Miradas de Cine 1998 • SHAKESPEARE ENAMORADO
(Shakespeare in Love, John Madden)
  Miradas de Cine
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Por Emilio Martínez-Borso
Cartel de la Película

Universal Pictures, 1998. Director: Robert Zemeckis. Productores: Donna Gigliotti, Marc Norman, David Parfitt, Harvey Weinstein y Edward Zwick. Guión: Marc Norman y
Tom Stoppard . Fotografía: Richard Greatrex, en color DeLuxe. Música: Stephen Warbeck. Montaje: David Gamble. Duración: 122 min. Intérpretes: Gwyneth Paltrow (Viola De Lesseps), Geoffrey Rush (Philip Henslowe), Joseph Fiennes (William Shakespeare), Tom Wilkinson (Hugh Fennyman), Steve O'Donnell (Lambert), Tim McMullen (Frees),
Steven Beard (El predicador), Antony Sher (Dr. Moth), Patrick Barlow (Will Kempe), Martin Clunes (Richard Burbage), Sandra Reinton (Rosaline),
Simon Callow (Mr. Tilney),
Judi Dench (Reina Isabel I).

SUS PREMIOS OSCAR

Película

Actriz (G. Paltrow)

Actriz secundaria (J. Dench)

Guión original

Dirección artística

Vestuario

Música

 

RIVALES A MEJOR PELICULA

Elizabeth

La delgada línea roja

Salvar al soldado Ryan

La vida es bella

 

Miradas de Cine © 2002-2003

Es curiosa la paradoja que encierra la consecución de un oscar para una película. Te guste o no, los premios de la academia son los más importantes del mundo del espectáculo cinematográfico, y por mucho que todo el mundo sepamos que son un camelo, puro comercio o plataformas de promoción, nos seguimos emocionando cuando alguien de los grandes recoge uno de los premios o por saber si has acertado las obligadas quinielas o simplemente por ver el puro espectáculo que encierra todo.

Incluso la gente que más odia todo esto se pregunta si por fin este año Scorsese se llevará la preciada estatuilla o por el contrario por que a Spielberg con dos grandes películas estrenadas este mismo año lo han dejado de lado para nominar a petardos infumables que son difíciles de entender.

Todo esto venía por la paradoja que quería exponer. Cuando una película gana el oscar se convierte automáticamente en una gran película, alcanzando casi la maestría, cosa que no deja de sorprenderme aún, demostrando con los años que las malas películas son malas películas, las películas mediocres son películas mediocres y que las obras maestras seguirán siéndolo por siempre jamás con estatuilla o no (Y ahí el gran debate sobre las grandes olvidadas o injusticias que daría para mucho y tengo que escribir sobre una película aún en este artículo) colocándolas con el tiempo en el lugar que se merecen incluso ganando un puñado de premios no influye tras la resaca de los dos siguientes años al triunfo que se la considere como lo que realmente es y no se le de más importancia de la necesaria ni de otras obras que quizás si lo merecen. Por que seamos sinceros, de aquí a un par de años, quién va a considerar como una gran película a Una mente maravillosa (A Beautifull Mind, Ron Howard, 2001), por favor...

La película que me toca comentar, es un claro ejemplo. Sin ir más lejos, Shakespeare in Love no es más que una película más, del montón, casi gris pero que gracias a su consecución del oscar fue automáticamente catalogada de algo que no es.

No nos engañemos, si el cine (Y por consiguiente los premios que se otorgan en este medio) fuera justo, ese año hubiera ganado la que sin duda alguna es mucho mejor película Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, Steven Spielberg, 1997) y que hoy en día es para muchos una obra maestra mientras que Shakespeare in Love...¿Hay alguien que se acuerde de ella?

Hay que reconocer que la película tiene sus aciertos, y sería injusto tacharla de mala porque tiene su mérito embarcarse en una aventura del calibre de la historia que te quiere contar, y no hay que olvidar que si hacer malas películas ya es difícil, imaginen hacer una buena.

La película parte de la idea (original eso sí) que el archifamoso escritor William Shakespeare se enamoró perdidamente de una dama inglesa tomándola como musa creando con ella una de sus obras más famosas, Romeo y Julieta, quizás la hitoria de amor por antonomasia, un amor imposible que sin duda alguna los guionistas de la película juegan bien sus bazas al trasladarlo a la película pues el destino y la historia de amor de los protagonistas irán en paralelo a los de los personajes de la obra.

