| EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD (Twilight Zone, 1984) |
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«¿Quieres ver algo realmente terrorífico?»La serie "Twilight Zone" se emitió en la CBS durante más de cinco años, entre 1959 y 1965. Rod Serling fue su creador, narrador y productor. Los escritores Richard Matheson y Ray Bradbury colaboraron en las historias de algunos episodios. Directores de la categoría de Jacques Tourner, Mitchell Leisen y Don Seigel realizaron algunos capítulos. El éxito de la serie fue relevante, principalmente entre los muchos aficionados al fantástico, entre los que se encontraba Spielberg. En 1983 el director de la película más taquillera de la historia por entonces (E.T., 1982) y su colega John Landis pusieron en marcha la adaptación cinematográfica de la serie de Serling. El proyecto constaría de cuatro episodios de breve duración siguiendo el formato de la serie, que serían dirigidos por otros tantos directores. Landis y Spielberg se encargarían de los dos primeros, mientras que Joe Dante y George Miller se encargarían de los otros dos. En los límites de la realidad acoge dos prácticas habituales (relativamente) dentro de la industria del cine: la adaptación a la pantalla grande de una serie de televisión y el film de episodios. A diferencia de las adaptaciones actuales, en general aparatosas superproducciones de acción totalmente insoportables (cfr. Misión Imposible 2/Mission: Impossible 2, 2000, John Woo o Los ángeles de Charlie/Charlie's Angels, 2000, McG), En los límites de la realidad es un pequeño film, que tan sólo pretendía la recuperación de un icono televisivo muy popular en EEUU, y por tanto de carácter eminetemente nostálgico. Hay una diferencia estimable no obstante entre las adaptaciones de series de televisión antes enunciadas y la que nos ocupa y es la filiación con el cine fantástico y de terror de "Twilight Zone" y el formato elegido para su traslación a la pantalla grande. Empero, el formato en episodios del film es, como suele ser habitual, el mayor inconveniente y déficit de esta adaptación, siendo algo asumido desde el principio por sus creadores. En este apartado En los límites de la realidad se encuentra más cerca de las propias realizaciones televisivas o de otros films de episodios pequeños como Historias de terror (Tales of Terror, 1962), uno de los más interesantes acercamientos, a pesar de sus defectos, de Roger Corman al mundo literario de Edgar Allan Poe, que de, pongamos por caso, la magistral Kaidan (id, 1968), fascinante film de cuatro episodios que adaptaba algunos relatos de Lafcadio Hearn, dirigida de manera admirable por Masaki Kobayashi. Y la cita a Poe y Lafcadio Hearn no es gratuita, porque en el fondo este tipo de series y/o películas de corte fantástico como "Twilight Zone", son hijos (bastardos, adoptados) de la literatura de igual género, donde abundan los relatos. Poe era un consumado especialista y sus relatos, memorables casi todos sin excepción, han servido en muchas ocasiones al cine y posteriormente a la televisión. En este caso, la participación de los mencionados Ray Bradbury y Richard Matheson (por cierto guionista del film de Corman antes aludido) no hacen más que certificar esta indisociable relación. De los cuatro episodios que componen En los límites de la realidad el dirigido por Steven Spielberg siempre ha sido considerado como el peor, no sin razón habida cuenta de su evidente parquedad visual. Sin emabargo, no es menos cierto que el episodio, titulado Kick the Can, es bastante coherente con la filmografia del realizador y sobretodo con la idea que de la vida tiene Spielberg (todo lo discutible/infantil/absurda que se quiera). El segmento, que es en realidad un remake de un epsidodio de la serie dirigido por Lamont Johnson y escrito por George Clayton Johnson (Spielberg lo eligió probablemene porque es el que más se ajustaba a su intereses), cuenta la historia de un entrañable anciano que responde al nombre de señor Bloom (Scatman Crother) que se dedica a ir a residencias de ancianos para despertar en sus ocupantes lo que se suponen han perdido: la ingenuidad y pureza de su niñez. Así, el señor Bloom, incita a los ancianos de la residencia donde llega al empezar el segmento a que se diviertan y jeuguen como lo hacian cuando eran jóvenes. Es uno de los temas predilectos del cineasta de Cincinatti: la imposibilidad de volver a ser niño, el imparable paso del tiempo. El problema, como casi siempre en Spielberg, es el típico mensaje moralizante algo sonrojante en este caso, y la utilización de las habituales trampas para conmover (todo lo referente a uno de los ancianos de la residencia que es ignorado por su propia familia, es