| RUTA SUICIDA (The Gauntlet, 1977) |
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Lo que nunca fue HarryLos inicios de Clint Eastwood como actor de segunda en la Universal durante los años 50, cuando esta productora estaba en pleno apogeo de realización de sus aclamados filmes de serie B, pasaron de hecho sin pena ni gloria, por lo que su futuro en la industria del celuloide era en esos momentos bastante incierto. Pero Clint fue inteligente, y supo muy bien a qué brazo arrimarse en cada momento, y tras obtener cierto reconocimiento con el papel protagonista de la serie de televisión Rawhide, -por la que también desfilaron otros muchos, como Leslie Nielsen, Martin Landau, Vera Miles o el mismísimo John Cassavettes-, decidió irse a Europa, donde de la mano de Sergio Leone acabó de rematar su éxito con los primeros films que interpretó, y que le valieron en Europa el reconocimiento oficial como estrella de primera línea: Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964), La Muerte tenía un precio (Per qualche dollari in più, 1966) y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966). Así Eastwood consiguió hacerse un camino en el mundo del cine, aunque su propio país aún no valorase su talento. Poco a poco fue reuniendo el dinero necesario para crear su propia productora (Malpaso, en 1968) y para realizar sus propios filmes como director. En plena etapa de colaboración con Don Siegel, en las películas del cual acabaría por rematar el prototipo de personaje que lo ha caracterizado y por el cual el público lo adora, un cowboy o un policía duro, frío y sin escrúpulos, Eastwood se lanzó a la dirección, por lo que no es de extrañar que sus influencias directas en la década de los setenta proviniesen principalmente de Siegel, y más lejanamente Leone. En 1977 filmó su sexto film, titulado aquí Ruta suicida, en el que volvió a trabajar con la actriz Sondra Locke, a la que ya había incorporado en el rodaje de El fuera de la ley (The Outlaw Josey Wales, 1976). Ruta suicida narra la historia de un policía de Phoenix, Ben Shockley, alcohólico y fracasado, al cual le encomiendan una misión en principio sin dificultad, que consiste en ir a buscar al presidiario Gus Mally a Las Vegas, el cual tiene que testificar en un juicio. El citado Gus resulta ser una mujer, y la simple misión es en realidad una trampa de la mafia, con la que colabora el jefe de Asuntos Internos de la Policía, para intentar liquidar al testigo delator. La película desarrolla el difícil viaje que ambos personajes tienen que sufrir hasta llegar a Phoenix, a bordo de un autobús al que la policía del lugar, alertada de la peligrosidad de sus tripulantes, acribilla literalmente a balazos. Eastwood propuso esta especie de trhiller policíaco con aspecto de road movie a la Warner para que la produjesen conjuntamente con Malpaso. Sus antiguas colaboraciones habían demostrado que Eastwood era (y de hecho lo ha sido siempre) un productor ejemplar, pues se ajustaba al presupuesto o incluso conseguía rebajarlo, hecho como se puede suponer de inapreciable valor para una major. En este caso el presupuesto fue superior a las anteriores, de cinco millones de dólares, y es que en el filme hay una serie de escenas que exigían una complicada elaboración y preparación, sobretodo las de los tiroteos. Destacan de entre ellos el de la casa de Gus, que los policías dejan más agujereada que un queso de gruyère, hasta el punto de que se derrumbaba (para ello necesitaron cargas explosivas); el del coche del simpático policía baboso, quien acaba con un triste destino, y sobre todo la escena final, para la que ya se tuvieron que gastar 250000 dólares y que acabó con 8000 impactos de bala sobre el pobre vehículo. También fue costosa y complicada la escena de la explosión del helicóptero contra los cables de alta tensión, excelentemente montada por cierto, como el resto del film, por Ferris Webster y Joel Cox. Ruta suicida sin embargo, no acabó de cumplir con los requisitos que la crítica norteamericana exigía en una película de acción de esas características. El personaje de Harry Callahan, también policía como Ben Shockely, lograba con su ironía, sus malas formas, su rudeza y su frialdad que la gente se entusiasmase por ese prototipo de poli duro. Sin embargo, el guión de Michael Buttler y Dennis Shryack dibujaba un personaje más humano, que incluso rozaba el patetismo, un borracho fracasado a quien el corrupto jefe de Asuntos Internos no duda en sacrificar para la misión pues sabe que con él no se producirá una gran pérdida. Hay en este hecho una clara huella de Eastwood. Los personajes de sus películas suelen ser hombres bastante castigados por la vida, contrariamente a los que interpretaba para otros y por los que cobraba el dinero necesario para seguir con sus propios filmes. Josey Whales (El fuera de la ley), William Munny (Sin perdón/Unforgiven, 1992), John Wilson (Cazador blanco, corazón negro/White Hunter, Black Heart, 1990), Bronco Billy (Bronco Billy, 1980), el dúo Butch Haynes y Red Garnett (Un mundo perfecto/A Perfect World, 1993) de o los inquietantes predicador de El jinete pálido y el extranjero de Infierno de cobardes (High Plains Drifter, 1972), todos ellos comparten un lado oscuro, una vida interior bastante infranqueable pero que se vislumbra conflictiva y marcada por un pasado que en muchos casos no se llega a explicar. El viaje, tanto en las road movies como en el western, acostumbra a ser siempre un viaje interior, y los personajes acostumbran, como en Ruta suicida, a realizar un desplazamiento que les lleva a indagar en su propio yo, y a que el espectador descubra por sí mismo los entresijos de sus siniestras almas. Por otro lado, la película fue acusada de mostrar