Spielberg y sus películas segun la crítica

 
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Por José David Cáceres







Miradas de Cine © 2002

El cine de Steven Spielberg siempre ha estado -excepto en 1941 (id, 1979)- respaldado por el público y es con casi toda probabilidad el único director desde Alfred Hithcock que es la estrella de sus films, el mayor reclamo publicitario de los mismos e incluso de las de otros que llevan su firma en tareas de producción. Así no resulta sorprendente ver el anuncio de su último film estrenado, Minority Report (id, 2002) donde su apellido va junto con el del actor de turno, en este caso Tom Cruise.

Los medios de comunicación, especializados o no, siempre han tenido hueco entre sus espacios o entre sus páginas para dedicar al "último Spielberg". Sin embargo, como apunta Marcial Cantero en su libro del director (Ediciones Cátedra, 1993), pocos son los textos que van más allá de la mera anécdota y del lugar común. En este interesante aunque un tanto insuficiente libro que se acerca al director americano, Cantero dedica un capítulo a transcribir las opiniones de criticos de todo el mundo sobre Spielberg y sus films. El presente artículo nace a partir de ahí, recogiendo algunas de las opiniones más interesantes, no todas, que Cantero cita en su libro y añadiendo algunas otras obtenidas principalmente de la revista "Dirigido por...".

Si en el estudio que dedicamos a Billy Wilder, proponíamos en un artículo similar una reflexión sobre lo coyuntural del estudio critico a raíz de la valoración, que por parte de la critica, los films del cineasta austriaco tuvieron en el momento de su estreno, en este caso, sin negar esta posibilidad siempre presente, reuslta interesante comprobar las discrepancias entre aquéllos que defienden a Spielberg y alaban además de su perfección técnica su talento como narrador, los que menosprecian su cine por su sentimentalismo y artificio, o los que solo valoran su virtuosismo técnico y prefieren sus films menos comprometidos que los supuestamente más graves...

Sobre el director

Juan Carlos Rentero, Casablanca, nº 44 (Septiembre, 1984): «Spielberg está justo en el margen que separa el arte del fenómeno sociológico y, resulta especialmente triste que los directores de ahora no sean reconocidos por su trabajo, sino por todos los elemenots que rodean precisamente sus películas»

Jesús Mota, Cinco Días (1988): «Como gana millones de dólares a mansalva, como llena los cines sin compasión alguna para quienes los vacían a base de tonterías plúmbeas y pretensiones desafordas de trascendentalismo (...) hay quien opina que es un mal director de cine. Error de principiante. Spielberg es un excelente cineasta (...) lastrado en todo caso por un mal endémico del cine contemporáneo. cual es falta de guiones. O de guionistas con talento»

Roger Boussinot en "L'Encyclopedie du cinéma" (Bordas. Paris, 1989) describe a Spielberg como «un cineasta de gran valor, maestro de sus ideas cinematográficas y medios financieros, es decir, libre de su destino... y hasta puede que, en gran mediad, sea quien decida el futuro del cine americano. ¿Hasta qué punto?»

David Kaufman, "Steven Spielberg" (Ediciones JC. Madrid, 1983): «(...) Spielberg es lo que llamaríamos, para entendernos, un narrador puro, con sentido del cine que implica el 'filme bien hecho', perfecto, controlado»

Fernando Colomo, director de cine: «Spielberg es, sobre todo, un divulgador, un estudioso; un copista de los viejos maestros, Hawks, Hitchcock, Ford, y especialmente de las series B americanas»

Neil Sinyard, "The Films of Steven Spielberg" (): «Quizá la evasión es la situación más repetida en las películas de Spielberg y constituya el tema dominante. Esto plantea algunas cuestiones sobre el sentido de sus películas. ¿Buscan los personajes la evasión o se evaden de ella?»

José María Latorre, Dirigido por... nº 222 (Marzo, 1994): «Steven Spielberg es, indudablemente, un director con "look" propio (...) temáticamente es un director de secuencias, de fragmentos, que tiende a eludir las escenas difíciles o comprometidas y a potenciar el lado ternurista de las historias que cuenta. En contra de la opinión más generalizada, no me parece un gran narrador».

