| LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (The Private Life of Sherlock Holmes, 1970) |
|
|
||||||||||||||||||
Los trapos sucios del mitoEl ingreso en el clubAntes de entrar en materia, me gustaría comentar brevemente la masacre que sufrió esta película en la sala de montaje. Inicialmente, el film explicaba varias peripecias del detective inglés y estaban estructurados a modo de flash-backs (si no recuerdo mal eran unas 5 y en las copias distribuidas se pueden intuir su ubicación dentro de la trama en algunas frases que a todas luces parecen introductorias pero que van seguidas de una pausa) pero cuando Wilder volvió de localizar para su siguiente película (Avanti!, 1972) se encontró con una cinta que no llegaba a las dos horas de duración y mutilada por todos los lados, de este modo, nos encontramos solo con dos aventuras, la del ballet ruso utilizada a modo de introducción y la que ocupa casi toda la película, donde Sherlock Holmes y su camarada Watson intentarán averiguar dónde se encuentra el marido de la misteriosa mujer. Por ese motivo, se propicia el ingreso de Wilder al club de fans de los productores (o quien tuviera la culpa) de Hollywood cuyos miembros lo forman entre otros Erich Von Stroheim (sin duda el presidente de tan selecto club), Orson Welles o Sam Peckinpah. Género y temasLa vida privada de Sherlock Holmes es a mi juicio la película más representativa del cineasta ya que es la que resume los temas y constantes tratados por Wilder a lo largo de toda su carrera como cineasta (incluso en la de guionista). Holmes y compañía están tratados desde una óptica jamás vista, Wilder y Diamond cogen a los personajes de Doyle y los llevan a su terreno temático olvidándose de todos los tópicos que el personaje de Holmes sufría en los films interpretados por Basil Ratbone e incluso en la posterior y entretenida El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, 1985. Barry Levinson). El terreno temático del que hablo, es tanto a nivel de géneros y como el de la definición y el tratamiento de personajes. En la vida privada de Sherlock Holmes se mezcla de manera magistral el drama (El crepúsculo de los dioses [Sunset Blvd., 1950], Días sin huella [The Lost Weekend, 1945]), la comedia (Uno,dos,tres [One, Two, Three, 1961], Con faldas y a lo loco [Some Like It Hot, 1959]), la aventura (El héroe solitario [The Spirit of St. Louis, 1957]) y un largo etcétera, pero quizás la mejor muestra de la calidad (y de autoría) de la película la encontramos a la hora de reflexionar sobre los temas que aparecen, especialmente en el tema en el que se mueven todas las películas de Wilder, el de las apariencias, el mismo eje temático de Hitchcock pero tratado de forma distinta. Unos ejemplos que me vienen a la cabeza, y perdón por la esquematización:
Bajo esas premisas, en La vida privada de Sherlock Holmes, nos encontramos a un Sherlock (aparentemente) misógino, homosexual, drogadicto, a un Watson (aparentemente) mujeriego y sumiso, a una mujer alemana que se hace pasar por belga y que de viuda tiene bastante poco, a unos monjes que resultan ser espías prusianos, a un monstruo que resulta ser un submarino, a una reina de Inglaterra que aparenta ser de hierro pero en el fondo es una cachonda (siento utilizar este adjetivo, pero los que hayan visto la película me entenderán) y un paraguas no sirve para resguardarse de la lluvia con lo que nos encontramos, sin ningún tipo de dudas, ante la culminación temática del cineasta vienés, porque es en este film y en mi opinión en ningún otro en el que Wilder mantiene esas apariencias no solo en hechos concretos sino en la definición de sus personajes. Con lo que algunos de esos juicios establecidos a priori al principio del film se verán confirmados y otros modificados, estableciendo un maravilloso e interactivo juego entre la primera impresión que nos causan los personajes y lo que posterior y progresivamente se revelará y mostrará como la verdadera naturaleza de los mismos. Una muestra, establecida en el terreno de la ficción cinematográfica pero que fácilmente se podría extrapolar al ser humano porqué a pesar de que Wilder siempre tuvo la capacidad para dejar una puerta abierta para que sus personajes (y por extensión el género humano) se rediman y alcancen el status de la felicidad, en La vida privada de Sherlock Holmes no hay lugar para la esperanza, Sherlock Holmes acaba triste y desamparado ya que su amada espía ha muerto a manos de los japoneses. Un hecho que si bien al principio del film no debería de haberle afectado, se convierte en una daga que se clava directamente en el corazón, ya que Holmes (de la mano de Wilder) ha transmutado ese sistema de valores por el que se regía y se ha quitado esa coraza que le hacía ser un inaguantable y prepotente misógino para descubrirse como un joven enamoradizo, pero una vez más Wilder pasa cuentas a sus personajes y hace que Holmes, de algún modo, pague por todas las "malas acciones" que ha cometido (malas acciones que en la copia original deberían de haberse desarrollado pero que debido a la mutilación de la cinta, tan sólo se llegan a intuir). En este film, Wilder tampoco hace una excepción en lo que se refiere a criticar irónica y magistralmente todo lo que él quiere, cuestionándose constantemente los