El Alzheimer del tío Oscar  
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Por Javier Castro
Miradas de Cine © 2002-2003

Me resulta muy complicado hacer un artículo como este. Para empezar, no sé si hablar de los directores que se quedaron sin premio, o de las grandes películas que perdieron frente a churros de feria (o no). Y esto porque me he autolimitado mucho, que si empiezo con películas extranjeras, o actores/trices, o la categoría que sea, puede que acabe saltando por la ventana antes de empezar (afortunadamente vivo en un bajo). Lo cierto es que a mi no me gustan mucho estos premios (eso decimos todos, aunque luego estamos bien atentos a ver quien gana o no, y deseando que gane la peor para poder seguir despotricando contra ellos, pero eso es otra historia). Dos de mis compañeros han dado un buen repaso a estos premios, Alejandro Diaz en contra y José Luis Hurtado a favor. Ambos tienen razón. Mi punto de vista es más bien que qué necesidad hay de dar estos u otros premios, pero soy el primer hipócrita en ir a ver la Palma de Oro en Cannes de cada año. Mejor retiro lo dicho. Voy a dedicarme a lo que me toca y a ver que sale.

Elegiré el camino de las películas. Estoy seguro que me dejaré un montón de títulos gloriosos que o bien no he visto o que se me olvidarán, pero prefiero enumerar películas olvidadas por año y enervarme aun más contra estos premios, a ver si así me inspiro y al final se me ocurre algo lapidario, contundente e irrebatible en contra de este circo. Quizá en algún momento nombre alguna película que no he visto pero que como todo el mundo dice que es muy buena, pues la incluyo y en paz. Es que soy muy impresionable... Pasaré de los años en los que estoy de acuerdo; no me parece lógico quejarme en esos casos, y de aquellos en los que no he visto la película ganadora (salvo que pase lo que dije hace un par de frases). Voy a por una botellita de Tankeray a ver si ayuda a mi musa que está un poco alicaída por la cirrosis, y luego sigo. Te recomiendo, querido lector, que hagas lo mismo, porque te van a chorrear los títulos por las orejas y quizá te aburras un montón. Mira el lado positivo, he sido yo el que se ha comido el marrón de buscar las películas que de otra forma habrías tenido que buscar por ti mismo...;-).

Por otra parte me limitaré a opinar sólo hasta los años 80 (incluidos) por tres razones. Primero porque mi colega José Luis Hurtado va a hacer un repaso por décadas, lo cual me hace correr peligro de repetirme o hacer el ridículo frente a su gran capacidad de comunicación si me atrevo a contradecirle. Segundo, que la cantidad de películas que nos llegan desde entonces es tan enorme que es imposible que me pueda enterar ni de una mínima parte. Además, hay muchas películas no americanas, rodadas en países de habla inglesa o no, pero que al estar en inglés podrían ser susceptibles de nominarse, o incluso esas rarezas que doblan de vez en cuando y nominan en múltiples categorías (le estará pitando el oído a Almodóvar), y entonces el número crece aun más. Y tercero, porque desde entonces la memoria de los lectores está más fresca y creo que prefiero dejar que el lector haga sus propias valoraciones (implícitamente estoy suponiendo que las mías pueden influirte, ¡prrrfffff jjjuaaaaaa jua jua ja ja ja...!).

Pero no quiero dejar de dar una lista con mis preferencias personales entre algunos de los grandes directores que nunca pudieron probar el peso del muñegote. Mi compañero Manuel Ortega hará un repaso más profundo, pero así, a bote pronto, pues Hitchcock (5 nominaciones y ningún premio, excepto el honorífico); Welles, que sólo se llevó uno por el guión de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) y el imprescindible honorífico; Kubrick, que tubo 9 nominaciones entre dirección y guión; Chaplin, aunque le dieron uno a su labor en el conjunto de la película “el circo” en la primera edición de estos premios, y el frustrante honorífico; y otros grandes genios como Ernst Lubitsch, Howard Hawks, Buster Keaton, Jacques Tourner, Douglas Sirk, Fritz Lang (que ni siquiera fue nunca nominado), Raoul Walsh (otro que tampoco), Nicholas Ray (otro más), Sam Peckinpah (y otro), etc… ¡Ayyyyyy, me va a dar algo!. Y eso sin contar a los extranjeros ni a los que siguen vivos, a los que tal vez les caiga uno (en la cabeza) algún día.

