qué loco y qué bueno es usted!». Porque, por un milagro del que todavía desconozco las claves Billy Wilder es capaz de arrancar de nosotros la implicación emocional necesaria para que llevemos muchas de sus películas en el corazón.

Y es que este caballero se curtió durante muchos años en la época dorada de los estudios, desarrolló al alimón con sus colaboradores, Brackett y Diamond algunos de los mejores guiones de la historia del cine trabajando con ellos para darnos el esqueleto de títulos como: Bola de fuego (Ball of Fire, 1941. Howard Hawks), La octava mujer de Barbazul (Bluebard's Eigth Wife, 1938. Ernst Lubitsch), Ninotchka (id., 1939. Ernst Lubitsch, Si no amaneciera (Hold Back the Down, 1940. Mitchell Leisen), Con faldas y a lo loco, El apartamento

Y todo este preámbulo es para recordar con ustedes la que muchos han considerado la comedia del siglo: Con faldas y a lo loco, cuyo título original es Some Like it Hot, del año 1959, con un guión escrito, en este caso con Diamond, basado en un relato de Robert Thoeven y Michael Logan. Contó con Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon para interpretar al trío protagonista con seis papeles entre los tres. Arropados por unos secundarios de lujo entre los que cabe señalar al inolvidable Joe E. Brown en el papel de Osgood. Las anécdotas son jugosas y fáciles de encontrar, forman parte de los corrillos sagrados de Hollywood. Pero ¿cómo es la historia? Dejen de leer si no quieren escucharla, porque se la voy a contar:

La música de los felices 20 arranca esta película inolvidable que transcurre durante sus 121 minutos con un ritmo vertiginoso. Inmediatamente aparecen unos personajes de comic en un coche fúnebre perseguidos por la policía en la época de la ley seca con un ataúd lleno de botellas de whiskey. Estos mafiosos sirven para abrir y cerrar la película. El cargamento del inicio va a un antro lleno de música y chicas guapas donde se va a producir la redada que llevará al paro a los dos músicos de poca monta, Ferry cabal, sensato, conservador y sin embargo dispuesto a traicionar los pasos que le dicta su conciencia, por amistad, para seguir a su amigo, Joe, mujeriego, jugador, saxofonista y con una lista de pecados que a mi me caben en una muela. Dos tipos que desde su contraste nos obligan a sonreír y desde su bondad nos invitan a seguirles, a ver qué les pasa. Y lo que les pasa es que en la búsqueda de su nuevo trabajo son testigos de un ajuste de cuentas en la matanza de San Valentín, entre dos grupos de gangster. Para salvar el tipo deben disfrazarse de mujeres y marchar a Florida, tierra de millonarios, camuflados como Dafne y Joseph hiñe en una orquesta exclusivamente femenina. Tienen que huir, giro: han de disfrazarse de mujeres, con las situaciones tan graciosa que esto puede llegar a generar. La aparición de Marilyn en la estación es un instante lleno de magia y carnalidad. Hasta este punto vemos la historia desde planos generales, somos reyes gozosos con la historia del bufón. Hasta que en la intimidad del baño femenino, cuando Daphne y Josephine se encuentran una hermosa petaca de apetecible licor en una no menos apetecible pierna femenina y en el juego de planos ya somos Daphne y Josephine que hablamos con Sugar y Sugar que hablamos con ellas/ellos. Son contadísimos los planos de este tipo, la mayoría es una secuencia de planos generales. Y otra vez ritmo, música y un pedazo de mujer que toca un diminuto ukelele en el ensayo del tren. Somos testigos de una fiesta en un vagón/cama, a la que cualquier hombre le hubiera gustado asistir. Los cambios de identidad, la dificultad para mantener un engaño, el conflicto de los sexos y el nacimiento del amor se resuelven en multitud de guiños hasta que llegamos a Florida, allí el primer millonario es, mi inolvidable Osgood. En este nuevo escenario, las relaciones se multiplican, Daphne pasa a ser el falso y joven millonario que sueña Sugar y nuestro conservador Jerry encuentra la tranquilidad que podría soñar con el viejo millonario, al que se rinde en una noche de tango y luna en la que paralelamente Sugar y el falso millonario joven pierden totalmente la razón en un juego delicioso y perverso de champan francés y besos americanos. Ya es difícil, insostenible, mantener los engaños. Y de nuevo los mafiosos aceleran, ¿más?, sí, más! el transcurso de los hechos. Al final todo se rompe,el amor se derrama y Sugar ama al saxofonista y Osgood al hombre.

Sí. Vayan a verla.Sé que no debiera haberles contado el argumento. Dejé muchos detalles en el camino. Pero ¿qué quieren? Nadie es perfecto.