Miradas de Cine BLACK HAWK DERRIBADO
(Black Hawk Down, 2001. Ridley Scott)
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Sumario
Por Sergio Vargas
Cartel de la película
EEUU, 2001. Director: Ridley Scott. Productores: Jerry Bruckheimer y Ridley Scott. Producción: Revolution Productions, Jerry Bruckheimer films para Columbia Pictures. Guión: Ken Nolan, según la novela de Mark Bowden. Fotografía: Slavomir Idziak, en color. Diseño de producción: Arthur Max. Música: Hans Zimmer y Mel Wesson. Montaje: Pietro Scalia. Duración: 144 minutos. Intérpretes: Josh Harnett (Sargento Matt Eversmann), Ewan McGregor (John Grimes), Tom Sizemore (Coronel Danny McKnight), Eric Bana (Sargento Norm Hooten), William Fichtner (Sargento Paul Howe), Ewen Bremmer (Shawn Nelson), Sam Shepard (General William Garrison), Gabriel Casseus (Mike Kurth), Kim Coates (Wex), Zeljko Ivanek (Harrell), Jeremy Piven (Cliff Wolcott), Ron Eldard (Mike Durant).
 
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Naúsea, vergüenza, miedo, impotencia

Es superior a mí. No me pasa cuando veo películas como El cazador (The Deer Hunter, de Michael Cimino, 1978) o Apocalypse Now (íd., de Francis Ford Coppola, 1979), por ejemplo, en donde la guerra está solo de fondo, más lejana, sirve como escenario para situar unas historias, historias interesantes, pero el hecho es que detesto el cine puramente bélico. Probablemente me estaré perdiendo una gran parte de cine con mayúsculas, pero cuando veo películas como esta Black Hawk derribado y otras que no quiero nombrar porque parece que siempre me meto con los mismos, lo cierto es que siento naúseas, exactamente igual que cuando veo imágenes de la guerra en la televisión o en la prensa, aunque también siento impotencia. No se si detesto este tipo de cine por esta razón o no, de hecho creo que no sabría explicar el porqué, pero el caso es que es así, y además desde que tengo uso de razón.

Cuando veo películas como ésta también siento vergüenza ajena y miedo por culpa de algunos miembros de la raza humana, la que se dice civilizada, que no hacen sino demostrar su incivilización y su deshumanización. No es que piense que el mundo pueda convertirse alguna vez en una especie de Shangri-La donde la paz y el amor estén en constante armonía con el total de la humanidad, pero no puedo evitar sentir esa Naúsea mía particular (aunque afortunadamente hay esperanza porque multitudinarias manifestaciones evidencian el hecho de que no soy el único que la siento) cuando veo que seres humanos como yo (aunque creo que no son como yo, o que yo no soy como ellos) matan a otros, independientemente de las razones, porque no debería haber razones para matar a nadie. Y no sólo me estoy refiriendo a los dirigentes, mundiales o nacionales (tan asesinos como sus tropas), elegidos por el pueblo (aunque luego éste se arrepienta en su gran mayoría de haberles elegido) en el mejor de los casos, también me refiero a los miembros de los ejércitos, a esos soldados que abandonan sus hogares con la ilusión de perder la vida y llevarse otras por delante, cuantas más mejor. Por supuesto, no quiero meter a toda la soldadesca en el mismo saco, también los hay como el personaje de Josh Hartnett en esta horrenda e insufrible película, que van a la guerra con buenas intenciones, para evitar el sufrimiento de un pueblo oprimido; en el film es concretamente el pueblo somalí, que está muriendo de hambre por culpa de un dictador al que las tropas de élite del ejército americano deberán deponer, aunque luego acabaran marchándose de allí con numerosas bajas (de su ejército y de civiles somalíes) y el rabo escondido entre las piernas en uno de los mayores fracasos militares de los EEUU.

Pero estos temas, desgraciadamente siempre están de actualidad. Hoy en día, el oprimido es el pueblo iraquí. Pero los pobres iraquíes están de suerte. Hace ya más de un par de semanas que sus benefactores, los americanos y los ingleses comenzaron la operación LIBERTAD IRAQUÍ, y con su FUEGO AMIGO y sus BOMBARDEOS HUMANITARIOS están evitando muchos sufrimientos a esta gente. La gente, cuando se muere, deja de sufrir. Por eso los están matando. Es, por tanto, un GENOCIDIO BENÉFICO. Tampoco me olvido de nuestro ejército español, que únicamente ha acudido a la zona del conflicto como ayuda humanitaria. Vaya lío tengo. ¿Pero las tropas de EEUU y Gran Bretaña no van también en labor humanitaria? Y que nadie se vaya a creer que esta guerra sólo es buena para el pueblo iraquí, que ya dijo nuestra querida ministra Ana Palacio que los beneficios de la guerra ya empezaban a notarse en la bajada de la gasolina y en el bienestar de las bolsas. Y esto sólo al principio…

Supongo que si alguien ha sido capaz de leer hasta aquí, se habrá dado cuenta de que aún no he hablado de la película, pero tengo un gran problema: ¿Qué puedo decir de una película de más de dos horas de duración, en la que durante hora y media no vemos más que disparos, muertes, sangre, soldados gritando como locos a sus transmisores de radio? Porque es eso y ninguna otra cosa lo que esta película ofrece, un día entero de combate en las vidas de un grupo de soldados de los Rangers y de los Delta Force. Una buena fotografía y efectos de sonido, y algunas buenas interpretaciones (que menos con un reparto semejante) no son suficientes para mantener una película con un guión tan deficiente, y que como viene siendo habitual en la mayoría de las últimas producciones de este tipo, sirve de propaganda para el ejército americano, ése que está salvando a los iraquíes.

Pero tampoco era el objetivo de este especial realizar análisis exhaustivos de las películas comentadas, sirviendo estos artículos más bien como excusa para expresar una opinión sobre la guerra y su visión desde el cine. En cualquier caso, que nadie se preocupe, porque siempre se puede recurrir a las dos completas y objetivas críticas de la película existentes en el archivo de la revista, una a favor, a cargo de Alejandro G. Calvo, y otra en contra, por Jose Luis Hurtado.