Empezaré por la edición de 1939, ya que ver las películas de ediciones más antiguas es harto complejo y no quiero ser mucho más injusto todavía de lo que voy a ser. Fue el año de Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind) de Victor Fleming. No es que esta película me parezca mala, pero aquel año estaban nominadas La diligencia (Stagecoach) de John Ford, Ninothcka de Ernst Lubitsch, Caballero sin espada () de Frank Capra o incluso otra del propio Fleming que me gusta más, El mago de Oz (The Wizard of Oz). Otras dos películas que ni siquiera fueron nominadas son Sólo los ángeles tienen alas () de Howard Hawks o Los violentos años 20 (The Roaring Twenties) de Raoul Walsh.

Para mi gusto la edición más injusta de estos premios fue la del año siguiente, 1940. No porque la película que ganó sea mala, que para mi gusto es gloriosa y lo merecía sin duda alguna. De hecho a esta Rebeca (Rebecca) de Hitch la he puesto un 10 en el top de los oscars. Pero es que aquel año es para mi gusto el mejor de la historia del cine. Entre las nominadas que se llevaron algún premio están Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath) de Ford (a esta yo la pondría un 11) e Historias de Philadelphia (The Philadelphia Story) de George Cukor. Nominadas sin premio fueron El gran dictador (The Great Dictator) de Chaplin o La carta (The Letter) de William Wyler. Ni siquiera fueron nominadas El bazar de las sorpresas (The Shop Around the Corner) de Lubitsch ni Luna nueva () de Hawks. Aquel año habría que haber dado 6 ó 7 oscars a la mejor película y ya está.

En 1941 ganó la estupenda ¡Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley) de Ford, pero los cinéfilos más recalcitrantes no podrán perdonar que Ciudadano Kane de Orson Welles, una de las películas más míticas de la historia del cine, se llevara sólo un oscar,. Aquel año estaban entre las nominadas El halcón maltés (The Maltese Falcon) de John Huston y La loba (The Little Foxes) de Wyler, y otras dos joyas como Bola de fuego (Ball of Fire) de Hawks y Juan Nadie (Meet John Doe) de Capra en categorías poco importantes.

En 1943 ganó Casablanca de Michael Curtiz. Bravo.

No he visto Siguiendo mi camino (Going My Way) de Leo McCarey, ganadora en 1944. Aquel año estaban nominadas Perdición (Double Indemnity), de Billy Wilder y Luz que agoniza (Gaslight) de Cukor. En categorías inferiores estaban Laura de Otto Preminger y Cita en San Luis (Meet me in St. Louis) de Vincente Minnelli. Ni siquiera fueron nominadas Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace) de Capra o Tener y no tener (To Have and Have Not) de Hawks.

También me gusta Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives) de Wyler, ganadora en el 46, aunque los premios a esta película sobre las secuelas de la guerra fueron más de carácter político que cinematográfico. Ese año tenían nominaciones películas tan gloriosas como ¡Qué bello es vivir! (It's a Wonderful Life) de Capra (¿se nota mi predilección por este director?), Encadenados (Notorious) de Hitchcock, Breve encuentro (Brief Encounter) de David Lean (lo digo desde ahora, para mi gusto la mejor de este magnífico director), Duelo al Sol (Duel at the Sun) de King Vidor o La escalera de caracol (The Spiral Staircase) de Robert Siodmak. Se quedaron sin nominaciones Gilda de Charles Vidor o Pasión de los fuertes (My Darling Clementine) de Ford. Es destacable que ese año obtuvieron algunas nominaciones películas extranjeras como Roma, ciudad abierta (Roma, cittá aperta) de Roberto Rosellini y Los niños del paraíso (Les enfants du paradis), de Marcel Carné, aunque en categorías poco importantes.

El 48 no fue un gran año. Ganó el Hamlet de Laurence Oliver un año que no fue nominada la genial Carta de una desconocida (Letter from an Unknown Woman) de Max Ophuls.

En el 50 la estupenda Eva al desnudo (All about Eve)de Joseph L. Mankiewicz se impuso a la para mi gusto aun mejor El crepúsculo de los dioses (Sunset Blvd.) de Wilder. Muchas grandes películas obtuvieron pocas nominaciones aquel año (paso de nombrarlas a todas), pero me quedo con el completo olvido a la gran En un lugar solitario (In a Lonely Place) de Nicholas Ray.

Las para mi gusto mediocres Un americano en París (An American in Paris) de Minelli y El mayor espectáculo del mundo (The Greatest Show on Earth) de Cecil B. DeMille se impusieron en los años 51 y 52, dos años bastante mediocres, aunque hubo cosas mejores que las ganadoras. La primera compitió con Un tranvía llamado deseo (A Streetcar Named Desire) de Elia Kazan o La reina de África (The African Queen) de Huston. La segunda tubo mejor competencia. Destaca la sublime película de Ford El hombre tranquilo (The Quiet Man), Sólo ante el peligro (High Noon) de Fred Zinnemann, Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful) de Minelli, Candilejas (Limelight) de Chaplin u Horizontes lejanos (Bend of the River) de Anthony Mann entre las muchas películas mejores que la ganadora. La (para mi gusto) mejor película de aventuras hecha jamás, El mundo en sus manos (The World in His Arms) de Walsh, no aparece por ningún lado.

