| 1941 (1941, 1979) |
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Desmadre a la japonesaLa película que supuso el primer gran fracaso comercial de Steven Spielberg, convertido ya en su época de realización (1979) en el nuevo "Rey Midas" del cine norteamericano tras el hundimiento del sistema clásico de estudios, fue 1941, un film mayoritariamente olvidado por los fans más acérrimos de Spielberg (muy propensos a la amnesia respecto a sus películas menos presentables), y denostado con justicia por la crítica pero que, pese a su insuficiencia, resulta muy interesante para comprender algunos aspectos del cine de un realizador que, para bien o para mal, constituye una referencia fundamental dentro del cine mundial en los últimos tiempos, y es autor de grandes películas, sobre todo en los albores de su carrera. Es curiosa la evolución que ha experimentado la relación de Spielberg con la Segunda Guerra Mundial. A falta de conocer El imperio del sol (Empire of the Sun, 1987), adaptación de una historia de J. G. Ballard que acaece durante la invasión de China por parte de Japón, se observa cómo el conflicto en cuestión ha ido tomando diferente papel dentro del cine del realizador norteamericano, comenzando por la presencia de los nazis como un background en las aventuras de Indiana Jones, pasando por el acercamiento lúdico hacia dicha guerra presente en 1941, continuando con La lista de Schlinder (Schindler's List, 1993), un film que aborda parcialmente el Holocausto y que termina con un patético epílogo en color que forma parte indisociable de la película (aunque ésto suele olvidárseles también a algunos spielbergianos), y terminando, de momento, con Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998), aberrante revisión, pretendidamente fordiana, de la Segunda Gran Guerra desde la autocomplacencia, oculta bajo un apabullante envoltorio de realismo documental. Teniendo en cuenta el fiasco que, a todos los niveles, supuso 1941, y el hecho de que la Academia haya premiado al realizador por sus dos trabajos "serios" sobre el tema (despreciándole olímpicamente cuando se suelta con una obra tan madura como Inteligencia Artificial –A.I., 2001–, la película más incomprendida de Spielberg), supongo que sus próximas propuestas sobre el conflicto (Indiana Jones 4 aparte) seguirán el insincero camino de recuperación de una "mirada inocente" que Spielberg pretende lanzar hacia la época desde la puerilidad más absoluta, y también desde el olvido intencionado de todos los acontecimientos históricos posteriores (Vietnam, la caída del Muro de Berlín...), ante los que Spielberg prefiere volver la cabeza, seguramente para que no contaminen la "pureza" de su mirada, mirada sesgada, por mucho que él la quiera "inocente" y "objetiva". Lejos del tono grave de estos sermones con que nos castigó Spielberg últimamente, 1941 es una película que especula en tono humorístico (muy poco logrado) sobre un virtual ataque del ejército japonés al estado de California. El tono es naïf, colorista y superficial, con ciertas apariencias de cartoon (el legendario animador Chuck Jones –cuyo reciente fallecimiento fue, por cierto, obviado escandalosamente por los medios de comunicación– fue asistente creativo sin acreditar), formado por una serie de sketches (por no decir boutades) en paralelo protagonizados por un reparto coral lleno de estrellas, lo que hace pensar en el cine de catástrofes (y algo de eso hay en algunas secuencias) propio de aquellos tiempos. El film me parece, no obstante, influenciado claramente por una película realizada un año antes por John Landis bajo el título de Desmadre a la americana (National Lampoon's Animal House, 1978); película que, contra la opinión generalizada, y reconociendo su innegable influencia en decenas de soeces producciones posteriores, me parece un buen film realizado por un director que por aquel entonces andaba muy lejos de su actual decadencia. El buscado aspecto gamberro del film de Spielberg, la presencia de Tim Matheson y John Belushi en papeles similares a los de Desmadre a la americana, unida al cameo del propio John Landis (correspondido por la aparición de Spielberg en la genial The Blues Brothers –id., 1980–, también de Landis), dan fe de la conexión entre ambas obras. Empero, Landis es (era) un director mucho más dotado para el slapstick, para la screwball comedy, y para los números musicales que Spielberg, y eso se manifiesta visionando atentamente ambos films: Mientras Desmadre a la americana encuentra su gracia en los deliberados chistes vulgares y brutos, pero también