totalmente maniqueo y discursivo). Si, como decía antes, la resolución del segemento en su aspecto visual es pobre, también es válido pensar que Spielberg no quisiera ofrecer un producto técnicamente impecable, desulmbrando con su aspecto visual, y prefieriera mantener un tono sencillo, acorde con los orígenes televisivos y rindiendo de éste modo su particular homenaje. Por otro lado resulta interesante aunque evidente relacionar el segmento con su adaptación ocho años después del cláscio de James Barrie, "Peter Pan": Hook. El capitán Garfio (Hook). Sin duda en algun momento de su carrera Spielberg debía coincidir con la novela de Barrie, aunque lamentablemente, en mi opinión, fracasó, sobre todo en su descripción moralizante, decididamente reaccionaria de los personajes. Ahora el diseño de producción y su labor de puesta en escena sí estaba a la altura esperada, pero el resultado siguió siendo insatisfactorio. El interés principal de En los límites de la realidad se centra en los dos últimos segmentos y en el prólogo. Éste y el primer segmento son obra del mediocrísimo director John Landis. Si el prólogo es una hábil presentación del film, que se permite citarse a si mismo a través de la serie y con una memorable conclusión-comienzo con ese inquietante «¿Quieres ver algo realmente terrorífico?», el segmento que le sigue, escrito por el propio realizador, a pesar de estar bien resuelto, contar con una buena interpretacion del malogrado Vic Morrow (1) y de introducir un hábil juego de intercambio de escenarios, pierde mucha de su fuerza por su obvia moraleja y su terrible esquematismo y groseria en la descripción del personaje principal, que insulta a negros y judios de forma indiscriminada y que logicamente tendrá su castigo final. Tanto el tercer segmento como el cuarto son por el contrario excelentes. Ambos guionizados por Richard Matheson, son un perfecto ejemplo de bueno relato fantástico. El extraño universo que se esconde tras Antonhy (Jeremy Licht), un niño con un poder inusitado (todo lo que piensa puede hacerlo realidad) que vive en una mansión con unos padres y una hermana falsos, es el punto de partida del epsiodio tercero dirigido por un entonado Joe Dante, que saca buen partido a la mansión que la convierte en un auténtica casa de los horrores (no se puede evitar pensar en Tim Burton, que por entonces aún no habia comenzado su excelente andadura como director). El miedo a volar que padece John Valentine (John Lithgow) se convierte en una auténtica pesadilla cuando asiste aterrorizado a lo que una extraña criatura hace (comerse los motores) en una ala del avión en el que viaja, es el argumento del segmento final, dirigido por el realizador australiano George Miller, que consigue un relato de auténtico horror, que se apoya en unos encuadres que acentúan la tensión y temor del pasajero, en la espléndida aportación de Lithgow y en algunos espléndidos momentos, como el intento infructuoso de fotografiar a la criatura. Tal vez hubiera sido una pequeña obra maestra si se hubiera jugado con la ambiguedad y la sugerencia en vez de mostrar al monstruo en primer plano, aunque su resolución es acertada y el hecho de que sólo el personaje de Lithgow sea quien ve al monstruo puede hacer pensar en cierta ambiguedad... Este segmento se enlaza con un epílogo de nuevo con Dan Aykroyd conduciendo la ambulancia que traslada a Lithgow y que concluye de nuevo con ese todavía inquietante «¿Quieres ver algo realmente terrorífico?». En los límites de la realidad fue un éxito relativo en EEUU y en el resto del mundo no tuvo mucha repercusión. No obstante permitió que se recuperara la serie de Serling y se han creado nuevas series de idéntico espíriu y temática desde entonces, como "Cuentos asombrosos" ("Amazing Stories") creada por un astuto hombre de negocios llamado Steven Spielberg, "Historias de la cripta" ("Tales from the Crypt"), que también tuvo su version cinematográfica, con presupuesto y concepción de serie B y resultados bastante mediocres (Caballero del diablo/Demon Knight, 1995, Ernest Dickerson), o más recientemente "Más allá del límite" ("The Outer Limits"). También hay algo de este tipo de series en "Expediente X" ("X-Files"), espléndida al principio y superior a las anteriores, cuando las historias acababan y se parecían más a unos cuentos asombrosos, que, poco a poco, ha ido perdiendo todo su interés, debido principalmente al caracter serial que ha tomando y a las estúpdias y aburridas tramas políticas que pone en juego. Otro serial que no deja de tener algo de "Twiligh Zone" es "First Wave", una serie entretenida si uno sabe no tomarsela muy en serio... (1) Vic Morrow murió durante el rodaje de este episodio junto con dos niños vietnamitas. |