En el 53 De aquí a la eternidad (From Here to Eternity) de Zinnemann, otra gran película, venció a Julio Cesar de Mankiewicz, Raíces profundas (Shane) de Georges Stevens y Mogambo de Ford, pasando desapercibida la genial Los sobornados (The Big Heat) de Lang. En el 54 la estupenda la ley de silencio (On the Waterfront) de Kazan ganó a la que yo considero la mejor película de la historia del cine, La ventana indiscreta (Rear Window) de Hitchcock, que sólo estuvo nominada a unas pocas categorías. Una mala película como La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days) de Michael Anderson (1956) gano a joyas como El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much) de Hitchcock (nominada para algunas categorías de consolación), la genial Centauros del desierto (The Searchers), otra indiscutible película de Ford, pasando desapercibida Atraco perfecto (The Killing) de Stanley Kubrick. En el 57 ganó El puente sobre el río Kwai (The Bridge on the River Kwai), muy buena película de Lean, y no hubo ni una nominación para Senderos de gloria (Paths of Glory) de Kubrick y poco para la segunda versión de Tú y yo (An Affair to Remember) de Leo McCarey. En el 58 ganó Gigi de Minelli, una película que no he visto, un año en el que fueron ignoradas Vértigo (Vertigo) de Hitchcock o Sed de mal (Touch of Evil) de Welles.

Del año 59 es Con la muerte en los talones (North by Northwest) de Hitchcock, mi otra película favorita de la historia del cine. No estubo nominada a nada ni en el 59 ni en el 60 (no se en que año la habría tocado).

Los años 50 marcaron el comienzo del declive artístico de los oscars (que no el económico), con más sombras que luces, declive que se iría acentuando con los años a pesar de algún que otro acierto, estos en los primeros años 60 y 70.

Por ejemplo, en 1962 ganó la estupenda Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia), otra de David Lean, pero aquel año mi corazón está con Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird) de Robert Mulligan y mi cerebro con la casi ignorada El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance) de Ford. En general éste fue un buen año. Al contrario que los siguientes. En 1963 ganó la interesante Tom Jones de Tony Richardson, frente a la ignorada Los pájaros (The Birds) de Hitchcock o la gran derrotada, América, América (America, America) de Kazan (ésta reconozco que no la he visto). Al año siguiente, 1964, My Fair Lady de Cukor venció a una de mis películas fetiche, Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb) de Kubrick un año que no dió mucho más de si. A mí me gusta Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music) de Robert Wise, ganadora en 1965, pero Doctor Zhivago de Lean es mi superproducción favorita de todos los tiempos. Del resto de los años 60 sólo he visto de entre las ganadoras la mediocre En el calor de la noche (In the Heat of the Night) de 1967, pero en esos años se quedaron sin premios importantes (o sin ningún premio) películas como 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Oddissey) de Kubrick en el 68, o Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid) de George Roy Hill y Grupo salvaje (The Wild Bunch) de Peckinpah en el 69.

Los 70 empezaron bastante mal. En el 70 y el 71 ganaron dos películas mediocres pero que no tenían demasiada competencia (al menos para mi gusto o bien en mi conocimiento). Alguno me matará por incluir en este grupo a La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) de Kubrick, pero para eso soy yo el que escribe este artículo. Los cuatro años siguientes ganaron cuatro grandes películas incuestionables (al menos dos, los dos "Padrinos” –El padrino/The Godfather, 1972 y El padrino II/The Godfather Part II, 1974 ambas de Frnacis Ford Coppola– en cuanto a calidad intrínseca, y El golpe/ The Sting, 1973 de George Roy Hill y Alguien voló sobre el nido del cuco/One Flew Over the Cuckoo's Nest, 1975 de Milos Forman por descarte de las demás), aunque el año 73 nadie tubo en cuenta las Malas tierras (Badlands) de Terrence Mallick y en el 74, el de El padrino II de Francis Ford Coppolla, debo reconocer mi preferencia por Primera plana (Front Page) de Wilder, que no tuvo nominación alguna. Del 75 son El hombre que pudo reinar (The Man Who Would Be King) de Huston que se fue de vacío y Yakuza de Sydney Pollack, que no aparece por ningún lado en las nominaciones, y no sé si entraría en la edición de los oscars del 75 o del 76. En el 76 ganó incomprensiblemente para mi Rocky de un tal John G. Avildsen, yéndose casi de vacío dos grandes películas como Todos los hombres del presidente (All The President's Men) de Alan J. Pakula y sobre todo Taxi Driver de Martin Scorsese. En el 78 la interesante El cazador (The Deer Hunter) de Michael Cimino se impuso a la estupenda Interiores (Interiors), primera de las muchas injustas derrotas del Maestro Woody Allen. En el 79 la muy cuestionable Kramer contra Kramer (Kramer vs. Kramer) se impuso a obras maestras como Manhattan de Allen, Apocalypse Now de Copolla, El jinete eléctrico (The Electric Horseman) de Sydney Pollack o Alien, el octavo pasajero (Alien) de Ridley Scott.

