| X-MEN / LA PATRULLA X |
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Frikis al poderLa adaptación a la gran pantalla de las aventuras (y desventuras) de los X-Men son a priori mucho más complejas de lo que a simple vista cualquier persona desvinculada del mundo del cómic puede imaginar. Si gracias a Tarantino en su reciente Kill Bill Vol.2 (Kill Bill Vol.2, 2004) Superman ha vuelto a gozar de un crecimiento de popularidad sin igual, los personajes de La Patrulla X del cómic original pueden presumir de ostentar el rango de ser una de las mejores adaptaciones realizadas en el difícil juego de trasladar un cómic a la pantalla grande y es que como relataré a continuación, la historia de los mutantes con poderes y su lucha contra el mundo que no los comprende es casi tan larga como la lista de superhéroes que han pasado alguna vez por la escuela del profesor Xavier. A pesar de la dificultad inherente en cualquier realización cinematográfica procedente de cualquier otro medio, los X-men siempre han estado en desventaja a la hora de verse en una sala de cine frente a otros “compañeros” debido a su condición de saga frente a superhéroes más comunes (si se puede aplicar ese término claro) como Spider-man, Batman o Hulk. Y con comunes me refiero a un héroe con poderes que combate el mal y a los villanos que lo ejemplifican, los X-men debido a su condición de grupo y a las múltiples evoluciones sufridas durante los números de la serie de los tebeos se veía como una quimera difícilmente alcanzable. No es extraño por ello que el otro grupo de héroes por antonomasia, Los Vengadores aún no goce de su propio largometraje de 90 minutos, ya que por ejemplo Los 4 fantásticos sí que van a dar el salto puesto que su producción ya ha sido anunciada. Los X-men tal y como se han visto en la pantalla, poco tienen que ver con los originales. Para aquellos que realmente les interese y quieran conocer algo más sobre su origen, hay que empezar diciendo que de los mutantes que aparecen en las dos entregas rodadas hasta ahora, tan solo dos integrantes del grupo lo son desde su formación junto con el profesor Xavier y por supuesto el archienemigo de éste: Magneto. Cíclope y Jean Grey son los dos afortunados que han vivido cada uno de los pasos del peculiar grupo y que una vez abandonado, han seguido sin ellos. En efecto, la idea inicial del profesor Charles Xavier de reunir jóvenes talentos y ayudarles a comprender y utilizar sus poderes en contra de las fuerzas del mal contó en su nacimiento con los ya citados Cíclope (ya entonces tan soso y serio como han tenido oportunidad de ver) y Jean Grey, el hombre de hielo (cuya caracterización en la película no le hace justicia siendo el personaje, un niño casi sin relevancia), la bestia (Su alter e-go, Hank McCoy, un hombre con las habilidades, agilidad y fuerza de una bestia y Ángel (cuyas alas que le permitían volar le dieron su nombre de guerra), un atractivo joven cercano a la generación W.A.S.P que fueron los legendarios primeros miembros de la gran banda escudada en una X. Tras una serie de aventuras que duraron muchos años y más números llegó el momento de renovar la sangre mutante dentro del grupo. Dar salida a los veteranos componentes y crear a nuevos y jugosos personajes más acorde con la personalidad de los jóvenes que la sociedad iba moldeando. Pasando del puritanismo de cíclope y Ángel hasta la sexualidad de Pícara y la ferocidad de Lobezno. De este modo, de los antiguos componentes de la patrulla X no quedó ninguno excepto Cíclope y Jean Grey, quien más tarde organizarían un grupo de disidentes con los miembros originales de la Patrulla X para formar el super grupo FactorX, algo así como la patrulla X pero a lo moderno y destetados de la tutela del profesor Xavier. Los uniformes fueron cambiados, más ajustados los de ella, la bestia se transformó en una auténtica bestia azul y peluda y los problemas de factor X se convirtieron en problemas más humanos y psicológicos que en sus anteriores encarnizadas batallas contra magneto y secuaces. De ello derivan apuntes tan interesantes como la tortura y muerte de Ángel a manos de mutantes y su posterior resurrección como el ángel del Apocalipsis haciendo el mal. Mientras tanto, la nueva patrulla X, ahora conocida ya como los X-Men, fue entonces cuando alcanzaron su nivel más alto de popularidad. Los nuevos y cambiantes tiempos hicieron que los héroes fueran rebeldes torturados psicológicamente cuanto menos rectos mejor además de lucir una ambigüedad moral y una falta de escrúpulos a la hora de matar totalmente contrapuesta a los originales. Lo único que ha sido mantenido siempre ha sido la intachable ética y conducta del profesor Charles Xavier, defensor a ultranza de los mutantes. Intentó acercarse a los problemas más acordes con la realidad imperante intentando romper esa barrera que reinaba en el mundo del cómic entre las historias que cuentan y la realidad que lo pueblan, los nuevos X-Men se enfrentan en esta ocasión a su propia condición de mutantes y a los humanos que los desprecian. Magneto no es ya una amenaza y mucho menos sus sicarios. Los mutantes son cazados por humanos y muchos miembros de los X-Men luchan por encontrar respuestas, respuestas inexistentes que por el mero hecho de ser diferentes se ven abocados a la marginación, a la violencia y al odio, detalle que por suerte el profesor Xavier lucha por erradicar. Tormenta, Rondador, Coloso, Pícara, Gámbito y por encima de ellos Lobezno son los nuevos héroes de la era moderna. Los héroes de la Mtv que si bien gana en cuanto a profundidad psicológica y entidad, pierden