desprejuiciados, y vistos con cierto distanciamiento y detalles surreales, 1941 se esfuerza en subrayar una y otra vez la gracia de las situaciones y lo disparatado del argumento, señalándole sin cesar al público lo simpáticas que son las ocurrencias, pero no trabajando en absoluto esas ideas. El film de Landis intenta, pues, hacernos gracia, mientras que el de Spielberg intenta que veamos lo gracioso que es, cosa muy distinta. Y es que el sentido del humor es algo muy serio, y requiere rigor en su gestación para ser efectivo. Requiere asimismo un rigor en su escritura, en su puesta en escena y en las interpretaciones, del cual carece 1941. No se puede intentar hacer reír en todos y cada uno de los momentos, y los gags necesitan un tiempo de preparación para lograr su objetivo, algo que no permite el ritmo frenético de Spielberg, quien busca, precisamente, esa sensación de locura y desenfreno a cada instante. El argumento, deslavazado y caótico (norias que salen rodando, aviones fuera de control que atraviesan Los Angeles...), intenta la vía del humor "por saturación", y se prolonga además sin motivo, abusando de la destrucción masiva de decorados, mostrada a través de un atropellado montaje de planos que arruina, de facto, sus posibilidades cómicas. Me explico: Spielberg parece no darse cuenta de que el carácter imperecedero de un gag tan famoso como la caída de la fachada del edificio sobre Buster Keaton en El héroe del río (Steamboat Billy, Jr., 1928. Charles F. Riesner y B. Keaton) se debe a que está realizado en un plano único, sin cortes. El montaje de varios planos durante el derrumbe de la casa habría estropeado el gag, sin duda. Lo mismo ocurre con las acrobacias de Harold Lloyd en los filmes en los que se dedicaba a escalar las paredes de los edificios; dichas acrobacias habrían sido mucho menos significativas con un montaje de planos de detalle. La presencia en el guión de Robert Zemeckis (junto a Bob Gale y John Milius) tampoco creo que sirva precisamente para contrarrestar la inmadurez (en el mal sentido del término) del proyecto, y tampoco para paliar el tedio y la falta de ideas que asolan a la película a medida que transcurre su excesivo metraje. Además, 1941 avisa sobre el peligro que conlleva el cine de Spielberg, incluso en el terreno de la fantasía y la aventura, donde no se le puede negar habilidad y talento (mucho menos apreciables en su cine "serio", que encuentro, por lo general, envarado y/o melifluo). Me refiero a su alarmante tendencia a la repetición de esquemas, de sus propias fórmulas, que en 1941 se manifiesta en la secuencia inicial, en la que Spielberg, ayudado por John Williams, parodia Tiburón (Jaws, 1975). No se trata de mantener un estilo tanto como de citarse a sí mismo, regodearse en el mito recién creado. Así pues, el "Rey Midas" de Hollywood empezaba a ser consciente de la posición que iba alcanzando en la industria, y el abrumador éxito de sus propuestas comenzaba a fagocitar sus nuevos proyectos, a encadenarle a su propia manera de entender el cine, lo que provocaría el progresivo anquilosamiento de sus propuestas, impidiendo evolucionar a un director que (al igual que su amigo George Lucas) se apoltronó y perdió (como el resto del cine americano) el respeto a los espectadores y a su propio trabajo, el cual despachó, a mi modo de ver, y salvo excepciones, con visible agarrotamiento en los últimos años, hecho que intensificó la sorpresa de Inteligencia Artificial, película que, repito, paréceme la auténtica cumbre de su cine. Termino con un profundo lamento por el desaprovechamiento de medios de producción (imponentes, pero suspendidos en el vacío) y, sobre todo, del reparto, en el que figuran importantes nombres de la comedia americana de la época. Aparte de los citados Matheson y Belushi, intervienen, entre otros, en 1941 Dan Aykroyd, Ned Beatty, Nancy Allen, John Candy, Elisha Cook Jr., Robert Stack, Toshiro Mifune, Warren Oates, Dick Miller, Mickey Rourke, Treat Williams, Michael McKean, el blacklister Lionel Stander, o el hoy recuperado para el cine comercial Christopher Lee, además de directores como Landis, Penny Marshall, Andy Tennant o Sam Fuller, que es de lo más gracioso de la película, en su brevísima aparición (un plano: como se ve, Spielberg no escatimó en lujos) haciendo de militar. A Fuller, por cierto, le sacó más partido como actor el avispado Larry Cohen en Regreso a Salem's Lot (A Return to Salem's Lot; 1987), película B llena de humor poco ostentoso, donde un impagable Fuller, pistola Luger en mano, se dedicaba a cazar vampiros. A su edad. |