Miradas de Cine 1999 • TODO SOBRE MI MADRE
(Todo sobre mi madre, Pedro Almodóvar)
  Miradas de Cine
Sumariovotaciones
Por J.A. Souto Pacheco
Cartel de la película

España, 1999. Dirección y guión: Pedro Almodóvar. Productor: A. Almodóvar. Fotografía: Alfonso Beato, en color. Música: Alberto Iglesias. Dirección artística: Antxón Gómez. Montaje: José Salcedo. Duración: 97 min. Intérpretes: Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Candela Peña, Antonia San Juán, Rosa María Sardà, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Eloy Azorín y Carlos Lozano.

PREMIOS Y CANDIDATURAS

Película extranjera

RIVALES A MEJOR PELICULA

Caravan (NEP)

La vida prometida (FRA)

Solomon and Gaenor (GB)

Bajo el sol (SUE)

 

Miradas de Cine © 2002-2004

Sobre mujeres y ¿hombres?

Las mujeres que aparecen en la películas de Pedro Almodóvar suelen ser fuertes, sufren lo indecible y acostumbran a estar solas (a pesar de que, en muchas ocasiones, Almodóvar las rodea de un amplio abanico de personajes). Todo sobre mi madre no es ajena a esta constante del cine almodovariano, mostrándonos una historia de cariño, de amistad entre mujeres. Mujeres atravesadas por la espada de la soledad, por el dolor, que luchan por sobrevivir y que, de algún modo, llegan a crear una familia.

Según contaba el propio Pedro Almodóvar, la película nació de uno de los personajes de La flor de mi secreto, Manuela, la enfermera que al principio de aquella cinta participaba en las simulaciones que hacen los médicos que realizan trasplantes. En una de esas simulaciones, una hipotética madre recibe la noticia de la muerte de su hija. Almodóvar percibió que a la hora de dramatizar, a las mujeres les salía mejor que a los hombres y barajó la idea de hacer una película en la que se mostrara la capacidad de actuar de algunas personas que no son actores.

Todo sobre mi madre cuenta la historia de huidas de una madre (Manuela, a quien encarna Cecilia Roth) que, tras 17 años viviendo en Madrid, regresa a Barcelona para buscar al padre de su hijo (Lola, un travesti interpretado por Toni Cantó) y decirle que éste (Eloy Azorín) ha muerto. En la ciudad condal, Manuela se irá encontrando a una serie de mujeres con las que tejerá un nuevo sentido a su vida. El personaje de Eloy Azorín es el motor de la historia, pero el resto de personajes masculinos deambulan por la película en silencio. Todo sobre mi madre es una película de mujeres (de mujeres que fingen y simulan) en la que la maternidad gravita de manera constante sobre ella. Estructurada desde la circularidad, la historia está llena de simetrías (por ejemplo, cómo cruza Esteban la calle para encontrarse con su madre, presagio de la tragedia que está por llegar) y viajes de ida y vuelta.

Barcelona es otra de las protagonistas del film. Barcelona se convierte en un personaje más. Con su aparición, la película da un giro, casi como si contara otra historia. La primera imagen de la ciudad aparece después de un largo túnel. Surge de la oscuridad con la misma majestuosidad con la que aparecerá Esteban (el personaje interpretado por Toni Cantó). La cámara sube por un matorral y muestra una vista panorámica de la ciudad, potenciada con un crescendo de la banda sonora. Almodóvar nos ofrecerá un paseo por la ciudad con el que podríamos confeccionar una pequeña guía turística de Barcelona. Sin embargo, yo me quedo con una toma sugerente del Hospital del Mar, donde dos personajes hablan en el vestíbulo mientras vemos el mar en segundo plano. Lo onírico y lo real dándose la mano y ofreciendo el germen de Hable con ella, tal y como La flor de mi secreto hizo con esta estupenda Todo sobre mi madre .

Los inicios de Almodóvar en el cine están ligados a la Movida Madrileña, al gamberrismo y al afán de provocación. Con los años, el director ha dejado la cutrez desenfrenada de sus primeros films de la Movida, para alcanzar una dirección de actores (que su cine ya poseía), una sofisticación estética y una elegancia visual que se convierten en marca de la casa de su nuevo estilo. Todo sobre mi madre contiene diálogos, situaciones, decorados y personajes que en manos de cualquier otro director estarían abocados al más grande de los ridículos, y que con Almodóvar cobran respetabilidad y reconocimiento. Almodóvar no olvida esa galería de personajes excéntricos que ya tienen el status propio de Almodovarianos. Tansexuales, travestis, monjas embarazadas... son personajes que podían escandalizar en los inicios de su cine pero que Almodóvar no abandona a pesar de que actualmente hayan perdido buena parte de su capacidad de provocar. Esta coralidad (femenina) que aporta la película le sirve a Almodóvar para cuando alguno de los elementos del relato baja en intensidad; en ese momento, el director puede centrar el interés del espectador en otra situación o en otro personaje, de manera que el ritmo del film no decae. Cecilia Roth y Antonia San Juan realizan un trabajo sencillamente magistral. Y Candela Peña, Rosa María Sardà, Penélope Cruz y, sobre todo, Marisa Paredes, acaban por conformar unos personajes que dan entidad al film y que se convierten en ejemplo de esas actrices a las que se dedica Todo sobre mi madre.

Mankiewicz, Cassavetes o Sirk son nombrados con asiduidad para hablar de Todo sobre mi madre, pero los universos de estos autores quedan muy lejos del director manchego. Almodóvar los utiliza sólo como inspiración para construir una historia, de la misma manera que usa a Tennessee Williams, Boris Vian o Truman Capote. Al contrario de los directores citados, Almodóvar lleva las situaciones del film al límite, manteniendo al filo del abismo la credibilidad de todo aquello que nos cuenta (piensen en el personaje de la monja encarnada por Penélope Cruz). Otra marca de la casa es el humor. El humor en Almodóvar está, generalmente, muy cercano al chiste grueso o al petardeo. Su utilización sirve para aligerar la tensión entre escenas, para aliviar al espectador y prepararlo para recibir otro golpe. En este sentido, es ejemplar la divertida actuación en el escenario del teatro de Agrado (Antonia San Juan) que, dicho sea de paso, me parece lo peor de la película por lo que tiene de disgregación del relato y por la dejadez con la que Almodóvar construye la escena.

La frescura y polémica de los primeros films de Almodóvar han dejado paso a la emotividad anclada en el drama. Los años no han pasado en balde para Almodóvar. Cada vez hace mejor cine, seguramente porque ha alcanzado un punto de madurez y entendimiento de las pasiones humanas que le confiere un lugar entre los grandes. Todo sobre mi madre es una obra compleja y hermosa, llena de misterio e inundada de emoción. Posiblemente, la mejor película de Almodóvar.