| EL REY DE LA COMEDIA (The King of Comedy, 1983) |
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El precio de los sueñosUna vez más (y van...) en esta película podemos encontrar que lo mejor de un cineasta no esta en los films que forman sus teóricas obras capitales. Para mí, El Rey de la comedia, es a Scorsese lo que La ley de la calle (Rumble fish, 1983) o La conversación (The conversation, 1974) es a Coppola, una pequeña película donde el director se libera de todo tipo de cargas y muestra lo que es capaz de hacer. Siguiendo la estela de temas que desarrollo en películas anteriores y posteriores, en El rey de la comedia Scorsese recurre a un tipo de personaje habitual en su cine, aquel que quiere llegar a lo mas alto ya sea gangster, boxeador o jugador de billar y que pagara cualquier precio para ello. Un peaje que como es habitual en su cine llevara al protagonista a transgredir las normas establecidas (se entiende que en el campo que corresponda), que caerá en lo mas bajo durante ese trayecto y será redimido por el cineasta al final de la cinta. En este caso la trama gira en torno a la figura de Rupert Pupkin, un cómico amateur que quiere, a toda costa, triunfar en el programa de moda de la televisión americana. El argumento podría llevar al error y compararlo con lo que pasa actualmente en nuestro triste panorama televisivo (les invito, o mejor les obligo a visitar la sección dedicada a la Tv. en esta revista (1)). DeNiro no quiere triunfar por triunfar, tan solo exige una oportunidad. Claro que busca enfermizamente el éxito y la fama en su sentido más peyorativo, pero sabe que debe ganársela y que para ello necesita una oportunidad. Y es ahí donde Scorsese centra la atención e invita a la reflexión con su película, es patética la actitud de Rupert o es licito e incluso loable hacer lo que sea para conseguir lo que uno quiere. La riqueza del guión hace más compleja e interesante la búsqueda de esa respuesta. A Rupert se le dice en un momento que si actúa en algún bar le irán a ver, pero él exige que le vea el mandamás del programa (lo que puede hacer una frase bien puesta en un guión!)...Exigencias demasiado altas y por lo tanto es un desagradecido o luchador incansable para que se le escuche, ustedes deciden. A medio camino entre la comedia y el drama (muy al estilo Wilder), el film avanza entre situaciones realmente cómicas como la persecución por las oficinas de Jerry Lewis, pasando por un patetismo absoluto cuando se cuela en su mansión y llegando al clímax durante el secuestro. Tres estadios que se muestran en la película a modo de progresión haciendo que sea la acción / reacción de los actos de Rupert los que muevan la trama y le confieren a la película una solidez argumental tremenda y hace que nos preguntemos un ¿y ahora que? Que se ve respondido con una locura aún mayor por parte de Rupert. Quizás Scorsese se deje llevar por un optimismo que actualmente este un tanto alejado de la realidad en el final de la película. La lectura que se hace es que todo vale y nada es suficiente para conseguir lo que uno desea. Sí pero con matices. Además el sueño americano es muy bonito, pero no tanto. Así, lo que se desprende es esa idea de América como tierra de las oportunidades, donde a pesar que los de arriba no dejan que nada ni nadie les arrebate el sitio y niegan cualquier oportunidad a alguien que pueda quitarles un trozo del pastel, con voluntad se consigue lo que uno quiere...dudoso. El de Rupert Pupkin es sin lugar a dudas uno de los tres mejores papeles en la carrera de DeNiro, comedido y controlado por la mano maestra de Scorsese y una planificación que permite cierta libertad a los actores (la cámara generalmente esta alejada y fija, dejando que las interpretaciones fluyan), DeNiro logra controlar esos tres teóricos estados en los que se ve su personaje antes comentados y consigue no caer en una actuación cliché para cada uno de ellos. Todo lo contrario que los brillantes Jerry Lewis (patéticamente doblado en España) y Sandra Bernhard que actúan como contrapunto y muestran las diferentes actitudes según donde sé este, en la cima o en la locura absoluta. Para los más curiosos me gustaría resaltar los inevitables momentos cinéfilos que hay en el film y que son una especie de marca de la casa. El inicio, calcado a Noche de estreno (Opening Night, 1977) de Cassavettes que guarda cierta relación con el film de Scorsese y la incursión en dos momentos de la película de una de las obras maestras de su admirado Samuel Fuller, Manos peligrosas (Pickup on south street, 1953) una referencia que no entiendo y que me recuerda al Truffaut mas explicito en La noche americana (La nuit americaine, 1973), donde inserta un plano realmente horroroso para mostrar libros de Hawks, Ford, Lubistch y compañía. Cosa que a los mas puristas no gusta (Don Godard y Don Passolini) pero que a mí me encantan, que le vamos a hacer. Quizás esta película se vea eclipsada por films mas conocidos de su autor, pero no se engañen, aquí esta de lo mejorcito de Scorsese, palabra. (1) Es curioso como antes, gente como Bergman, Renoir y Rossellini utilizaban la televisión como medio y esa tradición se ha ido perdiendo...claro que en el caso de España lo mejor que se ha tenido es a... |