demasiadas escenas violentas, entre las que resaltan de manera especial, (a parte de los tiroteos, que son muchos) la paliza que unos ángeles del Infierno propinan a Ben y el intento de violación de Gus, mostrado con una crudeza que molesta e incomoda. Eastwood era bastante dado a incluir en sus películas escenas de maltrato de mujeres (1), sobre todo intentos de violación, por lo que en muchas ocasiones ha sido tachado de misógino, aunque a mi entender esto sea analizar las cosas superficialmente. Al respecto, el presente film muestra diálogos del todo machistas, pero las réplicas de la prostituta (Gus) humillan cualquier intento de compartir la visión dura y el personaje del macho es ridiculizado por ella en muchas escenas, sin llegar en ningún caso a las habituales réplicas estúpidas que nos suelen dar a las mujeres en los diálogos de las películas de acción. -Con gusto te pegaría una buena paliza- le dice Ben a Gus, -Bueno, si eso te excita - El mismo personaje del policía secuestrado es de lo más patético en cuanto a masculinidad se refiere. Sentada en el asiento de atrás, Gus lo mira fijamente mientras el estúpido individuo intenta sonsacarle alguna descripción morbosa de su trabajo como puta. Él le interroga sobre su trabajo, con la intención clara de excitarse imaginándose lo que ella le pueda explicarle. Ella se niega a ser defendida por Ben, y después de dejar hablar durante largo al libinidoso policía, contesta a sus preguntas afirmando que las prostitutas son como los policía corruptos, sólo que aquellas pueden lavarse la suciedad de sus cuerpos, pero los otros se van pudriendo poco a poco. Gus , en otra escena le dice a Ben : -Ni siquiera sabes si soy buena en la cama , como si sólo esto pudiera hacer que él se enamorase de ella, pero acto seguido ella contempla la mano de Gus (broma de Eastwood al conocido tópico de las manos grandes) y sonríe pícaramente a espaldas de él. En mi opinión, tal exageración de masculinidad, sobre todo en este film y en otros anteriores como en Escalofrío en la noche (Play Misty for Me, 1971), Infierno de cobardes, El fuera de la ley o Licencia para matar (The Eiger Sanction, 1975) sólo puede responder a una voluntad de exponer un estereotipo de personaje que precisamente es más patético por estos detalles que por su comportamiento en sí. Los personajes de Eastwood son machistas y misóginos, pero demuestran en la mayoría de casos una debilidad y sensiblidad que no concuerda con la figura del machito peleón. Las mujeres se someten a la voluntad de los hombres, sí, pero acostumbran a dejar traslucir una personalidad que las hace más fuertes e independientes que los hombres, por lo que tal misoginia en el peor de los casos es sólo relativa. Eastwood sería también acusado de fascista por sus ideas republicanas, de hecho sus apoyos a las candidaturas de Nixon y Reagan, y su alcaldía en Carmel le tacharían de ello, pero creo al respecto que esto es mezclar simplemente el tocino con la velocidad, y sólo hay que observar con un poco de atención sus filmes para darse cuenta de que en muchos casos este tópico resulta cuanto menos, una estupidez. Sondra Locke, quien a raíz de este film mantendría un sonado romance con Eastwood, que acabaría fatal unos años más tarde y que provocaría la ruptura del matrimonio de él con Maggie Eastwood, encontró en el papel de Gus el más importante de su carrera, e incluso fue elogiada por un amplio sector de la crítica que destacó su interpretación por su naturalidad y espontaneidad. El film posee una puesta en escena del todo televisiva. El montaje vertiginoso, se muestra en las escenas de acción con planos de un ritmo interno y externo elevadísimo, que apenas dejan apreciar su contenido (como en la escena de la pelea o la de la violación). La música, nerviosa y repetitiva, obra de Jerry Fielding acompaña adecuadamente a la imágenes, aunque a veces ponga los pelos de punta por su insistencia. Esta alusión a la televisión se hace explícita en una de las pocas concesiones que Eastwood hace al humor en todo el film, cuando una viejita, al bajar del autobús que los protagonistas secuestran comenta a su compañera: -No crees que es muy excitante? Es como en la televisión- y más adelante les desea suerte a la pareja. Destacar por último el fantástico cartel promocional del film, obra del dibujante Frank Frazzetta, creador para el mundo del cómic del personaje de Johnny Cometa. Ruta suicida supuso un estrepitoso fracaso para la crítica americana, que como es bien sabido, rechazaba por sistema todas las obras de Eastwood en sus inicios como director. Como siempre, en Europa elogiaron su trabajo, y aunque la película no puede considerarse una de sus mejores obras, (de hecho el final es realmente lamentable y el guión carece de una estructura realmente sólida, reduciéndose a una sucesión de escenas de acción con poco contenido narrativo), sí aguanta el tipo y va ganando poco a poco y con el paso de los años la justa importancia que realmente se debe merecer. Ruta suicida cumplió con el objetivo de satisfacer a un público ávido de películas de acción y tiroteos, pero al menos incorpora a la sinsubstancia habitual e incomprensible de estos filmes algunos aspectos dignos de remarcar, como el excelente estilo visual y sobretodo el dibujo de unos personajes que rebasan la unidimensionalidad para erigirse en seres humanos complejos y sofisticados. Pues aunque sólo sea por estos dos aspectos, el film ya merece la pena. (1) En su film anterior El fuera de la Ley, Eastwood sometía a la misma Sondra Locke a un intento de violación por parte de unos comanches, así como también en Bronco Billy, hechos que era mostrado con la misma crudeza que en todas las vejaciones de sus protagonistas femeninas. |