ESPARTACO (Spartacus, 1960)  
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Sumario
Por Emilio Martínez-Borso
Cartel  del film
Miradas de Cine © 2002-2003

¿La oveja negra o la joya marginada?

El hecho de juntar en un principio dos nombres como Stanley Kubrick y un proyecto como Espartaco, a simple vista parecería inconcebible y cuanto menos cómico.

A Kirk Douglas, allá por 1960 en la época en que era una de las principales estrellas cinematográficas de Hollywood que producía una película sobre el mítico héroe no le pareció tan descabellada la idea de ofrecerle la dirección de tamaña empresa cuando decidió sustituir al director hasta entonces, un Anthony Mann posterior a los grandes westerns que nos brindó y justamente anterior a su etapa épica como El Cid (El Cid, 1961) o La caída del imperio romano, (The Fall of the Roman Empire, 1963) y que se acordó del joven director que le había dirigido en la gran Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957 ) y el cual le había extraido una gran interpretación y que sin duda pensó que podía controlar.

Kubrick, que por aquellos tiempos sólo tenía tres películas en su haber de las cuales sólo dos tuvieron repercusión y de la cual, la última, la anteriormente citada Senderos de gloria estaba prohibida en varios países y que estaba falto de proyectos y de hacerse un nombre en la industria, y sobretodo no nos engañemos, aún no era el creador que posteriormente llegó a ser aceptó el encargo. Si bien es cierto que Douglas se equivocó al pensar que lo controlaría como dice mucha gente, tampoco la rebeldía de Kubrick fue tan enorme puesto que él aceptó el encargo y lo despachó de la forma más profesional posible y tampoco se ven signos propios de su estilo aunque sí ciertos apuntes que hacen despuntar a Espartaco de la corriente de superproducciones propias tan de moda en la realizadas con un reparto de ensueño, una producción antológica y unos personajes supermachos heroicos pero planos y una gran historia de amor culminada después de todo el sufrimiento con un beso de cine tales como Ben-hur (Ben-Hur, William Wyler, 1959) o todas las producciones de Samuel Bronston hechas en España como las de Anthony Mann o las dirigidas por Nicholas Ray como 55 días en Pekín (55 Days at Peking,1962) donde lo ostentoso era lo que predominaba (Después gente como David Lean o incluso Mel Gibson con sus superproducciones demostraron que se puede compaginar un despliegue de medios espectacular con una historia intimista) y el las sesiones estaban cortadas por el intermedio después de haber empezado por la obertura.

Espartaco como tal se podría dividir perfectamente en tres partes completamente diferentes pero complementarias.

En la primera, se nos presenta a Espartaco como un esclavo a punto de morir después de morder la pierna de un romano tras salvar a un compañero herido (empieza a mostrarse el héroe que lleva dentro ya desde el tercer plano de la película) y su posterior traslado a la escuela de gladiadores donde se le entrenará como tal y se forjará -aún más- su carácter de héroe-liberador de los esclavos.

Es precisamente esta parte la más interesante de la película y donde ésta se destaca y diferencia de las otras producciones hollywoodienses de la época y seguramente donde Kubrick pudo meter más mano y donde se hallan los mejores aciertos de dirección tales como la presentación de Varinia (Jean Simmons) una más entre todas las chicas que les son ofrecidas a los gladiadores, finalizando el plano con un ligero travelling separándola del resto, o su relación de amor con Espartaco.

Primero durante su primer encentro sexual frustrado donde Espartaco le ve como una semejante y no como una bestia y que el jefe de los gladiadores, Marcelo acaba llevándosela y que a partir de allí se forjará una relación en secreto, bonita como en la cocina cuando Varinia sirve el agua y casi en susurros Espartaco le pregunta si la han castigado, el segundo encuentro sexual de la pareja, frustrado también por Marcelo (y por la época ya que no se podía entonces mostrar a una pareja haciendo según que cosas) que se la lleva a los diez segundos de haber ella entrado en la habitación de él. Así mismo como el segundo encuentro del agua en la cocina rodado en planos más cerrados, más íntimos y donde ya hay un roce de manos signo del cariño que se profesan. Será precisamente ella la razón por la cual Espartaco empiece la revolución puesto que desde la cocina (un gran juego de espacio de Kubrick) observa como se llevan a varinia, vendida a Roma y será Marcelo (el que siempre la ha separado de ella) quien provoque a Espartaco lo que hará que estalle y lo mate comenzando así el alzamiento de los gladiadores.