valores de sus personajes y denunciando en algunos casos su falta de moralidad, su mezquindad o su falsedad como persona, demostrando por enésima vez su valentía y capacidad para mostrar lo más oscuro de ellos. Porque aunque no sea tan explícito como Godard o Loach, por poner dos ejemplos de cine de denuncia y actualmente caduco, en La vida privada de Sherlock Holmes encontramos innumerables criticas (políticas, sociales o morales) pero de forma sutil, elegante, algunas incluso cómicas y realmente sinceras (capacidad que los dos cineastas anteriores han perdido desde hace mucho tiempo). Desde las explícitas (Nietszche es demasiado alemán), a la declaración de tolerancia que hace sobre la homosexualidad. Todo eso presentado de forma magistral, a modo de aventura detectivesca aparentemente inocente y sin maldad alguna pero con la profundidad suficiente como para que la película no se quede en la crítica panfletista y resista el paso del tiempo con una solidez digna de la obra maestra que es y demostrando los paralelismos de Wilder con el cine de Hitchcock, igual que los hay y muchos entre el de Visconti y Ford. Holmes y WatsonProbablemente, Sherlock Holmes y su inseparable Dr. Watson, sean los dos personajes más conocidos de la Historia de la Literatura, por lo que Wilder y Diamond asumen un riesgo tremendo al llevarles a su campo de acción, pero queda demostrado con creces que salen airosos del reto, en gran parte porque los hacen suyos, demostrando su "respetuosa falta de respeto" por todo tema que pasaba por sus manos. Wilder y Diamond dinamitan desde el primer minuto toda el aura que podían tener ambos personajes. Nos advierten con la voz en off de Watson (o al menos en la versión doblada) que no vamos a ver un caso sobre los que solía escribir como "El perro de los Baskerville" o "El signo de los cuatro", una voz en off que nos remite obligatoriamente a otra de las cumbres del cine wilderiano, El crepúsculo de los dioses porque como en las aventuras de Holden por los entresijos de la vieja casa de Gloria Swanson, la voz en off corresponde a un muerto. Aunque en el caso de La vida privada de Sherlock Holmes, esa voz no tenga el mismo impacto ni objetivo dramático que en El crepúsculo de los dioses. Esa advertencia sobre el desarrollo atípico que tendrá la trama es a la vez una advertencia de que vamos a ver a un Holmes atípico como nunca antes lo habíamos visto, en su vida privada. Holmes no es ese caballero ingles, listo y servicial sino que es un tipo que insisto, aparentemente, odia a las mujeres («Cuanto antes resolvamos el caso, antes nos desaparecerá ella», exclama Holmes cuando se presenta la misteriosa mujer en su casa) no tiene la más mínima consideración con su colega Watson (no duda en decir que su compañero es homosexual para librarse de la proposición sexual de la bailarina y siempre se siente superior cuando Watson no comprende sus métodos de deducción), un Watson que a pesar de las mil y una perrerías que debe haber sufrido por parte de Holmes, no duda en admirar, alabar e incluso mentir en sus relatos, con tal de ocultar los defectos del detective, que no dudaría en casarse para mantener las apariencias y que tan sólo duda de su admirado compañero cuando atisba un cierto grado de homosexualidad en él, en uno de los mejores diálogos del cine de Wilder según mi opinión: Watson: No sé si seré un impertinente
pero
¿ha habido alguna mujer en su vida? Sobre mi insistencia en las apariencias, resaltar que es el eje de la relación entre ambos, de ahí mi exaltación como cumbre temática. A Watson no le preocupa el hecho de que Holmes pueda ser homosexual, sino que le preocupa que a él también le consideren homosexual («¡Qué pensarán mis compañeros del sexto de fusileros!») y no dudaría en casarse si con eso salvara su reputación. Pero esas apariencias de carácter (respecto al público) se rompen con la aparición de la chica en la vida de ambos, el personaje femenino como sucede en Hawks y en Hitchcock, actúa como elemento desestabilizador. Progresivamente será Watson el machista y Holmes el servicial, Watson se convierte en un personaje pesado, perdido y superado por las circunstancias, mientras que Holmes olvida a su camarada y "a su manera" se centra más en la chica (no es casualidad que Holmes quiera ayudarla haciéndose pasar por el marido de ésta y relegando a Watson el papel de sirviente; o que Watson tenga que hablar con los monjes que han hecho voto de silencio (!) mientras Holmes disfruta de una estancia placida junto a la chica). Otro hecho de la transmutación de los valores de los personajes establecidos al inicio es que partir de la aparición de la chica, Holmes no resuelve nada por si mismo, sino que todos los problemas le vienen con una pista más o menos fácil de resolver. Llegando a su grado más evidente con el anteriormente comentado final. Wilder director-autorNo sé si algún valiente duda aún de la autoría de Wilder (1) como director, pero no quiero darle vueltas al tema porque al fin y al cabo como ya se ha escrito aquí, nadie es perfecto, así que dejemos las inutiles polemicas y quedémonos con de películas, las películas DE Billy Wilder. (1) Admiro a los cahieristas (Truffaut, Becker, Godard, Rivette ) pero cometieron grandes injusticias que aun hoy en día deben repararse. |