En el Londres victoriano, dos teatros se reparten al público. La rosa es aquel donde va el populacho mientras que los aristócratas y la sociedad inglesa respetable se va a la competencia. El joven escritor William Shakespeare trabaja para la rosa, y cuando éste está a punto de ser cerrado, tendrá que acabar la obra que tenía empezada sobre unos amantes de Verona para poder representarla. El problema es que no tiene ideas y nunca jamás se ha enamorado. En ese momento entrará en juego la dama Viola de Lesseps (Gwyneth Paltrow) de quien se enamorará Shakespeare (y yo mismo y cualquiera que la vea en la película....) y ya está saldrá de allí la inmortal obra, eso sí aderezada durante la película con continuos obstáculos que no harán posible su amor a pesar de ser poco menos que fuego lo que sienten el uno por el otro desembocando en un final de lo más triste que hará que toda la platea llore a moco tendido alabando lo intensa que es y lo maravillosa que es.

A parte de eso, viendo la película, uno se sorprende de lo maquillado que está todo. Me explico, si yo soy un mal director de cine que hago una película con dos duros, se me notará mucho más que si la hago con un presupuesto elevadísimo. El visionado de Shakespeare in love es de una riqueza increíble. El vestuario es magnífico, la ambientación y dirección artística son de quitar el hipo, y el maquillaje es sencillamente magistral. Todo lo que engloba la puesta en escena es algo digno de admirar, y en ese sentido los oscars que consiguieron son del todo merecidos y sin cuestión alguna.

El problema viene cuando nos detenemos en los aspectos más importantes. Empezando por el guión que fue calificado en su momento de uno de los mejores que se habían escrito, y que separando la originalidad de su punto de partida no deja de ser un guión manido como tantos y que llega a ser repetitivo en lo que nos cuenta y en como nos lo cuenta. Por que la historia de amor imposible entre los dos personajes mediante un matrimonio impuesto de por medio está más visto que el tebeo, y su profundidad en los personajes, exceptuando los dos principales no es que esté del todo trabajado, de ahí a que haya grandes personajes desaprovechados como el dueño del teatro encarnado por un inmenso Geoffrey Rush. En cuanto a la interpretación, pues hay que reconocer que Joseph Fiennes se esfuerza, pero es uno de los actores más sosos que se han visto en una pantalla en mucho tiempo. Gwyneth Paltrow está estupenda, consiguiendo una composición muy creíble de la dama de la Inglaterra de esa época (para ello es imprescindible verla en versión original por supuesto con los matices del vocabulario y acentos de los personajes que la pueblan), pero para mi gusto demasiado exagerado que recibiera el galardón. Lo mismo que me parece que recibiera el premio Judi Dench, que si bien está impecable en su papel como reina de Inglaterra, es excesivo otorgar un oscar por un papel que no sale más de nueve minutos en pantalla.

En cuanto a la dirección de John Madden, quizás fue el único acierto que no le dieran el oscar a él, por que ya sería el colmo. Madden, un director que nunca ha destacado por ninguna de sus películas (de hecho la única que recuerdo suya es la posterior que hizo a ésta, La mandolina del capitán Corelli / Captain Corelli's Mandolin, 2001, con Penélope Cruz y Nicolas Cage y de la que es mejor no hablar) despacha la película con una profesionalidad y falta de garra que es sin duda alguna lo que separa a la película de ser una buena película a una gran película digna de un oscar (Idealmente hablando por supuesto), ya que con la dualidad de los personajes reales-obra, daba mucho juego para esplaiarte a fondo con el lenguaje cinematográfico del que sin duda alguna Madden conoce lo más básico. Una pena, otro ejemplo más de lo que es y de lo que pudo haber sido. Ejemplo por desgracia tan frecuente hoy en día.

Realmente Shakespeare in Love no es una mala película, pero ni mucho menos es una película de siete oscars, sin duda alguna es excesivo, y como he dicho antes, si el cine y sus premios fueran justos, películas como Apocalypse Now (Apocalypse now, Francis Ford Coppola, 1979) o Uno de los nuestros (Goodfellas, Martín Scorsese, 1990) por poner dos ejemplos tendrían en su poder la estatuilla en cuestión, pero como desgraciadamente no lo son, Salvar al soldado Ryan o La comunidad del anillo (The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, Peter Jackson, 2001) tienen que esperar una gloria que les vendrá dada por su propia condición y que películas como Shakespeare in Love, necesitan de los oscars por que si no hoy no se acordaría de ellas nadie.

Curioso, ¿Verdad?.