| THELMA Y LOUISE (Thelma & Louise, 1991) |
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Huyendo hacia delanteThelma y Louise supuso para Ridley Scott la reconquista de cierto status perdido en el mundo de Hollywood. Atrás quedaban hitos para la historia del cine como Blade runner o Alien, y películas como La sombra del testigo o Black rain habían conseguido reblandecer la admiración de muchos cinéfilos. Sin llegar a alcanzar el pulso de las dos obras maestras mencionadas (jamás lo ha vuelto a conseguir) con Thelma y Louise, Ridley Scott se redimió con una película bastante alejada de lo que se esperaba de él. Parece difícil buscar un estilo propio en la filmografía del director, más allá de una presunta búsqueda de la espectacularidad. Resulta más adecuado clasificarlo como brillante artesano y creador de atmósferas. Desde este punto de vista, Thelma y Louise es otra adaptación más en la filmografía del director británico, una obra de la que es difícil extraer puntos concomitantes con el resto de sus películas, pero con la que logra recuperar el prestigio de saber combinar comercialidad con el carácter de director de culto. Thelma (Geena Davis) y Louise (Susan Sarandon), las protagonistas de la cinta son dos mujeres que intentarán evadirse del machista mundo gris que les envuelve. Las nubes negras de su futuro se convierten en cielos limpios que ven pasar mientras huyen en su coche en un viaje de placer y aventuras sin retorno posible como se verá más adelante. En un momento de su huída se detienen en un bar de carretera en el que Thelma flirtea inocentemente con un hombre. Éste intenta violarla en el párquing y Louise aparece para salvarla a costa de dispararle una bala en el pecho del hombre. El viaje se convierte entonces en una desesperada huida hacia delante. La película pasa a ser una mezcla de road movie y western crepuscular en el que Scott nos muestra toda los iconos de ambos géneros: carreteras, paisajes desérticos en la frontera de México y Estados Unidos, caminos polvorientos, moteles de carretera solitarios, gasolineras... Todo ello con un look muy cercano al de determinados spots publicitarios. El argumento de la película resulta bastante trillado. Dos personajes, antagónicos en un principio, que se van alimentando mutuámente logrando al final que cada uno de ellos sea más maduro que al principio. Louise es una mujer más madura y escéptica, mientras que Thelma es un personaje a punto de eclosionar, ninguneada por su marido. Hasta aquí, lo mil veces visto en cientos de telefilms. Lo inusual: la película está protagonizada por dos mujeres dentro de un género cinematográfico en el que no suelen tener cabida. Sin embargo, la posible lectura feminista del film queda emborronada por el personaje del policía que les persigue (Harvey Keitel) quien siempre intenta ayudar a las dos mujeres a pesar del modo de actuar de los perseguidores del FBI. En el guión, Scott vió la posibilidad de realizar un film próximo a la realidad estadounidense, con personajes atractivos, con el que conseguir un buen tratamiento del paisaje. Lograr que todo ello funcionase era su máximo objetivo. La presentación de los personajes del drama se ajustan a los estereotipos de este tipo de películas. La primera secuencia, mostrada mediante un montaje paralelo, nos perfila a los personajes. Las protagonistas están en sendas cocinas, Louise trabajando de cara al público sometida a un empresario y Thelma cocinando para su marido. Louise disfruta, por lo tanto, de cierta libertad cuando no está en el trabajo pero Thelma es cocinera y ama de casa a tiempo completo. Más tarde, cuando la aventura de las dos mujeres está alcanzando su punto más algido, asistiremos al derrumbamiento de su marido, de Darryl (Christopher McDonald); pues a pesar de su presunta superioridad como macho, Darryl es totalmente dependiente de Thelma. El status moral del hombre es derrotado por la acción igualitaria de la mujer. Un comentario aparte merece la aparición del personaje de J. D. (Brad Pitt). J. D. Representa otro tipo de amenaza para la mujer. Es la seducción. Una seducción basada únicamente en el aspecto físico del hombre, pero tan peligrosa como la dominación de conducta machista. Aparentemente utilizado por Thelma es, en realidad, el propio J. D. quien saca provecho de la situación. «Thelma y Louise no es una historia de seres desesperados, aunque pueda parecerlo. Por eso el tono del film ofrecía grandes dificultades. Me propuse, ante todo, lograr una mezcla sutil de comedia y tragedia». La mayor parte del peso de la película recae en las actuaciones de Susan Sarandon y Geena Davis. Tampoco podemos sustraer el dramatismo y el tono más ligero por el que aboga Ridley Scott en esta declaración de la labor de las dos actrices principales. El personaje de Louise arrastra durante toda la película el trauma de una violación sufrida en su adolescencia; por su parte, Thelma está descubriendo un nuevo mundo fuera de la cárcel que para ella supone el matrimonio. De este modo, la aventura de las dos mujeres es mucho más que la historia de un pulso al universo masculino: se trata de un despertar y una evolución (para Thelma) y de una redención y una catársis (para Louise). En el plano formal, Scott realiza la película más desnuda de toda su filmografía arropada, eso sí, por uno de los mejores repartos con los que haya contado. Sólo algunas secuencias de lluvia, algunas explosiones, ciertos planos estéticos de Monumnet Valley nos acercan al manierismo acostumbrado del director. Incluso, se permite la licencia de contarnos esta historia con pequeñas pinceladas de humor, algo que hasta ese momento no se había atrevido a probar. Eso sí, Ridley Scott hace uso de sus juguetes preferidos: la grúa, planos en teleobjetivo, cámara en movimiento, cámara lenta, travellings, planos aéreos... La fotografía, por su parte, está dentro de los standards del momento, mucho más cercana a un anuncio de tabaco o de refrescos que al del creador imaginativo que se vislumbraba en Blade Runner. La música, la iluminación, el vestuario, etc., son elementos funcionales que no desentonan unos de otros dentro de la convencionalidad señalada. |