TESTIGO DE CARGO (Witness for the Prosecution, 1957)  
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Top Billy Wilder
Sumario
Por Sergio Vargas

Cartel del film












Miradas de Cine © 2002

Un Hitchcock "estilo Wilder"

«Me aburro si hago siempre lo mismo. Admiro a Hitchcock; pero no podría trabajar como él, porque siempre hacía la misma película. Me dije: "Ahora voy a hacer una película mejor que Hitchcock" e hice Testigo de cargo.» Billy Wilder.

Para esta película de 1957, Wilder se rodeó de un reparto plagado de grandes estrellas (Marlene Dietrich, Charles Laughton, Tyrone Power, y Elsa Lanchester) adaptando la obra de teatro homónima de Agatha Christie. Lo curioso del asunto es que fue Marlene Dietrich quien quiso que se llevase la obra al cine exigiendo interpretar ella el papel y que el director fuese Billy Wilder. Éste, no dudó y aprovechó para hacer su película hitchcockiana, calificativo que puede resultar pretencioso, pero que sin embargo resulta una comparación bastante acertada. Testigo de cargo es una maravilla que estoy seguro firmaría orgulloso el director de Vértigo (Vertigo, 1958. Alfred Hitchcock). Entre otras cosas por el prodigioso guión, obra una vez más de Wilder (junto con Harry Kurnitz), que combina géneros con la soltura y maestría habituales en el director y guionista.

La historia transcurre en la Inglaterra de 1952. Charles Laughton es Sir Wilfrid Robarts, un prestigioso abogado, que tras sufrir un ataque al corazón, debe dejar los casos criminales por prescripción facultativa y limitarse a divorcios, herencias y otras nimiedades. Entonces, conoce el caso de Leonard Vole (Tyrone Power), que ha sido acusado de asesinar a una millonaria anciana. Después de que Sir Wilfrid someta a Vole a la dura prueba del monóculo (en una de las escenas más divertidas de la película) de la que Vole sale victorioso, y contrariando las órdenes de su médico, se decide a aceptar su caso. Elsa Lanchester interpreta a Miss Plimsoll, la enfermera personal de Sir Wilfrid, encargada de vigilar que ni fume, ni beba, ni tenga compañía femenina, así como de que haga religiosamente su siesta y sus paseos, labor que el abogado se encarga de sabotear continuamente. Esta situación genera un montón de momentos cómicos, como el mismo inicio del film, con la conversación que mantienen ambos en el coche a la salida del hospital (en realidad es ella la que habla casi todo el tiempo) o cuando Sir Wilfrid conoce a Vole; mientras su colega trata de explicarle al enorme abogado el caso, éste tiene por única preocupación encenderse un puro a la vez que vigila que Miss Plimsoll no le descubra, ignorando casi por completo a su interlocutor. Lanchester y Laughton, que estaban casados en la vida real, hacían una excelente pareja en la pantalla. Con Sir Wilfrid, Charles Laughton creó uno de los personajes mas inolvidables de la historia del cine. Digo creó, pues no sólo fueron los maravillosos diálogos de Wilder y Kurnitz; además Laughton ofrecía nuevas posibilidades a Wilder cada vez que repetía una escena, a la vez que éste las aceptaba de buen grado. De Laughton llegó a decir que era el mejor actor con el que había trabajado. Tanto Laughton, como Lanchester, y también Wilder (como director), fueron nominados a los oscar, así como la propia película, el sonido y el montaje.

Pero si hay alguien que se apodera de cada plano en el que aparece en Testigo de cargo, esa es Marlene Dietricht, que interpreta a Christine Vole, la esposa del acusado, empezando por la escena en la que aparece por primera vez, en casa de Sir Wilfrid, dejándole bien claro que no es el tipo de mujer que él cree, hasta las escenas finales del juicio con ese aspecto de mujer fatal, y a la vez pareciendo tremendamente frágil. Y llegando incluso a enamorar en ese flashback que nos transporta a la Alemania de después de la segunda guerra mundial y en el que aparece cantando "I Never Go There Anymore", para luego enamorar a Leonard (y a mí también, como ya digo) a cambio de un poco de ázucar. Y hablando de Leonard, (voy a seguir por ahí, que como siga hablando de la Dietricht me pierdo), esta fue la última película que rodó Tyrone Power, que fallecía al año siguiente mientras rodaba una escena de Salomón y la reina de Saba (Solomon and Sheba, 1959. King Vidor), siendo sustituido posteriormente por Yul Brynner.

Estando basada en una obra de teatro, y como es de prever, la película se desarrolla enteramente en interiores, de hecho si exceptuamos el anteriormente mencionado flashback, y otro en el que Leonard nos cuenta como conoció a la asesinada, el resto de la película prácticamente discurre entre la casa de Sir Wilfrid y el juzgado.

Hay que dejar claro que no todo son risas en Testigo de cargo. Ni siquiera puede decirse que la película sea una comedia. Aparte de los momentos cómicos centrados mayormente en la pareja abogado-enfermera, tenemos la parte dramática que pesa sobre el matrimonio Vole, con el sufrimiento de Leonard, que se ve casi condenado a muerte por un crimen, que tanto él como su esposa, que también sufre lo suyo, aseguran que no ha cometido. Y la intriga, porque hasta el final de la película nadie sabe que pasó exactamente la noche del crimen salvo Leonard y Christine Vole, y por supuesto la difunta, que naturalmente, nada puede aclararnos. Ese famoso final, que nos sorprende no una, ni dos, sino hasta tres veces (como los huevos Kinder), del que una voz en off mientras aparecen los títulos de crédito nos ruega encarecidamente que no revelemos a nadie que no haya visto la película, y que algunos califican de tramposo, no puedo yo tildarlo de nada que no sea simplemente genial. Si acaso hitchcockiano, que viene a ser lo mismo. De hecho, he de añadir, que la segunda vez que ví la película, su final me sorprendió todavía más que la primera.