En ésta primera parte, asistimos también al entrenamiento al que será sometido el protagonista con tal que llegue a ser un gladiador, donde se muestra la brutalidad que forjará su carácter a través de un entrenamiento exhaustivo (Con grandes joyas como los contrapicados que muestran a Espartaco saltando y esquivando las aspas de metal que giran sin cesar) y se intenta mostrar la parte sensible del héroe al querer hacerse amigo del gladiador negro (Impresionante Woody Strode), cosa que él rechaza al principio y que luego en la arena le perdonará la vida a Espartaco siendo asesinado por Craso (Una gran introducción a la crueldad del personaje encarnado de forma magistral por Lawrence Olivier), coronada por la que es sin duda la mejor secuencia de la película que muestra a las dos parejas de gladiadores esperando su turno dentro de la carreta mostrando sus caras de tensión sin mediar palabra mientras desde fuera oyen las tonterías y banalidades sobre las que hablan los patricios. Una vez la primera pareja está luchando, Kubrick mantiene el silencio entre Espartaco y el gladiador negro introduciendo sólo el sonido de la pelea que se está llevando a cabo en la arena lo que acentúa la tensión que se hace tangible y mirándose los dos contrincantes sabiendo que uno de ellos morirá.

La segunda parte de la película estaría dividida entre las pesquisas políticas llevadas a cabo dentro del senado de Roma y los enfrentamientos entre Craso y Graco (Un Charles Laughton alucinante….¿Y cuando no lo está?), sus rencillas que hacen ver como nombran a Julio César como jefe del ejército de Roma que acabará traicionando a Graco y el posterior nombramiento de Craso como primer tribuno de Roma para la captura de Espartaco y la posterior dictadura que empleará al acabar con él. La otra parte vendría dada por la formación de los esclavos como ejército, como pasan de saqueadores y vulgares bandidos a estar coronados como ejército liberando gente a medida que intentan llegar al mar siendo aclamados como héroes por cada población a la que llegan y siendo dirigidos por Espartaco, el superhéroe que inflará de orgullo sus corazones para intentar ser libres del poder opresor de Roma.

En esta parte resulta interesante ciertos detalles de Kubrick como por ejemplo la secuencia en que Espartaco vuelve a la escuela de gladiadores saqueada y casi desierta o la marcha de los esclavos mostrando las dos caras del héroe, en algunos planos mostrándolo a caballo como el líder que es y en otros caminando bajo la lluvia como uno más entre ellos, el entrenamiento de los esclavos como en la escuela pero con métodos naturales extraídos de los campamentos que hacen en el camino frente a la fastuosidad del ejército romano todo muy bien organizado e impoluto, la incorporación de Antonino (Un normal Tony Curtis) al ejército de Espartaco después de abandonar a Craso (después hablaré sobre esto) y su relación paterno-filial, el recital de Antonino a los esclavos mientras Kubrick inserta planos de gente reales no rodados en estudio mientras se oyen las palabras de Antonino mostrando el futuro incierto de éstos, o el tétrico y fantasmal plano de una pareja enterrando a su bebé muerto en el camino mientras toda la marabunta de gente va desfilando detrás en silencio bajo la lluvia como espectros fantasmales que realmente es lo que son.

Es en ésta parte cuando acontece la comentadísima y polémica (plano-)secuencia cortada de la bañera entre Craso y el esclavo que toma a su servicio, Antonino (Que luego lo abandonará para unirse al ejército de los gladiadores) donde mediante su conversación queda clara la bisexualidad de Craso y su seducción al joven Antonino.

Sin duda lo mejor de esta parte es el montaje paralelo que Kubrick establece entre el discurso de Espartaco a sus "tropas" diciéndoles que se han de enfrentar al ejército romano, haciendo sobretodo planos de mujeres y ancianos frente al discurso de Craso en Roma ante sus tropas perfectas al ser elegido 1er cónsul de Roma, y diferenciándolos mediante la utilización de diferente tipo de planos para Espartaco y su gente con la solemnidad del gran plano general y el plano corto respectivo de Craso en Roma.

