Miradas de Cine EL ACORAZADO POTEMKIN
(Bronenosets Potyomkin, 1925. Sergei M. Eisenstein)
  Miradas de Cine
Sumario
Por Carlos Rosal
Cartel de la película
URSS, 1925. Directores: Grigori Aleksandrov y Sergei M. Eisenstein. Productor: Jacob Bliokh. Producción: Goskino y Mosfilm. Guión: Nina Agadzhanova y Sergei M. Eisenstein. Fotografía: Vladimir Popov y Eduard Tisse. Música: Edmund Meisel y Dmitri Shostakovich. Montaje: Sergei M. Eisenstein. Dirección artística: Vasili Rakhals. Intérpretes: Aleksandr Antonov (Grigory Vakulinchuk), Vladimir Barsky (Comandante Golikov), Grigori Aleksandrov (Oficial Jefe Giliarovsky), Mikhail Gomorov (Sailor), Ivan Bobrov (Sailor), Beatrice Vitoldi (Mujer con carrito de bebé), N. Poltavseva, Julia Eisenstein.
 
Miradas de Cine © 2002-2003

Cine propaganda. La evidencia del montaje, la sutileza del encuadre

A principios del pasado s. XX, el arte sufrió muchísimos cambios (evoluciones) en todos sus ámbitos. En 1907 Pablo Picasso pintaba “Las señoritas de la calle Avignon”, es la época también de músicos como Erik Satie o sobre todo Arnold Schöenberg y su dodecafonismo y centrándonos ya en lo estrictamente cinematográfico es la época en que nace el movimiento expresionista, Griffith rueda con pocos años de diferencia obras capitales como The Musketeer of Pig Alley (1912), El nacimiento de una nación (The birth of a nation, 1914) e Intolerancia (Intolerance, 1915), en la URRSS Dziga Vertov comienza sus experimentos de cine-ojo y Pudovkin y Eisenstein firman películas que sentaran las bases del lenguaje cinematográfico.

Este breve listado de cambios que se produjeron en el arte a principios de siglo es extrapolable a la situación económica, social y política del mundo en esa época. No es de extrañar pues el arte desde siempre ha sido el reflejo de la sociedad en el que se desarrolla, así que imaginen que sensación vamos a dar a las generaciones del siglo que viene cuando estudien la cultura que se desarrollaba a finales del siglo XX.

Los grandes cambios en la historia de la humanidad y mucho mas en el siglo XX, por desgracia, siempre han sido consecuencia no del entendimiento entre culturas, naciones o hombres, sino a consecuencia de guerras, revoluciones o incluso exterminios, quizás el único hecho pacifico que ha vivido la humanidad para su evolución fue el descubrimiento del fuego.

Y eso es en gran parte de lo que trata el film de Eisenstein y el tratamiento que le da a la guerra, sobre la revolución de un grupo de hombres frente al poder establecido que les oprimía, en este caso centrado en un grupo de marineros ruso de un barco llamado Potemkin pero es en realidad el reflejo del inicio de la Revolución Rusa que termino con el poder zarista y que dio paso al comunismo.

En el film de Eisenstein esa idea de revolución (guerra) como motor para el cambio esta lógicamente trazada bajo el prisma de la épica, del romanticismo y la justificación. Los planos enfatizados sabiamente por Eisenstein a través del montaje en los que se (de)muestra la crueldad del enemigo sirven para crear, magnificar y demostrar la sensación de situación insostenibilidad en la que vivía el pueblo ruso durante la época zarista. He dicho lógicamente porque El acorazado Potemkin al igual que muchos films rusos del periodo eran encargos o estaban supervisados por el gobierno y más concretamente por Lenin, quien dijo que «De todas las formas de arte, el cine es para nosotros la más importante».

Es entonces cuando se plantea la duda y la naturaleza de esta película dentro del marco de este estudio (cine y guerra). ¿Es El acorazado Potemkin un film que manifiesta la visión de la guerra que tiene su autor? Y con esto no entro a juzgar si el film responde a lo que llamamos “cine de autor” porque es evidente que si, pero este echo viene a consecuencia de las formas cinematográficas empleadas por Eisenstein entre las que destaca el montaje por encima de cualquier otra. La duda viene al analizar el fondo, lo que se nos cuenta. Porque de la película y su relación con la guerra podría extraerse otra duda, si seria licito una guerra popular en contra de un poder opresor y la respuesta a ella tendría que ser afirmativa si se tuviera un poco de sentido común.

Pues muy personalmente creo que la respuesta a la primera pregunta es si, que Eisenstein mas allá de tener que hacer un film propaganda creía firmemente en la bondad y necesidad de esa revolución, de ese levantamiento armado (he de advertir que conozco muy superficialmente la vida de Eisenstein y quizás me este metiendo en un berenjenal al decir esto) porque a través de cierto tipo de encuadres, una herramienta más sutil que el montaje, Eisenstein incide en la idea de la maldad de los soldados zaristas o los oficiales del Potemkin, sobretodo cuando debe encuadrarlos, mostrándoles siempre sin cabeza, a través de sombras aterradoras...deshumanizándoles. Y es ahí donde se puede extraer algo personal de un film de encargo.

Cuando Eisenstein podría haberse limitado a la espectacularidad y efectividad evidente del montaje opta también por dar una visión personal del hecho a través de sutilezas propias de quien es conocedor de que un encuadre vale mas que mil palabras, y que de un encuadre unido a otro con una pizca de criterio y un mucho de genialidad surgen obras de arte.

Esta es en definitiva una película difícil de juzgar a nivel del tratamiento que se le da a la guerra, pues esta responde a una revolución popular justificada (y habla un estudiante de historia que va un poco mas allá del “fuera ricos opresores”) y no a lo que entendemos por guerra convencional.

De todos modos sea guerra o revolución ambas son la consecuencia de lo mismo, la incapacidad de los seres humanos, un hecho que por desgracia perdurara mas que las buenas películas.

Somos así de burros, que le vamos a hacer.