Marcial Cantero, "Steven Spielberg" (Ediciones Cátedra. Madrid, 1993): «El transcurrir de los años hará ver que el autor de Tiburón es un gran cineasta (...) de una calidad que está por encima de toda duda (...) Steven Spielberg ha revolucionado el mundo del cine, le ha devuelto la magnificiencia que tuvo antaño y ha mantenido viva la imagen del cine como gran fábrica de sueños»

El diablo sobre ruedas (Duel, 1971)

José María Latorre, Dirigido por... nº 101 (Febrero, 1983): «Una interesante película que debe su prestigio cinéfilo más a la brillantez de su planteamiento literario que a su inteligencia en la puesta en escena. El desarrollo del filme está concebido como una de cadena de situaciones-sorpresa engarzadas con imaginación y habilidad, pero, por desgracia, la inventiva visual no se encuentra a la misma altura de la inventiva literaria»

David Kaufman, "Steven Spielberg" (Ediciones JC. Madrid, 1983): «Es, ante todo, una película angustiosa, donde el espectador vive y siente la misma destrucción y acoso que David, lo que provoca que la liberación de David sea, en consecuencia, la del propio espectador. El acierto de Spielberg es doble: por una parte logra meter en la piel de cada uno el drama de David, y, por otra, no da tregua, no permite relacación, no ofrece el mínimo respiro.».

Tiburón (Jaws, 1975)

Felipe Vega, Casablanca nº 7-8 (Julio-Agosto, 1981): «Tiburón viene a ser algo así como la tabla de los diez mandamientos del cine familiar. Un inteligente cóctel en el que su director y sin duda Verna Fields, su montadora, luchan con una historia mediocre (de un novelista mediocre) para convertirla en una narración formidablemente compensada en todas sus partes».

Carlos Losilla, Dirigido por... nº 237 (Julio-Agosto, 1995): «El balance, en definitiva, debería convencernos de que ni la cosa era para tanto, ni el film puede reducirse únicamente a un repertorio de medios colectivos. Sin duda aún el mejor trabajo de Spielberg, Tiburón, como El diablo sobre ruedas, es un sólido producto de género que supo valerse de las resonancias de su época para elaborar a su vez una convincente metáfora pretecnológica»

Encuentros en la tercera fase (Close Encounters in the Third Kind, 1977)

John Russell Taylor, "Great Movie Moments" (Crescent Books. New York, 1987): «Aunque Spielberg la montó y volvió a hacerlo para la segunda versión, siempre me ha parecido que tenía un gran comienzo y un gran gran final, pero poca cosa en el medio».

Jean de Baroncelli, Le Monde: «Hay algo religioso, una especia de euforia inefable en la atmósfera de las últimas escenas. Hacen creer que los mensajeros del cosmos traen un mensaje de felicidad eterna a los terrícolas. Este optimismo, que contrasta con las obsesiones y los terrores que suelen tener las narraciones de ciencia-ficción, acentúa el carácter fantástico del filme. En el fondo, como en La guera de las galaxias (Star Wars, 1977. George Lucas), Encuentros... no quieren más que nuestra inocencia, nuestra alma pura, nuestra entrega. Más que un espectáculo, es un sorprendente espectáculo».

Ray Bradbury, escritor: «Encuentros en la tercera fase es, con toda probabilidad la pelíucla más importante de nuestro tiempo. Spielberg pone punto y final al formalismo, cruza todas las líneas, rechaza los rótulos y las barreras. La película es apolítica. Su religión no tiene denominación. Sun nación es la del filósofo griego que nos dijo que todos éramos ciudadanos del Universo»

1941 (1941, 1979)

Robert Benayoun, Positif: «1941, puramente genial, pero demasiado centrada en el despilfarro de sus propias cualidades, representaba un poo el hundimiento desesperado de un inmenso talento».

José María Latorre, Dirigido por... nº 181 (Junio, 1990): «Se recuerda 1941 por su fracaso económico y se recuerdan los Indiana Jones y otras lindezas de Spielberg por su éxito taquillero, sin darse cuenta que una y otr son similares: películas sin carne ni alma, suma de banalidades cinéfilas de un director de cine que confunde la acumulación con el exceso en el supermercado de los recuerdos del celuloide».

En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981)

Santos Zunzunegi, Contracampo, nº 25-26 (Noviembre-Diciembre, 1981): «A diferencia de los films clásicos, Raiders... tejerá un espacio ficcional homogéneo donde importará menos la aventura concreta (que constituía el núcleo central de ese cine que Lucas dice tomar como modelo) que la enunciación, con mayúsculas, de un concepto abstracto».