Los 80 marcan el definitivo declive de estos premios (repito, artísticamente hablando). Yo no soy de la opinión de que en estos años no se hicieran películas buenas, pero en la academia el infantilismo, el mal gusto y las actitudes reaccionarias comienzan a campar a sus anchas. Si haces cosas raras, te ignoramos y ya está. Y si no, pues a lo mejor también si me caes mal, o si mi astrólogo me dice que eso es malo, o si votando esto no le caigo bien a la vecina de al lado que está muy buena. En fin, que a mi no me entusiasma ninguna de las películas que ganaron en los 80, aunque alguna se salva. Vamos a ello.

Gente corriente (Ordinary People) de Robert Redford ganó en 1980 frente a Toro salvaje (Ranging Bull) de Scorsese, El hombre elefante (The Elephant Man) de David Lynch, y Tess de Roman Polanski. Y sólo contando las nominadas a mejor película, que también estaba por ahí El imperio contraataca (Star Wars - Episode V: The Empire Strikes Back) de Irvin Kershner. En el 81 ganó Carros de fuego de Hugh Hanson, un cacho de celuloide pegado a un disco de Vangelis. Se quedaron sin el premio Atlantic City de Louis Malle o incluso En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark) de mi odiado Steven Spielberg. De cualquier manera no fue un buen año.

Gandhi de Richard Attemborough ganó al año siguiente (1982). Una biografía dirigida desde un congelador que venció a varias películas bastante mejores. Yo sólo quiero destacar que ese año la que para mi gusto es la mejor película de la década sólo tubo alguna nominación de 2º orden. Hablo de Blade Runner de Ridley Scott.

La lacrimógena La fuerza del cariño (Terms of Endearment) de James L. Brooks y las mediocres películas que la acompañaban en la nominación a mejor película desbancaron en 1983 a joyas como El año que vivimos peligrosamente (The Year of Living Dangerously) de Peter Weir, La ley de la calle (Rumble Fish) de Copolla o Zelig de Allen. Entre las premiadas la única que ha sobrevivido es la gran Fanny y Alexander (Fanny och Alexander) de Ingmar Bergman, que estuvo nominada a muchas categorías a pesar de ser extranjera. Los dos años siguientes ganarían dos películas decentes, a pesar de que en el 85, año de Memorias de África (Out of Africa) de Pollack, nadie se acordó de La rosa púrpura del Cairo de Allen o Birdy de Alan Parker. En el 86 Platoon de Oliver Brick, perdón, Stone ganó incomprensiblemente a la genial Hannah y sus hermanas (Hannah and Her Sisters), o a las no nominadas Terciopelo azul (Blue Velvet) de Lynch y la coproducción Alrededor de la medianoche ('Round Midnight) del francés Bertrand Tavernier. Casi cualquier película de 1987 era mejor para mi gusto que El último emperador (The Last Emperor) de Bernardo Bertoluchi, un año por lo demás horroroso para el cine americano, en el que el cine bueno fue hecho muy lejos de allí. No mejoraron mucho las cosas al año siguiente. El oscar fue para la inverosímil y sensiblera Rain Man de Barry Levinson, y aunque ese año hubo unas cuantas películas majas, la mejor para mi gusto fue Bird de Clint Eastwood, que no tuvo nominación alguna. Tampoco aporta mucho Paseando a Miss Daisy (Driving Miss Daisy) de Bruce Beresford en 1989, año con varias películas bastante mejores, especialmente Delitos y faltas (Crimes and Misdemeanors) de Allen.

Se que se me han olvidado muchas, y con muchas de mis apreciaciones no estarás de acuerdo. Además, tras este royo monumental no se me ha ocurrido ninguna idea mejor contra estos premios. Excepto el hecho mismo de las películas que se han quedado con las ganas. Lo cierto es que lo único importante son las películas que a ti te hayan gustado. Pasa de mis opiniones y de las de la academia, y como reza el título de esa película ganadora hace un porrón de años, "vive como quieras". Disfruta del cine que para eso lo hacen (¿o era para ganar pasta?, no sé, no me acuerdo ya...).