KEEP COOL (MANTEN LA CALMA)
(You Hua Hao Hao Shuo, 1997)
 
Ficha
Top
Sumario
Por Emilio Martínez-Borso
Cartel de la película
Miradas de Cine © 2002-2004

Creyéndote Cool

En ocasiones resulta frustrante analizar, pensar y mucho más escribir sobre una película conscientemente de su importancia dentro de la evolución artística de su máximo artífice y pieza clave de un puzzle que con cada obra estrenada y divulgada uno va descubriendo nuevos matices que nos hablan sobre un mismo tema maquillado de infinidad de formas distintas y prismas distintos que adoptan las mascaradas que cada espacio cinematográfico y cada guión en particular les permiten expresar. En mi caso concreto, esa frustración se ha convertido tras el visionado de Keep Cool en una total desorientación para-con ya no solo la película propia en sí, sino con la trayectoria de su director Yimou dentro de la cinematografía mundial.

El mero hecho de tan solo haberme acercado a él a través del visionado de dos películas suyas (y posteriores además) como son El camino a casa y Hero antes de ésta no conseguía otra cosa más que una total confusión a la par que un dilema de rechazo-atracción que no sabía muy bien como definir.

A pesar que El camino a casa la considero una muy buena película, con sus defectos y quizás demasiado alabada y ensalzada del mismo modo que Hero no me merecía otro apelativo que el de copia y refrito de los aciertos descritos por Ang Lee en su magistral Tigre & Dragón (Crouching Tigger, Hidden Dragon, 2000) pero acentuando su poder de despertar bostezos, ambas películas comparten una poderoso poder de admiración y fascinación que despiertan una búsqueda de respuestas y de conocimientos tan solo abarcables una vez te zambulles en el universo de éste director chino que tras aumentar el número de películas suyas vistas no ha hecho más que aumentar la sospecha que me invadía desde el principio. Sospecha que giraba en torno a la posible condición de gran cineasta, verdadero autor capaz de experimentar en cada paso que hace en forma de largometraje (por suerte como tantos otros cineastas que nos bendicen desde oriente de un tiempo a esta parte) pudiendo ser considerado el trasunto oriental de Winterbottom o farsante absoluto que no hace otra cosa que apoyarse en lo banal como estandarte y en lo gratuito como baluarte. Aún hoy no he descifrado la verdad.

Ante todo quisiera pedir disculpas puesto que los juicios o comentarios que pueda hacer acerca de Keep Cool, obra de culto donde las haya serán escritos desde mi primeriza visión sobre Yimou, pero sobretodo viene dada por la mera condición de película totalmente a contracorriente que se separa de cualquier canon, etiqueta o idea preconcebida. Semejante a primera al Happy together de Wong Kar-Wai, por su estilo directo y sus personajes marginales y perdedores sin remisión, Keep Cool se pierde en lo que es sin duda alguna, una búsqueda constante e incesante de modernidad y de autoritis aguda.

La decisión arriesgada de contar una película a partir de un argumento tan nulo que no existe más que el seguimiento de un personaje casi retrasado que podría ser la respuesta china a Forrest Gump, que resulta que luego no lo es tanto y es movido todo el rato por el querer cortarle la mano a un hombre que le dio una paliza, acaba volviéndose en su contra puesto que a pesar que Yimou consigue que nos impliquemos emocionalmente con su protagonista y su compañero de andanzas, una réplica cutre y casposa de Don Quijote y Sancho Panza, el deambular de estos dos personajes hablando esperando saber si le cortará la mano o no, se convierte en un torrente de minutos de agotamiento y hastío a pesar de su corta duración.

La buena definición de los dos personajes unido al emotivo final no salva una sensación general de desorden en torno a la imposibilidad de construir una película sin un argumento propio que vaya fluyendo y a través del cual se desarrollen los personajes y sus conflictos. De este modo tanto en El camino a casa como en Hero, los argumentos estaban más que claros y expuestos y en trono a ellos iban cercándose los diferentes tipos de personajes y sus relaciones. El dato que Keep Cool carezca de trama no hace otra cosa que invitar a que el espectador se pierda, sobretodo en cuanto a las dos partes muy diferenciadas del relato, aquella primera en que el Quijote Chino sigue a la chica y que desencadenará la paliza y la posterior en la que Forrest tratará de cortarle la mano mientras su cómplice intentará por todos los medios evitarlo. La aparente conexión entre ambas partes queda diluida cuando a mitad de película la suerte y destino de la chica queda sin conocimiento alguno del mismo modo que el mafioso en su parte final.