Esteve Riambau, Dirigido por..., nº 86 (Octubre, 1981): «En busca... es un filme ejemplar donde todo está perfectamente calculado: sólo el prólogo situado en Sudamérica (...) es ya un magnífico ejemplo de puesta en escena y desarrollo narrativo».

Miguel Marías, Casablanca, nº 10 (Octubre, 1981): «(...) Los personajes no existen, son meras siluetas de paepl (o de celuloide), lo que hace innecesarios a los actores (basta con ponerle un sombrero a Harrison Ford y hacer que le crezca barba en un cambio de plano) u obliga a desaprovecharlos (la prometedora Karen Allen). Tal vez por eso no hay verdadero dramatismo, ni surgte la emocion, ni se tiende la historia con la tensión del suspense. Puede ser divertido, pero es insuficiente»

E.T., El extraterrestre (E.T. The Extra-terrestrial, 1982)

Roland Benabou, Positif nº 273 (Noviembre, 1983): «La fascinación que ejerce E.T., en particular sobre los niños, actúa de una llamada directa a las pulsaciones del erotismo anal, que permancen escondidas en el subsconsciente mucho antes del estadio pregenital de la infancia en el que predominan. Este mecanismo poderoso, que sostiene todo el filme, no se limita a una simple similitud física, por chocante que ella sea, sino que se apoya en una trama completa de relaciones y de sustituciones orgánicas o emocionales, frecuentemente reafirmadas por un simbolismo todavía más directo».

Marcial Cantero, "Steven Spielberg" (Ediciones Cátedra. Madrid, 1993): «Aun siendo la pelicula más taquillera de todos los tiempos y por la que más se recuerda a Spielberg, es su obra menos interesante -excepción hecha de El influjo del mal y Loca evasion- y más prescindible hasta el punto que bien poco positivo se podría decir de ella».

Vicente Molina Foix, Fotogramas nº 1682 (Enero, 1983): «E.T. se funda en los significados de la luz, que asocia, en hallazgo de genio, a la incandescencia del sentimiento. La luz es presentada como una metonimia del BIen, pero también el fenómeno natural que se corresponde a la pureza primitiva, caudalosa e irreflexiva el sentimiento humano»

En los límites de la realidad (Twilight Zone, 1983)

Oliver Assayas, Cahiers du cinéma nº 356 (Febrero 1984): «El episodio de Spielberg es ciertamente el peor de todos y sin duda lo peor que ha rodado su autor».

Diego Galán, El País (1983): «Steven Spielberg cae por los precipios del sentimentalismo y la banalidad».

Indiana Jones y el templo maldito (Indiana Jones and Temple of Doom, 1984)

Antonio Weinrichter, Dirigido por... nº : «¿Cómo aceptar que es una película de aventuras cuando paradojicamente no se la toman en serio no los que las padecen? Los personajes no sufren los peligros, se limitan a avisar al espectador lo que debe sentir (...) pero, sobre todo, preparan al espectador para el nuevo efecto especial (que es lo que realmente se avecina) (...) los protagonistas son meros soportes de la ficción, las peripecias no añaden a la caracterización y sólo 'queda' una sucesión de pirotecnias destinadas a actuar directamente sobrel el espectador, verdadero -y único- protagonista excepctante de la aventura de ver Indiana Jones».

El color púrpura (The Color Purple, 1985)

José Luis Guarner, Fotogramas nº 1723 (Octubre, 1987): «Por mucho que sea un melodrama manipulador y sentimental, es incuestionable que es la obra de un cineasta de genuino talento».

David Ansen, La revue du cinéma nº 416 (Mayo, 1986): «Cuando las imágenes de Spielberg no os deslumbran, caen en una banalidad de tarjeta postal, y el nivel de sentimentalismo alcanza niveles de una toxicidad peligrosa, gracias a la música dulzona de Quincy Jones».

Antonio Weinrichter, Dirigido por... nº 137 (Junio, 1986): «El color púrpura es espléndida, sin paliativos, y sorprende precisamente en los apartados donde más le estaban esperando a Spielberg sus detractores: contiene personajes memorables e interpretaciones magníficas, juega ejemplarmente la carta de la emoción sin caer apenas en lo melifluo ni en el falso pudor y debe ser lo más parecido a un gran melodrama que Hollywood nos haya enviado en los últimos años».

