HENRY FOOL
(Henry Fool, 1998. Hal Hartley)
 
Sumario
Por Carlos Rosal
Cartel de la película
EEUU., 1997. Director guión y productor: Hal Hartley. Producción: The Shooting Gallery, True Fiction Pictures. Fotografía: Michael Spiller, en color. Música: Hal Hartley. Diseño de producción: Steve Rosenzweig. Montaje: Steve Hamilton. Duración: 137 minutos. Intérpretes: Thomas Jay Ryan (Henry Fool), James Urbaniak (Simon Grim), Parker Posey (Fay), Maria Porter (Mary), James Saito (Sr. Deng), Kevin Corrigan (Warren), Liam Aiken (Ned), Miho Nikaido (Gnoc Deng) .
 

Desgraciadamente no creo que suene en exceso el nombre de Hal Hartley para el gran público, claro que tampoco suena el nombre de Soderbergh a pesar de trabajar con lo más florido de Hollywood, así que pocas esperanzas caben albergar a no ser que a Hartley le dé por liarse con Halle Berry o por el estilo. Yo no soy el mas indicado para reivindicar a cineastas de hoy en día que aun haciendo grandes películas y en algunos casos obras maestras porque la mayoría de las veces no les presto mucha atención e incluso les despacho con un injusto desprecio debido a mi pereza y poca fe en el cine actual, pero claro, de vez en cuando a uno le abren los ojos y descubre grandes obras merecedoras de toda la consideración, que será inversamente proporcional a la atención de distribuidoras y gran publico.

A propósito del tema del dossier de este numero me planteo si un cineasta como Hartley merece ser reivindicado y la respuesta es sí, pero si es Henry Fool una obra capital del cine de los noventa no lo sé. El panorama cinematográfico es tan lamentable que lo normal adquiere categoría de extraordinario, con lo que si uno hace balance de los films que ha visto e intenta ubicar una película como Henry Fool y dándole su justo valor quizás no estaría ni por asomo en un top-100, pero, y perdonen la expresión, es lo que hay.

No voy a entrar a hacer un análisis de los problemas que arrastran hoy en día las películas actuales, pero la enorme falta de respeto que sienten algunos por el cine y la espiral de estupidez en la que ha entrado unido a las (respetables) ganas de hacer dinero a cualquier precio (eso si que ya no) de los productores hacen que ese paso de lo normal a lo extraordinario sea un mecanismo de defensa de los que aun creemos en el medio de expresión cinematográfico para auto engañarnos y creer que aun hay esperanza. De esta manera una película como Henry Fool, alejada de todo lo convencional y enmarcada en una voluntad por mostrar algo diferente de un modo diferente hace que gane muchos enteros y por lo menos en mi, deje la sensación (quizás ficticia y coyuntural) de que es un gran film.

No es que Henry Fool sea una obra maestra, en esta triste década, en mi humilde opinión solo Scorsese y Eastwood han rodado películas merecedoras de ese título, pero es un film que demuestra la voluntad de su director por no optar por las formulas narrativas clásicas y acomodarse en ellas sino de liberar a sus personajes, dejar fluir sus personalidades y filmarlos con soltura. Así, el estilo de Hartley en Henry Fool se revela como nuevo dentro de la época en que se enmarca, apenas hay movimientos de cámara y si hay mucho movimiento interno en el plano fijo, unos personajes secundarios con peso y a través de los cuales construye pequeños pasajes con autonomía narrativa propia y unos personajes principales con una psicología (de esta que tanto gusta a los abanderados de la demagogia cinematográfica) compleja que si bien en muchos momentos actúan de modo grotesco conforman un panorama propio y personal del autor y con esto basta, ya que hoy en día la personalidad cuenta y mucho.

A través de ese estilo, el cineasta americano plantea en este film muchas de las constantes tratadas en films anteriores como Amateur (id, 1994) o Simple Men (id, 1992), la voluntad de escape, de cambio, por parte de marginados sociales, outsiders incomprendidos como puedan ser un basurero, una monja que quiere ser actriz porno o criminales. Personajes quizás demasiado irreales, que rozan la parodia, pero que si no son tomados excesivamente en serio plantean interrogantes muy interesantes bajo la dirección de Hartley.

Mención aparte merece la excelente banda sonora, tanto por su utilización como por su belleza puramente musical. Compuesta por el mismo Hartley (en todos sus films lo hace), ya no solo remarca o introduce el cambio sino que hace que lo cotidiano se convierta en épico, véase la secuencia de Fool a punto de hacer el amor con la hermana, o la propia aparición de Henry.

Tan solo cabe esperar que nos lleguen el resto de films de este cabe cineasta...o que se case con Halle Berry.