Por mucho que Yimou pudiera asegurar que su intención era la de potenciar más a los dos protagonistas ya que el resto de personajes no son importantes, sus entradas y salidas a mitad d e la película sin saber lo que les ocurre ten solo son huecos y defectos que chirrían en una historia fascinante cuya mayor virtud es la capacidad de fascinar a pesar de ser plenamente consciente de su “aparente” falta de sutilidad y su búsqueda de modernidad y gloria a toda costa sin dejar de lado la segura intención de exponer una retrato certero y directo contra la moderna sociedad china que no hace otra cosa que alienar y perderse a la mayoría de población, ya desde su mismo protagonista, pasando por la mujer de la historia, una muchacha sin oficio ni beneficio que no hace otra cosa que dormir e ir de compras e incluso los perdedores natos que Yimou retrata cuando se dejan alquilar para gritar con un altavoz en medio de un bloque de casas por unos míseros pavos. Quizás eso esté bastante bien conseguido, pero dudo que sea el principal argumento de defensa de una película que o intenta abarcar demasiado y se queda tan solo en apuntes generales sin profundizar en nada, o por el contrario pretende no hablar de nada en concreto quizás como crítica a esa sociedad o esa gente que realmente no tiene nada que decir y si es así, Yimou sin duda ha conseguido una obra de arte.

Y esto último lo digo sobretodo por la forma en que la película está rodada. Si el contenido del largometraje he intentado (seguramente sin éxito, ¿verdad?) exponerlo más arriba, el continente se lleva la palma de ramos. Frente a la sobriedad formal que destilan sus dos otras películas que he podido ver, coronadas por una dirección de corte clásico encabezadas por composiciones estudiadas y trabajadas y sobretodo un admirable uso del color y la fotografía que demostraban las capacidades visuales de Yimou, merecedor de todo tipo de elogios por encontrarle el ritmo pausado y relajado a dos historias tan simples y complejas a la vez como la épica mayúscula de Hero o el romanticismo puro de El camino a casa, Keep Cool es totalmente todo lo contrario.

Un torbellino de imágenes rotas, aceleradas y vertiginosas. Toda la película está filmada cámara en mano siguiendo a los personajes a lo largo de todo su viaje sin importarle los súbitos desencuadres o fueras de foco, lo cierto es que este sistema llega a pesar hacia su parte final sobretodo porque hay momentos de confusión en los que la cámara no deja ver lo que pasa, y no como método dramático sino logístico, como la secuencia en la que el protagonista recibe la paliza, en la que en numerosas ocasiones uno olvida a quien estamos siguiendo o que es realmente lo interesante. A pesar de contar con un excelente montaje que nos hace pasar de acción en acción por cortes, la búsqueda de realidad, dureza o cualquier cosa que Yimou pretendiera, a veces juega en su contra al aguantar demasiado los planos antes de cortarlos mientras que en otras ocasiones el perfecto tempo que le imprime provoca esa fascinación y atracción antes comentada.

La pregunta que no dejaba de hacerme era la necesidad de éste estilo tan radical y pretendidamente moderno cuando la historia no lo necesita, no lo pide. En ese momento, y a pesar de contar con que Keep Cool es la octava perla dentro de su filmografía no dejaba de parecerme la típica primera obra de un director novel que busca destacar ya desde sus inicios siendo más transgresor que nadie.

Incluso después de intentar escribir esto como método de terapia, las dudas siguen fluyendo en mi mente y Keep Cool sigue siendo un misterio incapaz de descifrar si es un engaño o realmente ha conseguido decir algo mediante el uso de no contar nada. Lo que sí es cierto es que de momento Yimou se ha ganado mi interés y mis ganas de profundizar en su obra aunque tengo la extraña sensación que cuanto más bucee en sus películas, más acusadas serán mis dudas.