Marcial Cantero, "Steven Spielberg" (Ediciones Cátedra. Madrid, 1993): «El color púrpura es una magnífica película, de lo mejor que ha rodado Spielberg, y está llena de escenas magistralmente resueltas, en la línea más pura del melodrama clásico. (...) es una reflexión sobre la condición humana en general y sobre la femenina en particular. Contada de una manera muy hermosa, tanto en lo formal como en lo literario (...) La banda sonora, escrita en gran parte por Quincy Jones, es quizá la más hermosa de todas las compuestas para una película de Spielberg, y la fotografía de Allen Daviau adquiere una plasticidad y unos matices difícilmente olvidables»

El imperio del sol (Empire of the Sun, 1987)

Nuria Vidal, Fotogramas nº 1740 (Abril, 1988): «En la adaptación que Spielberg ha realizado, las imágenes, de una belleza sobrecogedora, y la historia de una fuerza indiscutible, son permenentemente boicoteadas por una música espantosa que reduce el producto a un film de Walt Disney».

Pedro Crespo, ABC (1988): «Es un espectacular y actractivo melodrama épico, un drama de aventuras trufado de sentimentalismos de curso legal. Spielberg provoca desde sus imágenes las emociones del espectacor sin excluir alguna que otra ocasión para las lágrimas. Y lo hace con esa sabiduría formal tan habitual en sus producciones sin excluir tampoco un fondo moral y ético considerable»

Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, 1989)

Laurent Vachaud, Positif nº 344 (Octubre, 1989): «Este tercer episodio es el mejor de todos, reencontrando Spielberg en la puesta en escena un impacto, un ritmo y una velocidad que no se le conocía desde E.T. en 1982. La razón de esa recuperación inesperada: la inteligencia del productor George Lucas, que ha sabido renovar el entusiasmo de su amigo proponiéndole un guión excitante, inventivo y lleno de humor debido al talentoso Jeffrey Boam (...)».

Nicolas Saada, "L'année du cinéma" (Calamann-lévy, 1990): «Es una película cansada, plásticamente gastada que revela una falta total de imaginación visual (...). Inútil tratar de encontrar la belleza de ciertas secuencias del primer episodio»

Always (Always, 1989)

Tomás Fernández Valentí, Imágenes de actualidad nº 82 (Mayo, 1990): «Su hábil dosificación de los detalles humorísticos, la inteligente visualización del cielo y sus magníficas secuencias áreas configuran a Always como un film simpático, quizá poco original pero brillantemente acabado».

Hook, el capitán Garfio (Hook, 1991)

José Mª Latorre, Dirigido por... nº 281 (Julio-Agosto, 1999): «Hook se convierte, así, en un espectáculo reaccionario, todo lo brillante que se quiera, pero peligroso, que burla burlando, invierte el sentido de la bellísima creación de James Barrie y transforma el país de Nunca Jamás, o la tierra de las dos lunas, en un lugar de penitencia que traiciona de principio a fin el ideario de aventura y libertad para el que fue creado».

Parque Jurásico (Jurassic Park , 1993)

Tomás Fernández Valentí, Dirigido por... nº 259 (Julio-Agosto, 1997): «(...) lo mejor de Parque Jurásico reside, como casi siempre en el cine de Spielberg, en secuencias de acción bien elaboradas y, en particular, en la fuerza de determinados detalles (algunos de guión, otros de puesta en escena) que contribuyen a elevar el conjunto un poco por encima de su planteamiento de espectáculo popular (a ratos, populachero)».

La lista de Schindler (Schindler's List , 1993)

Quim Casas, Dirigido por... nº 222 (Marzo, 1994): «La lista de Schindler no cambia para nada los métodos e intereses de Spielberg y, en esto, resulta totalmente consecuente y coherente (...) con toda su obra, sumamente compacta al margen de gustos, afectos y filiiaciones. Habla de un monstruo más cercano [se refiere al Holocausto], más real, pero no nos engañemos, lo hace con el mismo estilo blando, sentimentaloide y excesivamente calculado con el que ha cimentado su no tan consensuada filmografía».

Carlos Boyero, El Mundo: «Spielberg ha conseguido (...) que nuestras sensaciones atraviesen momentos inolvidables (...) Impresionante, hermosa, necesaria, emocionante».