Ésta secuencia culminará con la gran batalla entre los ejércitos con los famosísimos rodillos de fuego entrando en escena y acabando con la victoria del ejército romano. La resolución de la batalla y la duración de los planos durante los prolegómenos de la pelea dilatando al máximo la tensión (Cosa muy bien empleada también por Mel Gibson en Braveheart/Braveheart,1995).

La última parte de la película (es que dura 190 minutos, que no es moco de pavo) encontraremos la resolución con Craso caminando entre los cadáveres en busca de su enemigo (¿Les suena de algo a una barca buscando supervivientes del Titanic? James Cameron no se lo inventó eso, no no) seguida de la mítica secuencia donde todos los esclavos que han sobrevivido clamarán al unísono "Yo soy Espartaco" para proteger a su líder, secuencia rodada por cierto entre grandes contrapicados y mostrando al héroe derrotado como uno más, seguida de la decisión irracional tomada por Craso de ir crucificando a cada uno de los supervivientes de camino a Roma excepto a Antonino y a Espartaco siendo ésta una imagen muy siniestra impropia de un largometraje de éstas características ejerciendo de contraste al final de la película.

Al llegar a Roma Varinia será liberada de las garras de craso y Espartaco y Antonino serán obligados a luchar a muerte en privado ante Craso y un par de guardias condenado el vencedor a morir en la cruz (Detalle también bastante inusual, el conocer el fatídico destino del héroe antes que ocurra) mostrado sin ningún tipo de épica o heroicidad haciendo Antonino el sacrificio de plantar cara a su amigo para no él quien muera en la cruz pues es demasiado sufrimiento, terminando la relación entre ellos de manera en que han ocurrido la mayoría de actos importantes en la vida de Espartaco, de forma violenta (Gracias a la violencia es salvado de la esclavitud, entrenado, amotina a los gladiadores, se rebela contra los romanos….).

Al final Espartaco morirá en paz en la cruz viendo como su mujer y su hijo recién nacidos caminan hacia la libertado con lo cual todo por lo que él ha luchado ha merecido la pena, muriendo así el héroe y naciendo de ese modo la leyenda.

De ésta parte hay que destacar la dureza del final con la mujer pidiendo a Espartaco que se muera, literalmente de ese modo se lo pide para que no sufra más, o la sutileza que emplea al sugerir el suicidio de Graco (Del mismo modo que Lean sugería pero no mostraba la violación de Lawrence a manos del gobernador turco encarnado por Jose Ferrer en Lawrence de Arabia / Lawrence of Arabia, 1962), aunque hay ciertos aspectos que a Kubrick se le escapan como por ejemplo el recurso facilón de cómo Espartaco se pasea la noche antes de la batalla viendo dormir a los suyos y ve a una niña preguntar a su madre cuando volverán a casa o lo cursi de ciertos pasajes entre Espartaco y Varinia, pero se le perdona.

Hay que decir a pesar de todo que a parte de ser un peliculón con todo el sentido de la palabra, sigue resultando extraño como Kubrick se embarcó en un proyecto de éstas características, cinemascope del bueno (Formato que sólo utilizó en 2001: Una odisea del espacio/2001: A Space Odissey, 1968), música ostentosa y de gran orquestación (Y sabemos la importancia de la música en las películas de Kubrick), un reparto sencillamente casi tan espectacular como la película misma (KirK douglas, Jean Simmons, Charles Laughton, Lawrence Olivier, Peter Ustinov, Tony Curtis…), pero no resulta del todo ilógico si comprobamos que debido al éxito que cosechó después tuvo la oportunidad de dedicarse a sus proyectos, tal como muestra el siguiente que abordó, Lolita (Lolita, 1962). Lo demás es historia… del cine.

Yo tan solo me pregunto que hubiera pasado si como dijo Godard una vez: «…La nouvelle vague tenía la intención de hacer cine de gran presupuesto. ¿Espartaco? Espartaco debería haberla dirigido Rivette, no Kubrick».