| 1941 • QUE VERDE ERA MI VALLE (How green was my valley, John Ford) |
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¡Qué grande es el cine!«Por esto, perdido el respeto, libre el ánimo, podemos decir sinceramente que nos repugna John Ford» (Antxón Eceiza a raíz de la crítica de Río Grande). La lista de nominados La lista de nominados en la edicion de 1941 ademas de tremendamente larga es tremendamente buena. Seguramente jamás han coincidido tantos buenos cineastas y películas en la historia de tan contradictorios premios. El film dirigido por John Ford se "impuso" a peliculas como El sargento York (Sergeant York, Howard Hawks), Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles), La loba (The little foxes, William Wyler), Sospecha (Suspicion, Alfred Hitchcock) o El halcón Maltes (The maltesse falcon), el debut en la direccion de John Huston. Ustedes mismos, yo por razones estrictamente sentimentales se lo hubiera dado a Hawks pero al fin y al cabo, ¿que mas da? Me llamo John Ford y hago westerns Espero que el introducir minimamente la figura de John Ford a muchos lectores les parezca una ofensa a su conocimiento del cine, significaria que vamos mejorando. Yo mismo escribo sin mucha convicción, ¿Cuánto se ha escrito sobre este hombre? Mucho y bien. John Ford es uno de los mas grandes artistas del s.XX, su ejemplar obra esta plagada de magistrales peliculas que aún hoy en dia influyen de modo considerable en la mayoria de cineastas, basicamente porque aun nadie le ha superado. Sus obras mayores, menores, medianas o como quieran llamarlas has sentado cátedra en el género al que correspondan (que injustos somos cuando decimos que Hawks tocó mas géneros que Ford o cosas por el estilo) y ¡Que verde era mi valle! obra maestra rotunda e inapelable, no es una excepción. Si D.W. Griffith inventó el lenguaje cinematográfico, John Ford lo consagró como medio de expresión artistica y porque no, Coppola con sus dos primeros padrinos lo elevó hasta el infinito. Un film, varios géneros A falta de ver varios films sonoros de Ford y la mayoria de mudos, ¡Que verde era mi valle! podria tomarse como la película más completa de su autor en cuanto a los géneros que toca. En los 108 minutos que duran los recuerdos del joven Morgan asistimos a la tragedia, el drama, la comedia y flirteos con el muscial tan del gusto de Ford (1). Una opción del todo acertada ya que, y ojo a la reflexión profunda, la vida consta de diferentes periodos (géneros cinematográficos si se quiere hacer el simil fácil) y por lo tanto Ford no se limita a uno sólo de ellos como seguramente hubiera hecho William Wyler, el director que tendria que haber dirigido el film. Ya que a priori el film podria haber sido un drama donde asistimos a la desintegración (por los motivos que sean) de una familia, pero Ford, como sólo el sabía hacer, ya sea apuntando mediante un borracho (que tiene pinta de estarlo realmente) que pasa casi sin querer de lado a lado del encuadre o desarrollando secuencias enteras, compone un amplisimo relato en el que todo, absolutamente todo, tiene cabida. La caligrafía fordiana John Ford para mi es un vanguardista, incluso más que cualquier cineasta actual (no quiero herir la sensibilidad de los modernos). Sus películas, por contra de lo que pueda parecer siempre avanzan en la búsqueda de nuevas fórmulas, enfoques o como se le quiera llamar. Muchas veces el término "cine clásico" no hace justicia a muchos cineastas americanos. Nos quedamos antes con los congelados de Truffaut que con los de Capra. Con la voz en off de Godard a la de Wilder. Lo mismo ocurre con este film que no desarrolla una puesta en escena clásica sino adecuada, que es muy diferente. De este modo, la planificación de las secuencias varia según el dramatismo del relato. Esta claro que jamás encontraremos angúlos rebuscados ni nada de eso, pero mediante los encuadres de Ford y la excelente fotografía de Arthur C. Miller, la película bascula entre un barroquismo cercano al expresionismo alemán (por ejemplo cuando mamá Morgan cae al rio despues de abroncar a los trabajadores de la mina) y la sobriedad y austeridad al estilo de los ultimos films de Dreyer (la salida de la iglesia despues de la boda o cuando los hijos se levantan de la mesa quedandose el padre solo junto al pequelo de la familia). Una variedad en la planificación que responde a esa multiplicidad de generos que contiene la pelicula y que viene a demostrar la adecuacion de la puesta en escena al relato y no el "clasicismo despectivo" que muchos le atribuyen a Ford. Creo (corrijanme si me equivoco) que es la única película de Ford junto con El homre tranquilo (The quiet man, 1952) que se incia con una voz en off, que evoca directamente al relato infantil, a un cuento. Una voz en off que ya desde el inicio marca el punto de vista por el que avanzará la narración, a través de este único punto de vista, el del pequeño de los Morgan, asistiremos a los acontecimientos que sucedieron en su infancia. Ford construye todos los pasajes del relato a través de ese filtro invisible que constituye la visión de un niño. Un punto de vista que en algunos momentos se erige como protagonista absoluto y en otros actúa de simple observador de la realidad, una herramienta que Ford llevará hasta la perfección en su obra maestra absoluta, Centauros del desierto (The searchers, 1956), en el pasaje inicial de Wayne acariciando su caballo mirando al vacio y en las secuencias donde Laurie lee la carta. ¡Que verde era mi valle! es en definitiva una película aparentemente sencilla en sus formas porque precisamente capta a la perfeción el tono del relato y hace que apenas se note la mano del cineasta, que en realidad es lo importante. La temática fordiana ¡Que verde era mi valle! es claramente una muestra inequivoca de todo lo que le gustaba al viejo maestro. La trama del film gira entorno a un nucleo familiar basado en una ferrea tradición donde la figura paterna ejerce de líder, duro pero justo, comprensivo. Mucho se ha hablado de lo retrogrado de Ford y muchas veces se han intentado politizar sus films, para mi todo eso es basura cuya máxima expresián esta en otra celebérrima frase de Antxón Eceiza "...representa, a escala plueblerina un sentido torpemente vitalista y decididamente irracionalista de la existencia". ¡Que verde era mi valle!, esta claro que representa el verdadero espiritu fordiano, el humanismo, la vitalidad, la camaraderia, en pocas palabras, ni de izquierdas ni de derechas, de sentido común. Pero que nadie se equivoque, los films de Ford, como el que ocupa estas lineas, siempre tienen un sustrato de ideas a las que podriamos calificar como "serias", alejadas de todo ese vitalismo y que parece ser que gente como Eceiza no ven. El conflicto con los trabajadores de la mina, las diferencias sociales o religiosas, la falsa moral de las clases altas y tantas y tantas cosas más están presentes en este film y muchos otros. Es la mano maestra de Ford la que las introduce de ese modo que hace que resalte lo bueno y no lo malo, que veamos la bondad de las personas por encima de la maldad. La que convierte los hechos cotidianos en poesía cinematográfica. Por todo esto, podemos afirmar que amamos el cine de John Ford. (1) Luis Aller, desde las páginas de Dirigido por... se preguntaba porque Pasión de los fuertes (My darling Clementine, 1946) no era considerada tambien un musical, no tanto por las formas que se le presuponen al género sino por la importancia de las canciones, caso similar ocurre aqui. |