Amistad (Amsitad, 1997)

Mark Robbins, Dirigido por... nº 265 (Febrero 1998): «Spielberg trata de unir su habilidad como cineasta con su pasión como narrador, pero el resultado presenta una alarmante irregularidad».

Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998)

Tomás Fernández Valentí, Imágenes de actualidad nº 175 (Noviembre, 1998):«La primera hora de Salvar al soldado Ryan recupera parte del vigor que Steven Spielberg parecía haber extravíado en sus dos anteriores films, los muy endebles El mundo perdido y Amistad (...) Sin embargo (...) la película empieza a hacer aguas sobre todo por dos razones: el guión acumula por doquier tantas convenciones típicas del cine bélico que ellos repercute en una excesiva superficialida de los personajes y, por ende, del propio film (...) y por más que su discurso ideológico no puede engañar a nadie (Salvar al soldado Ryan es la pelicula de un patriota convencido) lo cierto es que la manera como está expuesto, recurriendo sin pudor a todas las trampas sentimentales del mundo, daña la consistencia dramática del film (...)»

Mark Robbins, Dirigido por... nº 271 (Septiembre, 1998): «Una cinta magistral, feroz y contundente acerca de los terrores de la guerra, en la que los lacónicos momentos íntimosa sirven de contrapunto ajustado a las extraordinarias secuencias de batalla. (...) Nadie más [que Spielberg] en la actualidad sabe compensar de forma tan precisa la tragedia don la comedia, el honor con el miedo, el espectáculo con la intimidad. Su pasión por el material que tiene entre manos, su determinación por sentar un punto y aparte en las convenciones del cine bélico y su valentía por economizar situaciones (...) convierten a Salvar al soldado Ryan en una película a recordar, en un bastión de buen cine, en una obra maestra que sienta cátedra a las puertas del nuevo milenio».

Carlos Losilla, Dirigido por... nº 278 (Abril, 1999) en análisis sobre los Oscar comenta: «(...) tampoco vale la pena volver a machacar al pobre Spielberg por su envarado soldado Ryan, esa muestra de pirotecnia asilvestrada mucho más solemne y pagada de sí misma, por cierto, que su presunta gemela, La delgada línea roja, por mucho que pueda parecer justamente lo contrario.»

Inteligencia artifical (A.I., 2001)

T.F. Valentí, Dirigido por... nº 304 (Septiembre, 2001): «Spielberg es (...) consciente del "artificio" de los buenos sentimientos que pone en escena, mas las imágenes finales de A.I. son, en este sentido, una bella declaración de principios por parte de un cineasta conocedor de los límites de su estilo, pero que los acepta y asume como algo personal porque así lo quiere: porque así lo siente. A.I. (Inteligencia artifical), una obra maestra y la mejor película de su director, está inevitablemente abocada a suscitar esa polémica que sólo provocan aquellos títulos que constituyen un punto y aparte en la historia del cine».

Luis Ormaechea, Otrocampo: «A.I. es un film desparejo, con muchas pretensiones y escasos logros. Así como la expresión “inteligencia artificial” es una paradoja, dos estilos tan diferentes en la realización no pueden tener una coexistencia lógica y pacífica». (crítica completa de la película disponible en http://www.otrocampo.com/criticas/ai.html)

Ángel Sala, Imágenes de actualidad nº 207 (Octubre 2001): «A.I. (Inteligencia artificial) es, sencillamente, una obra maestra, un perfecta conjunción de cine, emoción, poesía, fascinación y técnica (...) está lleno de una melancolía reflexiva, a años luz del infantilismo o la sensiblería que han sido, en ocasiones, sus peores enemigos [del cineasta]. Lo dicho, una obra maestra y la mejor pelicula de este año... de muchos años».

Minority Report (Minority Report, 2002)

Hilario J. Rodríguez, Dirigido por... nº 320 (Septiembre, 2002): «Minority Report, pese a estar dividida en poquísimas secuenicas para ser un film supuestamente de acción, el detenimiento de Steven Spielberg en este caso humaniza los efectos especiales, haciéndolos incluso dolorosos (...) el film es muy efectivo en su sabia combinación del material literario de partida, más situacional que descriptivo, optando por un trabajo de montaje antes que por un trabajo de diseño de producción (...)».