| POLTERGEIST (Poltergeist, 1982) |
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Los fantasmas de SpielbergTras acabar con el rodaje de En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), Steven Spielberg tenía dos proyectos en mente: E.T.:El extraterrestre (E.T., the Extra-terrestrial, 1982) y Poltergeist. Como no podía dirigir las dos películas a la vez, ya que la Director´s Guild of America prohibe que se dirijan dos films a un tiempo, se decantó por la primera, dejando la segunda en manos de Tobe Hopper, responsable de La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) pese a que el guión de ésta lo había escrito él mismo, junto con Michael Grais y Mark Victor, a partir de un argumento propio, todo ello basado en sus temores infantiles. Aunque Spielberg siempre lo ha negado categóricamente, las malas lenguas dicen que fue él quien se encargó de rodar la película entera, pese a que su intención previa fuese la de dejársela a su colega. A nuestro barbudo amigo no le gustaba como rodaba Hopper algunas escenas y entonces comenzó aconsejándole esto se hace así y así, y poco a poco fue adueñándose de la película por completo, como si no fuese ya bastante suya. Pero todo esto lo dicen las malas lenguas. Luego cada uno puede creer lo que quiera. Todos los que estuvieron presentes durante el rodaje coinciden en señalar que Hopper siempre estaba en los rodajes, pero que Spielberg era como su sombra; algunos, como el actor principal Craig T. Nelson, dicen que Hopper dirigió todas las escenas y otros, como Jerry Goldsmith, autor de la banda sonora, dicen que Spielberg pasaba olímpicamente de su colega. A mi me gustaría creer que la dirigió Hopper, que me cae mejor que Spielberg, pero en el fondo soy de la otra opinión, como casi todo el resto de los mortales. En cualquier caso, Spielberg la produjo junto con Frank Marshall, la escribió, como ya he dicho, y también la montó mientras le daba los últimos retoques a E.T. De todas las películas de terror que ví de pequeño, probablemente fuese ésta la que más miedo me provocó, la que más me impresionó en general, y aún viéndola hoy en día se me ponen los pelos como escarpias en más de una ocasión. El ambiente en que se desarrolla el comienzo de la película, desde luego que es propio de una película de Spielberg, con el humor característico de esas que produce a centenares para toda la familia (y sobre todo para hacerse más rico de lo que es), como en la primera escena tras los títulos de crédito, en que un hombre va en bicicleta cargando una enorme caja de cervezas a la casa de los protagonistas para ver el partido con otros amigotes, y los chavales de la acera atraviesan sus coches teledirigidos por delante suyo para que se de el trompazo padre. Pero esto es sólo una muestra. Más adelante, poco a poco, los fenómenos paranormales irán haciéndose con la batuta, primero de una forma divertida, y más tarde sembrando el más puro terror. Los Freeling son una familia americana de clase media alta que vive en la urbanización residencial Cuesta Verde. Steve, el padre (Craig T. Nelson) trabaja como agente de ventas para una inmobiliaria que vende pisos en la zona, su esposa Diane (JoBeth Williams) es la perfecta ama de casa (aunque eso no le impida fumar algo de hierba con su esposo de vez en cuando) y también la perfecta madre de sus tres hijos: Dana, de dieciséis años (Dominique Dunne), Robbie, de ocho (Oliver Robins) y la pequeña de la casa, Carol Anne, de cinco, (Heather O´Rourke). Todo empieza como algo divertido, Carol Anne habla con la televisión ("¡Están aquí!", advierte), lo cual divierte a Diane. Después comienzan a moverse objetos misteriosamente, algo que al principio también divierte a Diane, y finalmente en una noche de tormenta, el enorme árbol que aterroriza a Robbie, literalmente rompe la ventana del cuarto y atrapa al pequeño, y aquí se acabó la diversión. Finalmente, Steve, en una titánica lucha con el árbol bajo la lluvia, logra liberar a Robbie justo antes de que un enorme tornado, que parece directamente sacado de El mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939) se lleve el árbol, arrancándolo de cuajo. Y no es por casualidad el parecido con la película de Victor Fleming. En otro momento de la película, el