CONFESIONES PRIVADAS
(Enskilda samtal, 1995. Liv Ullman)
 
Sumario
Por María Villalva
Cartel de la película
Suecia, 1995. Directora: Liv Ullmann. Guión: Ingmar Bergman. Producción: Ingrid Dahlberg. Intérpretes: Pernilla August (Anna Bergman), Max von Sydow (Jacob), Samuel Fröler (Henrik Bergman), Thomas Hanzon (Tomas Egerman), Kristina Adolphson (Maria), Anita Björk, Vibeke Falk, Gunnel Fred
 

La vida y sus caminos

Raras veces se ha tratado en el cine el tema de la infidelidad con mayor veracidad y hondura que en la filmografía de Ingmar Bergman; suyo es también el guión de esta película, magistralmente dirigida por Liv Ullmann. Si en Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap, 1973. I. Bergman) se había centrado en la angustia existencial de la pareja, Liv Ullmann plasma en Confesiones privadas la desazón de una mujer casada, de su soledad ante la realidad del adulterio. En la historia subyace lo autobiográfico; el tema de la infidelidad, sobre todo la femenina, y sus problemas, es recurrente en los guiones de Bergman.

Incide de nuevo Bergman en los problemas conyugales de sus padres, plasmados aquí por Liv Ullman de un modo mucho más interesante que como lo hizo Bille August en Las mejores intenciones (Den goda viljan, 1992. Bille August), protagonizada por los mismos actores. El planteamiento de la película parte de una anécdota, el encuentro casual de Anna (Pernilla August) con un anciano pastor protestante, el tío Jacob (Max von Sydow), a quien confía sus inquietudes. Viajamos así desde un banco que está al borde del camino que recorre la protagonista, hacia la nada interior del personaje, a través de las dudas que le atormentan.

La historia se desarrolla en tres momentos; a las primeras entrevistas de la protagonista con su pariente, quien ejerce junto a ella de director espiritual, les seguirán los flashbacks que recogen la relación adúltera de Anna con un joven estudiante de teología; finalmente contemplaremos las escenas de su vida presente. El encuentro decisivo con su amante sirve para poner de manifiesto la cobardía y los remordimientos de éste, así como la imposibilidad de cambiar las circunstancias en que se ha de desarrollar su relación. La última entrevista con el anciano pastor tiene lugar cuando éste, viendo cercana la muerte, hace llamar a Anna para saber la verdad acerca de los efectos que surtieron sus consejos en su vida conyugal.

Pese a que el tema de la religión surge desde las primeras escenas, se nos aparece más bien como una mera superficie que enmascara problemas más hondos. El problema de la verdad y sus consecuencias es el que está en el corazón mismo de la película; asociado a él encontramos también el tema de cómo la vida, al obligar a los personajes a decidirse, acaba por transformarlos; la gama de matices con que se contempla a sí mismo el personaje de Anna al recordar sus pasadas ilusiones y al afrontar sus problemas presentes llena en todo momento la pantalla.

Otro tema esencial en el film es el de las opciones; el miedo impulsa a la protagonista a mantener una mentira que interiormente rechaza; sin embargo, también se sitúa frente a la idea de que sólo el desvelar la verdad puede aliviar la angustia.

La mayor parte de las escenas están rodadas en interiores que los diálogos de los personajes (más que la iluminación) convierten en claustrofóbicos; la mayor vibración emocional, la inquietante expectación de las escenas en que aparece junto a su joven amante contrasta con su luminosidad matizada; el paisaje, los espacios que recorren los personajes siempre parecen guardan para ellos una sombra. Las secuencias en que la protagonista camina por la calle desprenden una melancolía que aparece subrayada en algunos momentos por la música de J. S. Bach y que culminará en el encuentro de Anna consigo misma.

La ambigüedad del desenlace nos presenta al anciano como alguien que –metafóricamente– no es capaz de creerse sus propios consejos, y plantea un interrogante acerca de la verdad. La actitud de Anna revela una calma al menos aparente; en cualquier caso, toda posibilidad de tener un camino claro en la vida queda así en entredicho.