1982 • LA LEY DE LA CALLE
(Rumble Fish, Francis Ford Coppola)
 
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Por J.A. Souto Pacheco
Cartel de la película
EEUU, 1983. Director: Francis Ford Coppola. Productor: Doug Clairbourne y Fred Roos. Guión: Francis Ford Coppola y S.E. Hinton; basado en la novela "Rumble Fish", de S.E. Hinton. Fotografía: Stephen H. Burum en b/n. Música: Stewart Copeland. Montaje: Barry Malkin. Diseño de producción: Dean Tavoularis. Duración: 94 min. Intérpretes: Matt Dillon (Rusty James), Mickey Rourke (El chico de la moto), Diane Lane (Patty), Dennis Hopper (Padre), Diana Scarwid (Cassandra), Vincent Spano (Steve), Nicolas Cage (Smokey), Chris Penn (B.J. Jackson), Laurence Fishburne (Midget), William Smith (Policía Pattersson).
 
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El implacable paso del tiempo

«El tiempo es una cosa curiosa... un asunto muy curioso. Cuando eres joven, eres un niño, tienes tiempo para todo. Luego pasas un par de años de aquí para allá y no es importante. Pero cuanto más viejo eres, más te preguntas: ¿cuánto tiempo me queda?», (Benny: Tom Waits, en una escena de la película).

Tras el fracaso financiero que supuso Corazonada, Francis Ford Coppola rodó casi en paralelo sendas adaptaciones de dos novelas juveniles de Susan Hinton: Rebeldes (Outsiders. Francis Ford Coppola, 1983) y La ley de la calle. El hecho de que Coppola decidiera trabajar con el mismo equipo técnico y con Matt Dillon como protagonista de las dos películas podía hacer parecer que se trataba de una especie de continuación, pero con Rumble fish rodó una de sus películas más experimentales (uso de la cámara rápida, introducción del color en el blanco y negro) y más personales a un tiempo (no en vano, a imagen y semejanza del protagonista de la historia, el film está dedicado a su hermano).

Outsiders tenía una hechura clásica, mientras que Rumble fish tiene un corte más experimental: si Rebeldes era un film para el gran público, La ley de la calle era un producto mucho más personal, más cercano a Coppola. La estética de Rebeldes nos remite a la iconografía de las películas interpretadas por James Dean y en particular a Rebelde sin causa, mientras que la de La ley de la calle , está repleta de reminiscencias expresionistas, muy cercanas al universo de Orson Welles, con pinceladas de videoclip. Quizás para marcar territorio, Coppola se decidió a rodar en blanco y negro, tras haber filmado Rebeldes en un color hiperrealista. Pero es que además Coppola tenía coartada para elegir esta opción ya que el coprotagonista del film es daltónico. Estamos en el territorio de la leyenda, vemos el mundo tal y como se muestra a los ojos del “Chico de la moto”. El resultado es que Rumble fish es una película mucho más inabarcable que Rebeldes.

La película cuenta la historia del inadaptado e inconformista Rusty James (Matt Dillon), que quiere hacer revivir el espíritu de las viejas bandas juveniles, siguiendo los pasos de su idolatrado hermano, “el Chico de la moto”. Éste, daltónico y medio sordo, se define a sí mismo como «un viejo televisor en blanco y negro y el volumen bajo». Arrastra la frustración de una madurez prematura y odia ser leyenda viva de su hermano y sus amigos. Callado, sin horizontes, vaga por el barrio.

Películas con adolescentes en crisis de crecimiento, las podemos encontrar a puñados (y la mayoría de ínfima calidad). Pero, en Rumble fish , hay mucho más que una historia de fascinación por un hermano mayor y la urgencia de encontrar una identidad perdida. Una identidad que Rusty James no puede formar a través de los modelos adultos (su padre es un alcohólico y marginal, y su madre se fue de casa cuando era niño y vive en algún lugar de California). Rusty otorga un carácter romántico a la época en que su hermano reinaba en las bandas de motoristas y añora ese mundo perdido que ha sido desolado por la droga. De este modo, el referente para su vida cotidiana es un mito que ya no pertenece a su propio tiempo.

El título original, Rumble fish, es ilustrativo como metáfora del film. El pez cautivo que no puede vivir en contacto con los demás, a causa de sus instintos destructores, está fotografiado siempre en color, mientras vemos todo lo demás en blanco y negro. Solo veremos una vez a uno de los personajes en color. Será cuando la policía arresta momentáneamente a Rusty James. El reflejo de su imagen en el coche de policía se convierte así en la analogía de los peces cautivos en la pecera.

La película contiene dos de los temas predilectos de Coppola. Por un lado, el ya mencionado de la unidad de la familia: representada por la idolatría expresada por un adolescente desarraigado hacia su hermano.

Y por otro (y este es el gran tema de la película), el paso del tiempo: la negación o su fugacidad, apresada en planos rodados en cámara rápida y a través de los muchos relojes que aparecen a lo largo de la película. Rumble fish retrata el ambiente de unos jóvenes marginales, anclados en el tiempo, sin proyectos de futuro y abocados a una violencia sin razón. Coppola transmite al espectador esta sensación de suspensión y atemporalidad que siente el protagonista. Lo logra a base de un barroquismo desbordante y recurriendo al onirismo de algunas escenas.

En el plano técnico, a parte del tratamiento expresionista de la fotografía de Stehen Borum, cabe destacar que la composición de los planos suele darse en primeros y segundos términos. Coppola mantiene un pulso pausado en la narración pero contrapunteado por fuertes picados y contrapicados.

La banda sonora de Stewart Copeland, basada principalmente en la percusión y confeccionada por ordenador, resulta trepidante y se ajusta a la perfección a la narración de Coppola. Encontramos un ejemplo claro en la escena en que los dos hermanos pasean en la moto tras salir de la tienda de animales. Si aisláramos los dos sonidos de la música, encontraríamos una melodía agradable y festiva que contrastaría con otra más enigmática y peligrosa. La primera correspondería al sentir del personaje del “Chico de la moto”, mientras que la segunda abrazaría los miedos de Rusty James.

El final de la película nos devuelve a la utopía. Tras huir de la ciudad en la moto de su hermano, en una escena en la que vemos la sombra de Rusty James sobre un graffiti en el que se lee “El Chico de la moto”, llega al mar. Es una imagen tan bucólica como irreal. Rusty James ya se ha convertido en su hermano (con otras connotaciones, es el mismo final de El padrino The Godfather. Francis Ford Coppola, 1972). Es un plano fijo en el que s u silueta recortada sobre el mar no hace otra cosa que subrayar el espejismo. El mismo lugar en el que el genuino “Chico de la moto” había encontrado la utopía nos enseña que no se puede volver atrás en el tiempo. La única salida para un futuro sin esperanza es la utopía.