THE FACULTY (The Faculty, 1998)  
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Sumario
Por Susanna Farré

Cartel de la película






















Miradas de Cine © 2002-2003

Adolescentes ejemplares

En tan sólo diez años Robert Rodriguez ha realizado un total de diez filmes. Sus películas resultan obras rentables para la industria de Hollywood, ya que generalmente no suponen un elevado coste de producción, y recaudan en taquilla cuantiosos beneficios.Esto le ha permitido al joven realizador tener una cierta autonomía creativa a la hora de realizar sus películas. Habiéndose dado a conocer a nivel internacional en el año 1992 con la sorprendente El Mariachi, Rodriguez no ha parado desde entonces de realizar cine, en la mayoría de ocasiones tratándose de obras dirigidas al gran público y destinadas a ejercer de gancho comercial para la gran audiencia. o al menos, para un amplio segmento de ella. El ejemplo más significativo, sin duda, es la saga de filmes de Spy Kids, tres películas realizadas por Rodriguez a lo largo de tan sólo tres años, y que dedicó a sus cuatro hijos.

En línea con este estilo de película de bajo presupuesto pero de gran rentabilidad y dirigida a la gran audiencia, Rodriguez realizó en 1998 una de las obras por las que actualmente es más recordado, sobretodo por parte del público joven al cual principalmente iba dirigido el film. The Faculty respondía a la fórmula ya conocida y ampliamente explotada en el cine de los noventa de historia de un grupo de chicos que se ven amenazados por un asesino que los va liquidando uno a uno. Homenajeando abiertamente –el homenaje sin embargo se queda en mera copia que denota una falta total de recursos argumentales– a la historia del novelista Jack Finney La invasión de los ladrones de cuerpos, –que ya había sido adaptada en otras ocasiones, como la excelente primera versión del año 1956 de Don Siegel y el nada despreciable remake de 1978 de Phillip Kaufman–, Rodriguez no duda en citar textualmente en el guión dicha obra, utilizándola como narración modelo para la resolución de las posesiones extraterrestres que los chicos del instituto y sus profesores van padeciendo a lo largo del film. Así, Stokely (Clea DuVall), una de las chicas protagonistas, es una seguidora de las grandes novelas de ciencia ficción, y sus conocimientos sobre la obra de Finney permitirán a los chicos resolver la situación en la que se verán envueltos. Como el resto de sus compañeros, Stokely responde a un arquetipo de adolescente de instituto, tan hartamente explotados en el cine americano desde la época esplendorosa de las películas ochenteras de las brat pack, que tantas caras nuevas proporcionaron al cine. La nueva hornada de caras sigue utilizando los mismos clichés adolescentes: Stokely es la chica marginada que decide aceptar como cierta su falsa homosexualidad sólo para seguir sintiéndose aislada del grupo de jóvenes con los que apenas parece compartir ninguna afinidad. Delilah (Jordana Brewster) será la guapa del instituto, pero bastante insoportable de carácter; Zeke (Josh Harnett) el rebelde al que todos temen por sus excentricidades; Stan (Shawn Hatosy) el capitán del equipo de futbol que lucha por huir de su supuesta falta de inteligencia por ser tal para demostrar que es muy capaz de brillar en sus estudios; Casey (Ellijah Wood) el pobre chico tímido del que todos se ríen y al que marginan y Marybeth (Laura Harris), la recién llegada que trata de integrarse entre sus compañeros. Todos ellos conforman una vez más el arquetípico retrato de la juventud americana, los diversos perfiles repetidos hasta la saciedad durante años por multitd de películas. Así lo enfatiza Rodriguez cuando hace la presentación de sus chicos al inicio del film, mostrando pequeñas acciones que los caracterizan para acabar congelando el plano e insertando el nombre de cada uno en pantalla, como si de una serie televisiva se tratase cuyos personajes fuesen ya muy conocidos para la audiencia.

Quizás lo único que vaya cambiando a lo largo de los años en este tipo de películas sea el diferente enfoque que hacia el tema de la droga se va planteando. Entre la voluntaria obviedad del asunto en muchos filmes y el tratamiento opuestamente moralizador de otros, Rodriguez se sitúa en este film en una posición intermedia, que curiosamente se decanta más hacia una visión sarcástica del tema que hacia cualquier otra consideración. Nada más ejemplificador de esto que el mismo hecho de que el único arma posible contra los monstruos invasores sea la droga casera que Zeke fabrica, y que ni él mismo quiere probar. Rodriguez toca con cierta sorna este tema en la escena de la prueba de la droga por parte de los chicos, única prueba posible para demostrar quién está poseído por los monstruos y quién no. Ninguno de ellos parece querer probar la "mercancía", todos resultan ser buenos chicos que no toman nunca esa clase de sustancias. Hasta el mismo Zeke manifiesta que él no se coloca con su propia droga. Ja! Y la mejor muestra de esta mirada sarcástica que manifiesta Rodriguez contra la postura antinatural de sus chicos viene de parte del comentario de Stokely, quien afirma sin tapujos: «Yo no pienso meterme esa mierda por la nariz, es de los años ochenta!» Claro, como que este tema es agua pasada en la evolucionada y saludable sociedad joven de los noventa! La escena está rodada con cámara al hombro, para enfatizar aún más el nerviosismo antinatural de los jóvenes ante un hecho que por el contrario debería ser de lo más natural entre gentes de su edad, o cuanto menos, no debería suponerles un trauma tan acentuado como parece provocarles. Moralista o ridículo, lo cierto es que son los malos los que sucumben ante el polvillo alucinógeno, y sólo los inmunes al efecto de la sustancia son los que no han sido "contaminados" con la plaga de los monstruos.

The Faculty es una película híbrida, a caballo entre el terror, la comedia y el género fantástico. Rodriguez demuestra una vez más su disfrute al ponerse tras la cámara, utilizando el lenguaje de una manera del todo libre, espontánea y en ocasiones efectiva. Sin embargo, los excesivos movimientos de cámara de algunas escenas se ven acentuados por otros recursos que exageran los convencionalismos formales del género de terror, como los encadenados de aproximación hacia el rostro de un personaje que es atacado, o la utilización desmedida de los cappers sonoros para provocar mayor sensación de espanto en el espectador, y que acaban por convertirse en un engorroso festival de sonidos mal utilizados. No hay que desmerecer, no obstante, la calidad de los efectos especiales, quizás lo único destacable a nivel formal de todo el film, así como la elección de una música muy de acuerdo al gusto del público adolescente, con el homenaje a The Wall, de Pink Floyd como elemento más remarcable.

The Faculty es una buena solución comercial, y a este respecto funciona como buen film de entretenimiento y cumple bien su función de atraer prioritariamente a un público joven. Pero por lo demás, el film no destaca por demasiadas cosas, y eso ni siquiera teniendo en cuenta el elenco de actores de renombre que fueron reclutados para participar en él. Así, el tirón de Salma Hayek dura bien poco, el de Famke Janssen es del todo inexplicable por lo absurdo de su personaje, el de Piper Laurie más de lo mismo, y quizás el único que consiga justificar el peso del actor elegido para representarlo sea el de Robert Patrick, el malvado entrenador que aguanta al menos su peso dramático durante toda la cinta.

Buen film o no, según el rasero con el que se mida, The Faculty consigue al menos entretener durante toda su duración, y quizás por ello ya se tenga que reconocer que su objetivo primero al menos está logrado, aunque deje mal sabor de boca a algunos que quizás exijamos más de cualquier film, por muy comercial que éste pretenda llegar a ser.