en autenticidad frente a los primeros e inocentes miembros de la patrulla X, ajustados en sus entrañables uniformes de malla amarillos y negros. Los nuevos X-Men son héroes más “reales”. Son altos, bajos, gordos, sexuales y viven en un mundo real con problemas reales de hoy en día que la gente sufre por igual siendo testigos del cambio social, económico y político que el mundo vive frente a la “irrealidad” ideal del mundo de la Patrulla X original. Frente a los uniformes de malla ajustados y semi-horteras (pero entrañables) de los hombres X que lo iniciaron, éstos rara vez llevan uniforme, y sus ropas son modernas, vistosas, “cool” en definitiva y sus protagonistas tienen mucho más glamour que antes. El carisma de Lobezno difícilmente lo igualaría La Bestia por ejemplo. Aunque el dato más relevante es la diferencia entre la lucha de ambos grupos. Frente al bien contra el mal de los primitivos héroes que se enfrentaban a Magneto y sucedáneos, los X-Men de hoy se enfrentan al peor enemigo de todos: El mundo y sus problemas. Los X-Men del nuevo milenio y fin del último se enfrentan a la vida y así les va…como a cualquier héroe común que se enfrente a ello. La adaptación cinematográfica era otra tarea propia de superhéroes. Siempre es difícil trasladar un cómic a la gran pantalla, pero más si los héroes son un grupo. Como ya expliqué en la crítica que realicé cuando se estrenó la segunda parte, el intentar condensar años de números continuados donde se desarrollan personajes, tramas y conflictos en poco más de hora y media es para ponerse a temblar. Ese fue el principal handicap que tuvo la primera entrega de sus aventuras. Como película en sí, la película adolecía de poca consistencia dramática en torno a la definición pero sobre todo a la evolución de los personajes. La difícil tarea de Singer cuando decidió encargarse de la saga fue el discernir entre conflicto u hombres. Por suerte, consciente que era imposible y casi absurdo intentar abarcar toda la historia de los X-Men en una película, Singer optó por desarrollar el conflicto básico, la lucha entre mutantes y humanos, la condición de monstruos u hombres con características especiales, y sobretodo la aceptación social y la marginación sufrida. El director de Sospechosos habituales se la jugó y acertó al no presentarnos los orígenes de la banda ni sus componentes originales (si bien es cierto que Cíclope y Grey están, sería pues la segunda etapa de los hombres X) y enmarcarlos en un marco actual no en uno atemporal como los primitivos dejando el protagonismo, o mejor dicho el motor de la historia en el más famoso y carismático héroe que nunca pasó por la escuela de Xavier, Lobezno. Resumiendo, a pesar de sus brillantes secuencias de acción y algún apunte más que interesante, la primera entrega de los X-Men no es más que una película que apuntaba más alto pero dada la complicación con la que partía se agradece el resultado obtenido dando esperanzas para lo que puede convertirse en una gran saga. Satisfecho con los resultados obtenidos por la primera entrega y más seguro de si mismo, Singer aborda la segunda aventura de los X-Men de un modo totalmente distinto y con una fuerza renovada. Dejando de lado presentaciones ya hechas, Singer se permite ahora el lujo de ir al grano, explotar los conflictos y sacarles mucho más jugo, jugando con nuevas incorporaciones (La presentación de rondador es en pocas palabras impresionante), desgranando temas que en la primera entrega quedaron más o menos sutilmente expuestos y buscando dejar atado cuantos más enigmas mejor para el cambio radical que supondrá la tercera entrega. Con mucho más presupuesto, X-Men 2 es superior cinematográficamente a su predecesora en todos los sentidos. Desde us guión mucho más trabajado, con momentos muy bien conseguidos como la confesión del futuro hombre de hielo a sus padres que se trata de un mutante y la reacción de éstos o el traslado al “Lado oscuro” de Pyros influenciado por Magneto, pasando por la resolución de sus secuencias más espectaculares o incluso más íntimas, como aquellas que nos devuelven a esa relación peligrosa entre Lobezno y Jean Grey. El problema viene cuando tienes mucho que decir y poco tiempo para hacerlo. Resultado, la dispersión se convierte en tu peor enemigo como es el caso que Cíclope, auténtico líder de los hombres x desaparece de escena durante aproximadamente tres cuartos de hora. Hay que agradecer a Singer la pericia que tiene al escoger tanto personajes que va introduciendo en cada entrega como la voluntad de apartarse de las historias que cuentan en los cómics (Excepto las importantes como los orígenes de Lobezno o la lucha y odio entre mutantes y humanos) para tratar sus propios conflictos dramáticos extrayendo eso sí los apuntes que suponen una evolución o un cambio radical en la estructura de los X-Men durante todos los años que han ido saliendo los cómics. Es digno de alabar el final de la segunda entrega apuntando el resurgimiento de Jean Grey en Fénix, un hecho que en los cómics supuso una transformación y un cambio radical dentro del grupo y que esperamos lo sea en una tercera entrega mucho más oscura y más acorde con el tiempo que le toca vivir a los mutantes. Con todo y a modo de epitafio epitomar, apuntar que los X-Men a pesar de ser el grupo más carismático de superhéroes que haya existido jamás, pueden estar orgullosos de su paso por la pantalla grande pues el reto que supone una adaptación, Singer lo ha superado sin poderes, tan solo con su saber hacer cinematográfico, sin duda alguna el poder más preciado en este mundo de mutantes que es el cine. |