matrimonio Freeling está viendo en la televisión Dos en el cielo (A Guy Named Joe, 1943) también de Fleming. Años más tarde, Spielberg "tomaría prestada" esta historia al rodar Para siempre (Always,1989). También aparecen en la película otros guiños bastante más obvios como son la decoración del cuarto de Robbie, repleto de toda clase de iconografía de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977, George Lucas; y es que la Industrial Light and Magic de Lucas, amigo íntimo de Spielberg, se encargó de los efectos especiales de Poltergeist), o cuando uno de los expertos en fenómenos paranormales que visita la casa tiene una alucinación ante el espejo del baño en la que se le derrite la cara, que recuerda mucho a lo que les ocurre a los nazis al final de En busca del arca perdida, o Diane regañando a Carol Anne por sobrealimentar a los peces, no sea que se conviertan en tiburones, vamos, que Spielberg siempre barría para casa. Pero volvamos a la película. Justo después de la escena de la tormenta, al subir otra vez a la casa, y aún sobrecogidos y asustados por lo que acaban de presenciar, descubren la ausencia de la pequeña Carol Anne. Tras comprobar que no se encuentra en el fondo de la piscina que están construyendo, escuchan su voz con ecos metálicos que proviene del interior de la televisión: "Mamá, ¿donde estás? no puedo verte". Durante toda esta larga escena comienza la metamorfosis de la película hacia la pesadilla, donde el terror hace acto de presencia, irrumpiendo con violencia donde antes sólo había paz y armonía. Gran parte del miedo de la película también proviene de este hecho, como se resquebraja la feliz existencia de los Freeling de la noche a la mañana. ¿Y si nos pasa a nosotros? Cuando descubren que Carol Anne parece estar atrapada dentro de la tele(!!!) la familia ya no puede soportar la situación y decide que entre en escena el equipo de parapsicólogos para investigar los hechos. Es en esta parte del film en la que más destacan los fantásticos efectos especiales de Richard Edlund y compañía: La danza de objetos en el cuarto de Carol Anne, para la que tuvieron que desarrollar nuevas técnicas con el fin de conseguir varios objetos en movimiento simultáneamente, los fantasmas o espíritus, etéreos, descendiendo las escaleras, el monstruo del armario de Carol Anne Desde luego, un gran despliegue. Todo esto supera a los parapsicólogos, que finalmente recurren a la médium Tangina (Zelda Rubinstein), que es la que finalmente logrará liberar a la pequeña, retenida en la frontera del más allá, a través de la puerta de su habitación, una puerta a la vez dimensional. Todos recordamos aquél "Ve hacia la luz, Carol Anne". Tras una aparente tranquilidad, cuando todo parece haber acabado, los fenómenos extraños se multiplican y comienzan a aparecer cuerpos putrefactos, terrorífica la escena en que salen de la piscina rodeando a Diane. Por supuesto, todo tiene su explicación, eso sí, paranormal. Para el papel de Carol Anne, Spielberg primeramente había pensado en Drew Barrymore, la niña de su E.T. (que por aquellos tiempos comenzaba a coquetear con el alcohol, Drew, no el extraterrestre), pero finalmente se decantó por O´Rourke, que posteriormente protagonizó las dos secuelas en 1986 y 1988. Ese mismo año falleció inesperadamente de una parada cardiopulmonar cuando tan sólo contaba con trece años de edad. También tuvo un trágico destino su hemana mayor en la película, Dominique Dunne, que tras el rodaje de Poltergeist fue estrangulada por su exnovio, falleciendo tras pemanecer cinco días en coma. Después, corrieron rumores de que había muerto en circunstancias extrañas durante el rodaje, que a su vez había sufrido la presencia de auténticos fenomenos paranormales y que sobre la película pesaba una maldición, ya se sabe, estas cosas que tanto gustan a la gente, aunque la verdad fuese bien distinta. Poltergeist fue nominada a tres oscars: la música de Jerry Goldsmith, los efectos de sonido y los efectos visuales, de los que no se llevó ninguno. A pesar de todo, se ha convertido en una de las películas de terror más influyentes para los realizadores actuales, y desde luego tiene un lugar de privilegio en la memoria de muchos aficionados al género, entre los que me cuento |