| CARNE TRÉMULA (1997) |
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El amor fou, según AlmodóvarA estas alturas, nadie puede negar que el cine de Pedro Almodóvar es único e irrepetible. Desde las comedias petardas de sus inicios hasta sus últimos sofisticados melodramas, el director manchego ha conseguido crear una filmografía singular, en la que se pueden rastrear influencias cinematográficas y tendencias sociales y/o de moda, pero que indefectiblemente han pasado por el filtro de su mirada, convirtiéndolas en un universo propio. Su cine es algo tan personal que, como en directores de la talla de Alfred Hitchcock o Federico Fellini, su análisis puede caer fácilmente en el uso de un cajón de sastre en el que, sin más, con una sola palabra, se pueda definir cualquier elemento de su obra: almodovariano. Carne trémula, podría haber sido uno de los films menos almodovarianos del director. El guión está inspirado en una novela de Ruth Rendell, siendo esta adaptación la única de Almodóvar en toda su filmografía, caracterizada evidentemente por el uso indiscriminado de vivencias e intereses propios que el realizador aboca en sus guiones. Almodóvar extrae de la novela de la escritora británica el jugo y, sobre todo, una estructura sólida en la que mantener en pie su alambicada historia. Almodóvar masticó la novela hasta digerirla y hacerla suya. En las manos de Almodóvar, el libro se convierte en una mera inspiración para el director. La novela de Ruth Rendell está protagonizada por Victor Jenner, un violador que movido por una mezcla de culpa y venganza, inicia una extraña e inquietante relación con el policía al que dejó paralítico en el momento de su detención. Ambos acaban estableciendo un oscuro triángulo con la esposa del policía. Infiel a su esencia, Almodóvar convirtió la adaptación de la novela en un ejemplo de cómo un director debe enfrentarse a este proceso. El guión, co-escrito con Ray Loriga (que aquel año debutó en el cine como director con la muy loable La pistola de mi hermano y Jorge Guerricaechevarría –colaborador habitual de Álex de la Iglesia–), evadía uno de los problemas que arrastraba el cine e Almodóvar, esa tendencia a la inflación de sus historias y a la dispersión de las mismas. Los personajes episódicos están, en Carne trémula, mucho más amarrados, ciñiéndose a aquello que se nos cuenta . El guión se convierte así en uno de los más sólidos de su filmografía. También por primera vez en su obra, Pedro Almodóvar incorpora a la historia alguna referencia sociopolítica. Carne trémula comienza con el nacimiento de Víctor en un autobús durante un estado de excepción en la España franquista de los años setenta, mostrando la represión de la época al contrastar esta escena con la que cierra el film veinte años después. En su anterior película, La flor de mi secreto (1995), ya había alguna pincelada en este sentido, pero no tenía la claridad de denuncia que se puede otorgar al film que nos ocupa. Policías corruptos, violencia de género, contraste económico (las barracas bajo las torres KIO)... añaden hondura al entramado social del film. Lo que sí retoma de su película anterior, es un acercamiento al lado más sufrido del ser humano, abandonando o dejando a un lado buena parte de la frivolidad de sus primeras obras. Además, la mayor parte del peso de la historia recae sobre las espaldas de los hombres; mientras que el dibujo de los personajes femeninos parece bastante alejado de las anteriores "chicas Almodóvar". A pesar de todo esto, no hay duda de que la película es Almodóvar cien por cien. La trama es bastante complicada, no compleja, armada a partir de círculos concéntricos. El film se abre con el nacimiento de Víctor en un autobús, en una escena interpretada de manera espléndida por Penélope Cruz, Pilar Bardem y Álex Angulo, y se cerrará con otro parto en las mismas calles (aunque muy diferentes) de Madrid. Entre medio de las dos escenas hay una alambicada historia que se centra en Víctor (Liberto Rabal) ,un joven repartidor de pizzas, que se ve implicado en un altercado con una chica, llamada Elena (Francesca Neri) adicta a las drogas que conoció una semana atrás y una pareja de policías, David y José (Javier Bardem y Sancho Gracia) que acuden ante el escándalo. En un forcejeo la pistola se dispara, hiriendo a uno de los policías. Años después Víctor sale de prisión, mientras el policía herido es un parapléjico que triunfa en los Juegos Paraolímpicos de Barcelona 92 y que se ha casado con Elena. Resulta difícil buscar peros a la película. Todos los elementos del film brillan a gran altura: su guión, sus diálogos, las situaciones que viven los personajes, las imágenes, los movimientos de cámara, la fluidez narrativa, su estructura, la bellísima música de Alberto Iglesias, la labor excelente de los actores... todo el conjunto forma un relato cinematográfico fascinante. Las manos ensangrentadas y entrelazadas de Sancho Gracia y Ángela Molina; la brillante escena en la que Francesca Neri y Javier Bardem se miran por primera vez, subrayada por un hermosísimo movimiento de cámara circular; son muestras claras del talento visual del director, atrás quedaban aquellos films de la movida madrileña de puesta en escena desaliñada. Carne trémula es una película hermosa y enormemente rica que nos habla de falsas redenciones y de un romanticismo y una pasión amorosa muy cercanos al amour fou que Almodóvar homenajea utilizando varias escenas paralelas de Ensayo de un crimen (1955. Luis Buñuel). Víctor ama apasionadamente (el término no lo puede definir mejor) a Elena; José (Sancho Gracia) es arrastrado por el amor y los celos en la relación con su esposa Clara (Ángela Molina); David lleva una cruz en forma de silla de ruedas en su pasión por Elena; y las dos mujeres, Elena y Clara, son el silencioso motor de los entresijos de la trama, objetos del deseo y diosas del amor. Como en todas las buenas películas, su visión nos ofrece múltiples lecturas. Así, Carne trémula es un film duro que nos habla de las relaciones humanas, sobre el amor, el desamor, el sexo, el deseo, el perdón, la redención, los celos, la amistad, la vida, la muerte... CINE EN MAYÚSCULAS. |